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  ENTREVISTA JORGE GAGLIARDI CD
 
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Profesionales de la
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Jorge Gagliardi

Director del Núcleo Audiovisual Buenos Aires, dependiente del Centro Cultural Gral. San Martín (Argentina).

El día 27 de octubre de 2007 la UNESCO instituyó el día mundial del documento audiovisual, ¿cree ud. que eso ha ayudado a tomar conciencia a nivel mundial sobre la salvaguarda de los documentos audiovisuales?

Considero que la medida implementada por la UNESCO es importante y debería ser seguida por otras. Es necesario que los profesionales de los archivos audiovisuales y otros de muchas áreas del conocimiento que tienen más vinculación con los medios masivos y que están involucrados con la producción y el acceso a los contenidos audiovisuales, por ejemplo cineastas y videastas, productores e investigadores, podamos formar un conjunto de voces con el fin de lograr mayor difusión y entendimiento en la sociedad acerca de la significación de la desaparición de contenidos sobre temas y acontecimientos socioculturales.

Es de tener presente que la desaparición de una obra-documento audiovisual acerca de un acontecimiento de nuestra sociedad es equivalente -en términos absolutos- a la desaparición de un libro que trate el mismo acontecimiento y también que la falta de acceso por parte de la ciudadanía a los archivos audiovisuales tiene su equivalente en el cierre de las bibliotecas al acceso público. No obstante, considero que el tema que nos atañe es más grave aún porque la mayoría de las obras-documentos audiovisuales que conforman los acervos públicos no se hallan a la venta en copias para consulta en “librerías” ni están en las bibliotecas de nuestras casas, siendo el único acceso posible la consulta en el ámbito físico de una institución además de alguna proyección pública en tiempo y lugar determinado. Por lo tanto es importante toda acción tendiente a informar a la sociedad sobre la falta de políticas de preservación de la memoria de los bienes culturales, en especial de uno de los más desatendidos y vulnerables.

¿Cómo y cuándo surge la idea de elaborar Norma Argentina Para Audiovisuales (NAPA)?

A mediados de 1995 a partir de abrir al público la primera Videoteca Pública de la Argentina denominada Videoteca de Buenos Aires (actual Núcleo Audiovisual Buenos Aires) corroboramos nuestra hipótesis: la catalogación que habíamos efectuado de las obras-documentos no alcanzaba para responder correctamente las solicitudes efectuadas por los investigadores a pesar de contener todos los datos de identificación, redacción de sinopsis y descriptores temáticos. Las obras-documentos se recuperaban por referencias a sus temas, géneros, estilos y disciplinas y otras áreas del conocimiento, es decir por la primera caracterización de los contenidos y por descriptores de mayor grado de abstracción que remiten a sus áreas de desempeño social, pero no así por referencias a sus contenidos específicos. La base de datos, entonces, representaba que las obras-documentos decían algo acerca de lo que trataban pero no qué decían. Aún así, habíamos diseñado un sistema complejo que incluía datos que las normas de catalogación no citaban o hacían referencia a que se podían describir en apartados donde se enviaba información heterogénea. Cuando corroboramos nuestra hipótesis y no encontramos una herramienta que explicitara todos los datos que debíamos describir y por sobre todo un método de análisis de los contenidos, comenzamos entonces a trabajar sobre el diseño de un análisis propio, junto con Miguel Marcellini y con el apoyo de todo el personal de la Videoteca, que derivó en la primera publicación de NAPA: Análisis documental audiovisual 2003/4.

En principio NAPA fue una herramienta de trabajo interno durante 6 años y lo que nos motivó a publicarla fue el entusiasmo de los alumnos que teníamos con Miguel Marcellini por los primeros años de esta década y la intención que teníamos de compartir con nuestros colegas el trabajo que habíamos efectuado y que nos estaba dando excelentes resultados con acuerdo a los consultantes del Núcleo Audiovisual Buenos Aires. No era nuestro interés crear una norma de catalogación y clasificación y un método de análisis de los contenidos porque consideramos que era y sigue siendo una tarea a efectuar por parte de grupos de profesionales o federaciones, pero también consideramos que compartir nuestro trabajo con otros profesionales era congruente con la política que habíamos implementado desde los primeros pasos de la creación de la Videoteca de Buenos Aires, el de mantener nuestras puertas abiertas a consultantes y a profesionales de otras instituciones para compartir e intercambiar propuestas.

En este sentido los objetivos de NAPA radican en compartirla con los profesionales de la preservación de la memoria audiovisual para enriquecerla con sus aportes o para que pueda ser en sí misma un aporte a sus futuros trabajos o tan solo para contribuir a la reflexión sobre la idea de que hay que describir los contenidos de las obras-documentos audiovisuales para conocer qué es lo que se preserva y responder correctamente ante solicitudes de investigadores de diferentes áreas del conocimiento. Y también, a trabajar con una apertura a los cambios constantes, porque la manera en que se efectúa la consignación de referencias completa de los contenidos en una base de datos está relacionada con planteos específicos de articulación de esos datos para su recuperación, y esto está siempre vinculado con la manera en que los consultantes los solicitan en momentos y lugares determinados y por lo tanto es imposible plantear una manera estática de disposición de esas referencias. Por ello, NAPA surgió como una herramienta adecuada a la descripción de obras-documentos de muchos géneros y lenguajes y a partir de los objetivos del Núcleo Audiovisual Buenos Aires, y ello implica que para su utilización en otra institución o proyecto deba ser en algunos casos y bajo órdenes determinados reformulada con acuerdo a las múltiples articulaciones que fijan los consultantes u objetivos del proyecto como consecuencia de sus intereses.

En este sentido, también nosotros hemos efectuado una reelaboración y ampliación de NAPA dándola a conocer en mayo de 2009, definiéndola como Conceptualización de textos audiovisuales para el análisis de contenido.

¿Qué instituciones de su país las han adoptado y con qué resultado?

Existen muchos trabajos muy interesantes ejecutados a partir de NAPA, que la incluyen en sus formulaciones o la reelaboran, por ejemplo los que están llevando a cabo en:

  • El Centro de Documentación de la Universidad Nacional de Cuyo en cuanto al análisis conceptual con el sentido asignado en NAPA y a la adecuación del nombre de los meta datos de  MARC 21 a la forma propuesta en NAPA para los conceptos vinculados con los contenidos, títulos y responsables de la creación y a partir de sugerencias propuestas por los docentes para el uso didáctico de los contenidos, a cargo de la Lic. Cecilia Pincolini e Isabel Piñeiro.
  • El Instituto de Investigaciones Gino Germani, Universidad de Buenos Aires, en cuanto a la utilización del sistema planteado en NAPA y su adecuación a la catalogación de contenidos de noticiarios de la década del 30 al 60 en la Argentina, para la creación de un archivo audiovisual, a cargo del equipo dirigido por la Mg. Irene Marrone y la Lic. Mercedes Moyano (proyecto UBACyT S444) y el equipo de la Dra. Mirta Varela y el Dr. Mariano Mestman (proyecto UBACyT S033).
  • La Facultad de Humanidades y Ciencias, de la Universidad Nacional del Litoral, de la provincia de Santa Fe, en cuanto a la adaptación de NAPA a partir de criterios propios aplicados al proyecto El cine documental: la construcción de la memoria y las formas de representación de los procesos sociales, a cargo del equipo dirigido por la Mg. Lidia Acuña.
  • Los siguientes archivos, de los que he quedado desactualizado en cuanto a su puntual utilización: Archivo multimedia de la Biblioteca del Congreso de la Nación; Videoteca institucional de la Dirección de Producción y Promoción Multimedial, de la Secretaría de Cultura de la Nación; Instituto Multimedia DerHumALC, y muchísimos más con los que he establecido vínculos a partir de sus solicitudes al Núcleo Audiovisual Buenos Aires o a partir de mis cursos en diferentes lugares como en el CAICYT-CONICET.

Creo que el cumplimiento de los objetivos de NAPA se ven plasmados en los trabajos citados, dado que en todos los casos se ha efectuado una adecuación a sentidos específicos otorgados por cada tipo de gestión. Por lo tanto ninguna de las instituciones adopta en sentido literal a NAPA, sino que toma algo determinado o toma todo y le otorga un nuevo modo de gestión con acuerdo a sus objetivos y consultantes específicos, lo cual implica un apoyo a su labor, teórica y/o práctica, a partir de la cual produce un sistema específico en el que se puede observar sus propios razonamientos. En este sentido, cada trabajo particular es de la institución o la persona que lo ha efectuado y por tanto considero que no puedo decir que han adoptado a NAPA. Dicho de otro modo, NAPA tiene existencia como cualquier otro objeto a partir del sentido que se le adjudique, y cuando esto se produce se ha producido también una mirada específica.

Por su grado de detalle y minuciosidad, que apunta más a lo técnico, pareciera que sus normas están dirigidas más a los especialistas en cine (cinéfilos) que a los archivólogos, como si primara el valor estético sobre el valor documento. Dado que los archivólogos nos regimos por las normas ISAD (G), ¿las NAPA son compatibles o complementarias?

En NAPA apuntamos a la descripción de los contenidos de las obras-documentos a partir de un método de análisis, entendiendo por contenido no al tema en sí, sino a los motivos temáticos como marcas puntuales. El análisis está basado en las configuraciones retórica y temática de las obras-documentos. La descripción es de los objetos culturales puestos en circulación sin inmiscuirse en los discursos construidos desde la enunciación. A su vez incluimos una sistematización de todos los datos de identificación de las obras y también de los responsables de sus contenidos y los roles que ocuparon en esos enunciados, con la intención de ofrecer ejemplos concretos acerca de la posibilidad de gestionar en una base de datos el volumen de información completa y precisa.

Ello no está relacionado con que NAPA esté destinada a describir únicamente algún segmento de obras-documentos como son las cinematográficas de ficción ni que los profesionales que se dedican al análisis documental efectúen una descripción destinada a un público en especial sino que está dirigida a la preservación de la memoria audiovisual, con el efecto de describir pormenorizadamente los contenidos elaborados en las obras-documentos y con que todos los públicos a partir de sus diferentes formulaciones y requerimientos puedan acceder. Esta tarea la pueden llevar a cabo los profesionales que trabajan en los archivos audiovisuales, sean archivólogos, bibliotecarios, técnicos, autodidactas, historiadores, artistas, comunicadores o de cualquier otro oficio o profesión. La única restricción es que el analista documental tiene que tener conocimientos acerca de los contenidos que describe, porque no se trata de anotar denominaciones de títulos y apellidos y nombres y roles en una base de datos, pero esto siempre queda resuelto ya que los archivos audiovisuales se componen de equipos de trabajo de diferentes disciplinas y ciencias. No obstante, la descripción completa puede no ser suficiente, como dije anteriormente, si no se emplea una correcta indización y también una adecuación correcta en las bases de datos, que permitan en conjunto articular diferentes referencias a los objetos descritos a partir de proposiciones específicas de los consultantes en la recuperación de los contenidos, y aquí tenemos una resolución eficiente dado que el conocimiento y la experiencia de archivólogos y bibliotecarios es esencial.

Con respecto a las normas ISAD G, tanto estas normas como otras provenientes de diferentes disciplinas como la bibliotecología y las federaciones como la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, y lo que expresamos en NAPA pueden complementarse, inclusive con su método de análisis.

En Argentina, ¿el documento audiovisual es considerado un documento probatorio a nivel legal?

Se toma como prueba el documento audiovisual como registro del hecho en sus momentos de producción, despojado de toda marca subjetiva asignada por ejemplo por la edición e inserts de otras materias de la expresión, aunque desde el punto de vista de lo que denominamos lenguaje audiovisual el registro mismo implica la asignación de sentido. Por supuesto, además, con la identificación de la fuente productora. De todos modos su alcance queda sujeto a la desestimación del documento como prueba por parte del acusado.

La televisión privada ha encontrado una fuente de rating interesante haciendo uso del material de archivo, ¿piensa que es un camino hacia la conservación del testimonio audiovisual?

Independientemente de la utilización que la televisión hace de las imágenes en movimiento y otras materias expresivas utilizadas en combinación, he visto archivos en los que se preservan sus acervos, claro que por una cuestión comercial pero está bien que así sea porque la televisión es una empresa y su lógica de preservación es diferente a la del Estado.

Actualmente muchas empresas televisivas preservan la imagen del registro del suceso y una configuración específica asignada por su producción. Esto es muy importante para nuestra sociedad, porque están preservando, insisto, no solamente la imagen en sí sino también la significación otorgada a la imagen. No obstante, para cumplimentar el circuito de la relevancia social en esta materia, es importante señalar una objeción, que es la falta de acceso a los contenidos televisivos más allá de los momentos de su emisión y grabación casera que pueda hacerse. Pero es claro que las empresas no regalan productos, y suponiendo que exista una predisposición por parte de ellas a colaborar en el acceso a los contenidos de su producción, considero que el Estado debería garantizar ese acceso en sus propios ámbitos destinados a la consulta pública, pero aquí aparece un problema propiamente dicho y es que el Estado argentino no preserva la memoria audiovisual de sus propios acervos y no solventa los costos de un servicio que puede ofrecer en la actualidad manteniendo a puertas cerradas la mayoría de sus archivos.

Por lo tanto, las empresas televisivas han emprendido un camino concreto acerca de la preservación de la memoria para sus fines específicos, pero falta hacer compatibilizar este hecho con el proyecto de preservación de la memoria audiovisual por parte del Estado, un proyecto que no puede dejar de lado el acceso de la ciudadanía sin restricciones y para ello debe evaluar cada solicitud de modo particularizado sea cual fuere su fin, en especial los destinados a la enseñanza y la investigación.

El deseo de proteger la memoria convive con el deseo de destruirla” Ray Edmondson. ¿Qué opinión le merece esta frase?

Cuando hablaba de la importancia de la preservación de los contenidos que produce la televisión hacía referencia a la construcción específica que el medio produce por ejemplo sobre los acontecimientos sociales. También existen otros discursos acerca de los mismos acontecimientos, producidos por ejemplo por la cinematografía de ficción y documental, por instituciones y empresas a partir de videorregistros de sus puestas en vivo del conocimiento artístico y científico, como son las conferencias y puestas en escena de obras de todas las disciplinas artísticas y por la videografía independiente de ficción, documental, animación, video arte, videodanza, etcétera. La degradación de los soportes que sustentan algunos de los conocimientos acerca de los acontecimientos implica la desaparición de signos específicos, asimismo la inexistencia de una política de preservación por parte del Estado desfavorece la custodia en sus instituciones de obras-documentos producidos de manera independiente. Estos hechos lamentables encadenados con el hecho de que sólo se preserven formulaciones efectuadas por el medio televisivo podrían sugerir que se trata de un proyecto intencionado.

Por ello, la preservación de la memoria de contenidos acerca de nuestros bienes sociales y culturales en cualquier soporte nos involucra a todos los ciudadanos. Luego de tantos años de que los profesionales de los archivos informen a sus superiores la degradación producida diariamente en obras-documentos e insistan con gestiones a las que se las esquiva con excusas y trabas ideológicas y, entonces, se deba continuar sin disponer de los medios idóneos para la conservación y la restauración, disponemos en la actualidad de una memoria cuyo diseño ha sido producido a partir de una lógica no explícita pero de la que pueden encontrarse indicios.

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Vilma Castro
Entrevistadora: Vilma Castro
Archivóloga (egresada de la UdelaR). Técnica en Comunicación Social (egresada de UTU).
 
 
             
 
 
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