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  ENTREVISTA RAQUEL GAIL CD
 
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Profesionales de la
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Coordinadora del proyecto de Recuperación del Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes, Buenos Aires (Argentina).

La cultura escolar poco a poco está despertando el interés de historiadores e investigadores en el área de la educación. Advertimos que van adquiriendo importancia diarios de clase, trabajos de alumnos, cuadernos escolares, fotografías, videos, historias de vida, útiles y mobiliario escolar, registros de actos escolares, registros de juegos infantiles, y mucho más. La noción de documento escolar se ensancha, se expande ubicando a la escuela como una entidad productora de una cultura específica. La Archivología en nuestro país está ocupada en otros temas más urgentes. No se ha involucrado aún con los archivos escolares. Los archivólogos debemos bregar por una revalorización del patrimonio escolar, que hace a la construcción de la memoria educativa del Uruguay.

¿Cómo y cuándo surge la idea del proyecto de recuperación del archivo Escuela Normal de Quilmes?

La idea de recuperar el fondo archivístico que se hallaba en estado casi de abandono por falta de personal y de recursos, surgió de un grupo de alumnos del profesorado de Historia que en ese momento estaba en primer año (2006). En el marco de otra asignatura, distinta de la mía, fueron llevados al ámbito donde se acumulaba el acervo archivístico y, por sugerencia del profesor, invitados a examinar el material, sin ninguna recomendación acerca de su cuidado, simplemente para “ver” y “revisar” libremente lo que allí se guardaba. Algunos de estos alumnos, todos adultos, se interesaron profundamente por el depósito y sus tesoros pero también se alarmaron por las condiciones en que se encontraba y por la negligencia con que se lo abordaba. Suciedad, polvo, humedad, rastros de plagas biológicas, etc. y el riesgo de que se sustrajeran documentos, los inquietaba. Me manifestaron su preocupación en una charla informal, dada la buena relación que teníamos y cierto grado de confianza que seguramente desperté en ellos. Pese a que ya llevo 15 años en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 104 de la Provincia. de Bs. As. (También llamado Escuela Normal de Quilmes), nunca había visto el repositorio, ni siquiera se me había ocurrido pensar dónde estaría, ni cómo sería. Soy Profesora en Ciencias de la Educación y no me había detenido a pensar que, como toda escuela, debía tener un archivo. Efectivamente, lo tenía... en el subsuelo, junto a las calderas de calefacción y a las cisternas de agua. Sin embargo, una vez que tomé conocimiento de la situación, ya no pude ignorarla. Me preocupé sinceramente y, además, empecé a “ocuparme”. Para bien o para mal, mi compañero de vida estaba en ese entonces finalizando su licenciatura en Historia y había hecho ya un Seminario de Archivística con una autoridad nacional en la materia, la Lic. Graciela Swiderski. Así que el tema del Archivo de la Escuela Normal de Quilmes, de la cual los dos somos egresados, se constituyó en uno más, de nuestros tópicos habituales de conversación. Tan pronto como lo supimos tomamos conciencia de que había que hacer algo y, además, PRONTO. Pues muchos profesores del Instituto llevaban a los alumnos para que hicieran investigación, sin ningún tipo de control, ni de cuidado, poniendo en riesgo la salud de los consultantes, así como la conservación de los documentos, ya bastante deteriorados. Supimos, incluso, que había personas que retiraban documentos y no los devolvían. Por otra parte, al no estar entrenados, los alumnos producían involuntariamente desorden en las series históricas. Planteé la cuestión ante el Director del Instituto, quien enseguida comprendió la magnitud del problema. Otro profesor de Historia, que hoy en día es el Vicedirector, también se manifestó interesado en la cuestión. De inmediato pensamos -en casa- que había que INFORMAR sobre qué es un archivo y cómo debe tratarse, para sensibilizar a los usuarios y a las autoridades de la escuela. Así, se dictó una primera conferencia-taller que en unas tres horas intentó resumir toda la temática archivística para neófitos en la materia. El auditorio estuvo compuesto por los alumnos del curso en cuestión, más algunos de otros cursos y algunos docentes. El disertante fue mi marido, el Lic. Ariel Ghizzardi (que tiene mucha experiencia docente) y creo que produjo un efecto muy fuerte, porque hasta profesores de Historia, pero sin formación archivística, cayeron en la cuenta de lo que tenían entre manos y de los errores cometidos. A partir de ese momento, la Dirección prohibió el acceso al depósito a toda persona no autorizada.

¿Cuáles son los objetivos del proyecto?

Los objetivos, desde mi punto de vista, son de varios niveles. En primer término, la Recuperación del Archivo en su sector “histórico”, es decir, poner en condiciones de consulta o, eventualmente, digitalizar, la documentación de hace 50 ó más años. Esto implica organizarlo, inventariarlo, clasificar y describir los documentos que, de momento, están bastante mezclados. Aún no podemos saber cuánto se ha perdido, ni en qué condiciones de legibilidad está lo conservado. Sabemos que hubo un pequeño incendio alguna vez, de hecho hay papeles quemados. Otro sector se mojó por una pérdida de agua a causa de una cañería rota, y también por una inundación, se mojaron algunos documentos que estaban muy cerca del piso. Todo en relación a la tarea propiamente archivística, que hubo que comenzar desde cero. Un segundo nivel tiene que ver con la formación profesional de los estudiantes, en tanto aspiran a ser profesores de Historia y tienen asignaturas de Investigación. Así que en este aspecto es una contribución para proporcionarles fuentes primarias en la misma sede del Instituto, así como capacitar específicamente en la tarea del archivista a los voluntarios que están colaborando en el proyecto. Como hay otros colegas interesados en crear un Centro de Investigación y un Museo de la Escuela, se advierte entonces un enlace con los propósitos de proyectos íntimamente vinculados a éste. Todavía quisiera señalar un tercer nivel de objetivos, más lejanos y más difusos, vinculados al reconocimiento, por parte de las autoridades educativas jurisdiccionales, de la existencia de estos acervos en todas las escuelas y, por consiguiente, de la necesidad de tipificar y regular su control y administración más allá de la etapa del “archivo vivo” y del “archivo intermedio”, y designar asimismo personal capacitado a cargo del patrimonio.

¿Cómo se financia el proyecto?

En realidad, no hay fuentes de financiamiento precisas. Hasta ahora hemos obtenido un subsidio por parte de la Fundación Hermanos Rocca, que se utilizó casi en su totalidad para un primer trabajo de desinsectación, dado que el material está plagado de derméstidos, pececitos de plata y piojos del papel. Estos agentes biológicos han causado daños irreparables en la documentación más antigua, que está encuadernada en tela, cuero, papel y cartón con adhesivos orgánicos, todo ello extraordinariamente apetitoso para dichos insectos. También hemos recibido pequeñas donaciones, como diez cajas tipo archivo, y una suma modesta de dinero que sirvió para comprar los primeros elementos de limpieza y librería. Las horas de trabajo de profesores y alumnos, así como los conferencistas que se han acercado, son lo que yo acostumbro denominar, un “voluntariado”. Nos beneficiamos de cursos de capacitación que nos ofrece la Biblioteca Nacional de Maestros en forma totalmente gratuita, en nuestra propia sede y con los materiales y bibliografía necesarios a su cargo. El Municipio, en su actual gestión gubernamental, se ha interesado por nuestro proyecto y prometió colaborar con la adquisición de materiales, pero aún no se ha concretado ninguna donación. Esperamos ansiosamente que suceda pronto, para adelantar los trabajos.

¿Quiénes participan en su elaboración, es decir, cómo está formado el equipo de trabajo?

El equipo de trabajo está integrado básicamente por un reducido grupo de alumnas y alumnos del profesorado de Historia, como señalé más arriba. Algunos en forma ocasional y otros de manera constante, han llevado adelante todas las tareas, según se lo permiten sus otras obligaciones laborales, familiares y de estudio. Ha habido también colegas que contribuyeron en algunas etapas, de diferentes maneras. Recientemente se han incorporado miembros de la Asociación de Ex alumnos. Y quiero destacar el respaldo permanente e incondicional del Director de la institución, el Lic. Ernesto Prom, desde un comienzo. A todos ellos estoy profundamente agradecida porque han comprendido la importancia que esta labor implica. El diseño del Proyecto me pertenece, lo digo con modestia, porque seguramente estaría mejor logrado si fuéramos más personas las que pensáramos juntas y buscáramos recursos.

¿Qué aspecto destacarías del proyecto?

Creo que un aspecto relevante, sin ningún género de dudas, es la participación y el compromiso del grupo de alumnos que toma parte en todas las actividades. Pese a que su prioridad es la carrera y a que tienen obligaciones laborales y/o de familia, algunos de ellos están SIEMPRE presentes y dispuestos a colaborar. El proyecto les pertenece, lo encarnan ellos. Mi labor es básicamente la coordinación de acciones, insume mucho tiempo, pero nada podría haberse hecho si no estuvieran los estudiantes.

Otro aspecto que me gustaría destacar, aunque estoy reiterando cosas dichas anteriormente, es el acompañamiento de la Dirección del establecimiento. No deseo abundar, pero es obvio que tampoco podríamos avanzar sin este apoyo. Por último, pero no menos importante, es el respaldo de la Biblioteca Nacional de Maestros a través del equipo de profesionales que generó. Creo que fuimos muy afortunados al despertar el interés de esta organización, principalmente en la persona de su Directora, Lic. Graciela Perrone, y sus colaboradores inmediatos, quienes dieron cuerpo legal e institucional a una idea que no era exclusivamente nuestra, sino que estaba fermentando también, en otras escuelas y en la propia BNM.

¿Cuál es la relación con el Programa Nacional de Archivos Escolares?

Una vez que establecimos contacto con la BNM, la Lic. Perrone que -debo aclararlo- es también exalumna de la Escuela Normal de Quilmes, nos manifestó que ya estaba pensando hace tiempo en un Programa de esa naturaleza, dentro de los múltiples proyectos vinculados a la Historia de la Educación argentina que la BNM lleva a cabo. Basta echar una mirada a su sitio web, particularmente a la sección MEDAR (Memoria de la Educación Argentina: www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/medar) para comprender cabalmente a qué me refiero. Ocurrió una especie de feliz confluencia de proyectos e intereses. Quisiera subrayar cuánto le debemos en términos de asesoramiento técnico y estímulo permanente a nuestros pasos de principiantes. El Programa Nacional, según mi modesto saber y entender, se gestó durante el año 2007, aunque hay indicios previos en los boletines de la BNM. No quisiera cometer un error hablando en nombre de una institución a la que no pertenezco. Lo cierto es que en setiembre de 2007 el Ministro de Educación, Ciencia y Técnica de la Nación, Lic. Daniel Filmus firmó la Resolución Nº 1422, por medio de la cual se crea el Programa, y en diciembre del mismo año las autoridades provinciales (en cuya jurisdicción está nuestra escuela) firmaron un acuerdo marco con la BNM al mismo efecto. Para ese entonces la BNM ya había conformado un equipo de especialistas al frente del cual se halla la Lic. Marcela Pelanda, que lleva unos siete años aproximadamente haciendo lo mismo en el Normal 1 de Capital Federal. Ya había contratado una archivista. Ya nos había hecho un diagnóstico del estado de nuestro acervo, incluyendo la experticia de la conservadora de la BNM. Ya habíamos establecido acuerdos de compromisos mutuos para llevar a cabo el Proyecto. Ya nos habíamos convertido en el caso testigo al Programa Nacional. Ya no había marcha atrás.

¿Cuál es la misión del programa?

Para referirme con fidelidad al programa Nacional de Archivos Escolares tomaré textualmente las palabras publicadas por la BNM en su sitio web, porque, además de ser respetuosa de la autoría de esta importante institución directamente dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, comparto plenamente sus expresiones y sus objetivos.

“PROGRAMA NACIONAL DE ARCHIVOS ESCOLARES”
Fuentes documentales de la cultura escolar

Las escuelas de nuestro país poseen documentos, objetos, libros de textos que guardan y custodian la vida de quienes transcurrieron en ellas. En estos bienes culturales conviven la vida pública y privada de quienes nos precedieron en el quehacer educativo. La organización de la documentación en los archivos escolares nos permite ingresar en la intimidad de la vida escolar. Sus documentos son huellas de legados pedagógicos, testigos del largo recorrido de biografía escolar donde se construyeron, debatieron e implementaron diferentes paradigmas escolares en las distintas realidades socio culturales y políticas de la historia argentina.

El programa tiene como misión organizar, conservar y acceder a esta documentación siendo los miembros de las escuelas hoy quienes pongan en valor este tesoro que permitirá enriquecer su propia identidad escolar, de la comunidad y de la historia pedagógica –didáctica del país. La investigación histórica y los archivos pueden constituirse en espacios de innovación pedagógica. El diseño de acciones de investigación en este marco hace que estas ideas cobren vida en búsqueda de nuevos caminos de trabajo escolar.

Objetivos del programa
- Custodiar y gestar conciencia del patrimonio cultural y pedagógico existente en las escuelas promoviendo la creación de Archivos Escolares a partir de un conjunto de lineamientos comunes en las diferentes instituciones educativas.
- Promover en las comunidades educativas la puesta en valor de los fondos documentales de las escuelas como fuentes de información, investigación e interpretación de la memoria pedagógica de nuestro país.
- Conformar redes de archivos escolares basados en el trabajo cooperativo que, partiendo del nivel local sustenten redes provinciales, y a futuro un sistema nacional coordinado por la Dirección Biblioteca Nacional de Maestros.

Acciones
- Se inició la implementación del Programa en las primeras escuelas piloto, con una etapa de sensibilización de las autoridades y organización de los equipos de trabajo. También se realizó el diagnóstico del estado de los archivos, a partir del cual se diseñaron proyectos de trabajo.
- Se elaboraron documentos con contenidos específicos para la organización, gestión y difusión de los archivos escolares.
- Se confeccionó una planilla de carga especial para diseñar el software que permitirá, a través de la carga de datos, organizar la Red Nacional de Archivos Escolares.

Fuente y más información:
www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/medar/archivos_escolares.php

¿Qué lugar tiene en esto la Biblioteca Nacional de Maestros?

Creo que ya expliqué anteriormente con bastante detalle este punto. Lo que me gustaría agregar, pensando que puede ser de interés para archivistas y educadores del país hermano, Uruguay, es que estas iniciativas, que también tienen equivalentes en Colombia, en algunos estados del Brasil, en México, por mencionar sólo a Latinoamérica, contribuyen no sólo a la recuperación del patrimonio documental sino también a la generación de una narrativa histórica más completa y probablemente más fiel al devenir de los fenómenos educativos del pasado. Las naciones que se privan de conservar y estudiar estas fuentes, desdeñan –quizás sin saberlo- elementos fundantes de su identidad y, en consecuencia, les resultará muy difícil, lograr explicaciones coherentes y científicas del estado actual de la educación y de otros acontecimientos sociales y culturales. En ese sentido, nuestro camino no mira únicamente hacia atrás, rescatando del olvido las décadas transitadas por la Escuela Normal de Quilmes, sino que se impone también el propósito de ir marcando huellas hacia el futuro. De ahí que comenzamos con el habitual Libro de Actas para reseñar cada paso que damos, para adentrarnos ahora –con la tecnología que ofrece el siglo XXI- en el ciberespacio y hemos creado un sitio en Internet, un Blog, que atiende a variados propósitos: acompañar y sostener la recuperación y puesta en valor del acervo documental, conectarnos con otros especialistas dedicados a la materia, difundir nuestro patrimonio, servir de medio de comunicación y capacitación al interior del propio grupo de trabajo, generar respuestas que nos ayuden a crecer. Por ello invito a los eventuales interesados a visitarnos y a escribirnos en la siguiente URL: www.archivo104.blogspot.com

Por último, quisiera agradecer muy especialmente a la Archivista Vilma Castro que, desde que supo de nuestro trabajo, se mostró profundamente interesada en él, haciéndonos aportes valiosos y dándonos la oportunidad de difundir nuestra tarea.

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Vilma Castro
Entrevistadora: Vilma Castro
Archivóloga (egresada de la UdelaR). Técnica en Comunicación Social (egresada de UTU).
 
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