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  ENTREVISTA VILMA FUNG HENRÍQUEZ CD
 
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Vilma Fung Henríquez

Licenciada en Antropología Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, trabajó por espacio de quince años en el Archivo General de la Nación, del cual se retiró siendo Directora General del Archivo Histórico. Desde el año 2004 trabaja como Consultora en Archivos / Miembro del Equipo de Consultores Internacionales (ECI) de la Fundación Ciencias de la Documentación (Perú).

¿Cómo o en qué año se inició en el trabajo archivístico?

Luego de terminar mis estudios de Antropología, trabajé un año como alfabetizadora en las zonas marginales de Lima; estábamos en los tiempos del gobierno militar y los economistas y sociólogos eran profesionales muy requeridos. Un amigo me comentó que una conocida suya no había aceptado una invitación para trabajar en el Archivo General de la Nación y, como yo estaba sin trabajo, me instó a presentarme a dicha institución. En realidad yo sabía poco lo que era un Archivo, lo asociaba con investigaciones sobre todo. Así que me entrevisté con don Mario Cárdenas Ayaipoma, Director del Archivo Histórico, y le pedí trabajar un año, “mientras elaboraba mi tesis en Antropología”. Ese año se prolongó mucho tiempo porque laboré en al Archivo General de la Nación desde 1975 a 1990, haciendo toda una carrera allí.

Llegué al Archivo General de la Nación cuando su Jefe, el Dr. Guillermo Durand Flórez se esforzaba denodadamente por los cambios y modernización de esta institución, ya que él era partícipe de las nuevas tendencias archivísticas a nivel internacional. Es por esto que el nuevo personal admitido era egresado de carreras universitarias afines y destinado a una especialización en el campo archivístico, con lo que se ponía fin al empirismo y subjetividad en el trato de los documentos y se abrían funciones nuevas para el ente rector de la Archivística.

Particularmente, yo sentí que podía contribuir profesionalmente con este “gran abuelo”, un tanto ignorado y que conservaba documentos tan importantes. Fue muy interesante participar en los cambios positivos que se dieron en el Archivo General de la Nación, junto con personas que estaban imbuidas de las mismas metas.

¿En qué organizaciones se ha desempeñado, o cómo se desarrolló su carrera profesional?

En los quince años que trabajé en el Archivo General de la Nación pasé por los diversos niveles que tiene el cargo de archivera, desde auxiliar de archivo, técnica en archivo, especialista y profesional, hasta ocupar cargos directivos, siempre en el ámbito del Archivo Histórico. En aquellos tiempos mi preocupación era la eficiencia en el trato con los investigadores y mejorar la comunicación de los archivos con un buen trabajo técnico. Sentía una gran responsabilidad de que estuvieran bajo nuestro cuidado los documentos fuente para una gran variedad de temas e intereses.

Mi experiencia archivística se nutre entonces del trabajo técnico directamente con los documentos y de las labores de planificación y dirección, por otro lado, cuando así fue necesario.

Paralelamente, me inicié en la docencia archivística en lo que fue el Centro de Capacitación para Archiveros (hoy Escuela Nacional de Archiveros), alrededor del año 1982. Luego de unos años, me invitaron a dictar cursos de Archivística en la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Federico Villarreal. Los seis años que hice de docencia universitaria fueron una experiencia muy importante y aleccionadora.

Pero no sólo iba a conocer los documentos históricos y las instituciones públicas, ya que luego de salir del Archivo General de la Nación trabajé durante doce años en el Archivo Central de la Universidad de Lima, lo que me dio la oportunidad de conocer más a fondo los documentos administrativos y el entorno de la gestión documental, experiencia que me serviría, además, para tener el referente empírico de las asignaturas que tenían que ver con documentos netamente administrativos.

He de recalcar que la docencia en archivos contribuyó a mejorarme como profesional ya que me obligó a leer más, a sistematizar, a luchar por superarme y dar a mis alumnos lo mejor de mí. Cuando era joven no me pensé como profesora, delante de los alumnos, pero ahora sé cuánto vale el esfuerzo y la honestidad.

Desde mediados del año 2004 me dedico enteramente a la Consultoría en Archivos.

¿Cómo ve la evolución de la Archivística en los últimos cinco años?

Como sabemos, la Archivística ha tenido sus vicisitudes a lo largo de tantos años de existencia, ora con otro nombre, ora supeditada y confundida con otros saberes, cuando no distorsionada en su objeto referencial. La irrupción de las tecnologías de la información, la composición de la Ciencia de la Información y la celeridad de las comunicaciones en esta nuestra sociedad llamada de la información, son trascendentales para la Archivística y esperemos que salga bien librada en base a los estudios y la investigación en su campo, de tal manera que conserve su esencia, su peculiaridad de ofrecer información contextualizada y testimonio para la sociedad, sin dejar de lado el compartir aquellos conocimientos afines a diferentes ramas relacionadas.

¿Qué retos plantea al archivero la gestión y conservación de la documentación electrónica?

Esto implica mucho más de lo que el profesional de archivos puede hacer por sí solo, ya que es necesario que la Administración Central esté verdaderamente concienciada sobre la necesidad de orientar la creación, utilización y mantenimiento de la documentación electrónica desde un punto de vista integral, con la intervención de profesionales de la informática, de la comunicación, de la administración y del Derecho entre otros, que deben aportar con lo suyo para hacer realidad una verdadera gestión de la documentación electrónica.

Por otro lado, tengo entendido que a nivel internacional se trabaja arduamente con equipos multidisciplinarios para lograr que el documento electrónico que a la vez sea archivístico, conlleve las características esenciales de tal documento, como son la autenticidad, confiabilidad y el hecho de proporcionar información cuya génesis esté claramente indicada.

En relación a la conservación de documentos electrónicos, de cara al problema de la obsolescencia tanto del software como del hardware, no tengo confianza en las migraciones por cuanto países como el nuestro no tendrán presupuesto para llevarlas a cabo. Sería deseable que cierta información quedara todavía en soporte tradicional, porque podríamos llegar a ser pueblos con amnesia. Aun más: nos expondríamos a que la información sea monopolizada por aquellos países o corporaciones que sí tienen recursos para adquirirla y mantenerla.

A propósito de este problema, me agrada la idea expuesta por el profesor brasileño don José Pedro Esposel en el sentido de que, respecto a los archivos, lo más importante es el problema de su propiedad : “ (…) Y, en este sentido, la tarea que se impone la Archivología contemporánea es devolver a la sociedad la plenitud de uso y posesión de todo aquello en que se contiene su pasado.(…) .Y esto nos hace volver a la cuestión de la posesión de los documentos: hacerlos públicos, incluir la savia que de ellos se extrae en la conciencia de los hombres, significa apenas permitir que la experiencia pasada influya en la vida contemporánea; es también la manera más lúcida de hacerlos trascender a la más perfecta técnica de conservación” [Archivística, César Gutiérrez Muñoz. PUCP. 1991].

Dado que se incrementa progresivamente la gestión de los documentos electrónicos ¿cómo están siendo administrados?

Si existe algo en relación a este punto, está a cargo de los profesionales de la informática. Los archiveros somos excluidos una vez que se trata lo relacionado al documento electrónico y esto es peligroso por las consecuencias futuras.

Pienso que nuestro órgano rector, el Archivo General de la Nación, está haciendo poco por hacer respetar el rol que le compete al archivero en esa problemática, con lo que el Perú queda muy rezagado. Aquejados por situaciones inmediatas, faltos de una adecuada formación profesional, a nosotros nos falta el sentido de identidad, ver las cosas en conjunto, proyectarnos, prever…

¿Cree usted que la formación que reciben los archiveros está respondiendo al momento tecnológico de los archivos?

Estoy segura que no y este punto es uno de los factores para que egresados de Bibliotecología de universidades ocupen los cargos medios o altos que corresponden a los archiveros. No se trata de estar a un nivel de usuario, sino que el archivero debe tener una formación tal, que pueda discernir cuándo es aplicable tal o cual programa en relación a determinados grupos documentales, en respuesta a necesidades específicas de los usuarios y teniendo en cuenta la relación costo-beneficio. Tiene la obligación, en diálogo con profesionales de la informática, de aportar lo que llamamos la parte archivística.

Creo que no se ha contado ni con una infraestructura ni con un equipamiento aceptables, además de que algunos docentes desean enseñar lo que saben o les parece novedoso, sin que esto sea lo más apropiado para los archiveros. Además, hay un aspecto general para toda la formación archivística: el nivel de exigencia académica ha sido bajo.

¿Cómo observa el comportamiento de la administración pública y los administrados respecto de los archivos públicos en su país?

El hecho de que exista toda una legislación archivística y que, además, el Archivo General de la Nación realice supervisiones a los archivos de la administración pública, impide que éstos sean destruidos arbitrariamente, al menos en su gran mayoría. Pero advertimos un gran desconocimiento en los administradores acerca de cómo debe procederse con los archivos, hasta el punto de que éstos son depósitos de documentos a cargo de ningún empleado o en su defecto a cargo de personal no preparado para las tareas específicas. ¡Cuánto se habla actualmente de la gestión de los recursos humanos y de la gestión de los bienes, pero no llegamos a calibrar los beneficios de una adecuada gestión documental¡

Tengo experiencias con Proyectos del sector público que tienen financiación externa y han requerido Consultorías en Archivo a propósito de recomendaciones de sus inspectorías externas, ¿y qué sucede luego de la Consultoría o el ordenamiento del respectivo archivo?, pues nada, no tienen presupuesto para contratar un archivero que prosiga con el trabajo, que mantenga el archivo en funciones, que actualice la información. Entonces, al cabo de un tiempo, esta inercia de reposo hará que la administración del ente se torne difícil por la carencia de un tratamiento documental.

En relación a los administrados y aun cuando hay normas a su favor, desconocen mayormente sus derechos y las potencialidades de los archivos públicos. Sólo cuando los servicios archivísticos tienen un arancel, las entidades públicas se esfuerzan por ofrecer un buen servicio.

No se ha visto que los ciudadanos protestemos por la desaparición de archivos, que ocurre a menudo, con lo cual, los actos deshonestos de los administradores quedan sin prueba y por tanto impunes

¿Cómo impactan los archivos en aspectos como el acceso a la información y los derechos de los ciudadanos?

Si hay tantos archivos como instituciones públicas y privadas que abarcan el quehacer y las interacciones de los hombres en la sociedad, es indudable que ellos constituyen una de las principales fuentes para proveer información y sustentar los derechos de los ciudadanos. Es por ello que nuestra obligación de archiveros es ser eficientes y honestos en el trabajo para brindar cada vez mayores posibilidades a los usuarios. A la vez, es fundamental liberalizar el acceso a los archivos, resolviendo las trabas que se oponen a un uso democrático de los mismos.

Pero a quiénes nos ocupamos de los archivos, nos ha quedado un sabor amargo al comprobar que en la Ley de Transparencia no se haga mención a los archivos ni se realce las funciones archivísticas para su cometido. ¡Caramba!

¿Qué propondría como elemento fundamental para apoyar el desarrollo o la protección de los archivos públicos de su país?

El momento actual es crítico, parece que los sectores relacionados con el desarrollo de los archivos públicos están en receso. Cuesta creer que en Perú no existan personas sensibles a la problemática de los archivos, será cuestión de formar conciencia archivística, de buscar el apoyo de quiénes comprendan cuánto se puede ganar con una eficiente gestión documental y cuán necesario es preocuparse de la documentación electrónica, sin perder de vista los archivos históricos.

Mientras tanto, preocupa en qué estado queda la formación de los futuros profesionales de la archivística.

Dentro del trabajo archivístico ¿en qué áreas se siente más cómoda?

Prefiero el aspecto relacionado a la organización y descripción de documentos. Me da satisfacción ver cómo una montaña de documentos se convierte en un verdadero archivo en el que se puede conocer qué es lo que se está conservando, pudiendo ubicar los documentos con precisión, porque tenerlos sin que presten utilidad es una pérdida.

Tareas como investigar la historia de las instituciones productoras de archivos, buscar sus particularidades, armar una estructura archivística coherente y establecer las series documentales, las realizo en medio de una necesidad práctica pero que debe atenerse a cierta metodología.

El hecho de comunicar los documentos, de difundir contenidos y responder a las búsquedas también me parece interesante, más ahora con las facilidades que brindan los programas informáticos. Pero he de admitir que me falta una mejor formación en este último aspecto.

Por último, también me agrada la docencia, con la que he aprendido mucho y me ha acercado a las vivencias de personas jóvenes que se interesan por el mismo objeto de trabajo.

¿Cuál es el aspecto que según su punto de vista debe ser más trabajado o investigado archivísticamente?

Desde el punto de vista netamente archivístico me parece que es el de la normalización a fin de que la Archivística no esté muy constreñida por particularidades y se pueda adaptar con mayor facilidad las nuevas tecnologías.

A nivel de lo multidisciplinario opino que debe investigarse más sobre la documentación electrónica y su gestión.

Se habla mucho del trabajo multidisciplinario en archivos ¿cuál es su opinión al respecto?

Sería muy conservador y un factor negativo dejar de lado la contribución multidisciplinaria en archivos. En tanto tengamos intereses comunes, en tanto nos concierna y presten ayuda para desarrollar con más eficiencia el tema de los archivos tenemos que tener en cuenta el Derecho, la Educación, el Marketing, la Comunicación, la Informática, la Lógica y tantos otros conocimientos que no debemos soslayar. Hay que ser archivero y esto es más que saber de archivos.

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