| Documentación |
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| Publicado el 11 de Abril de 2008 |
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El documento electrónico: Mirado desde la cultura social y el rol político
Omar Villota Hurtado
Magíster en Comunicación Digital
Especialista en Redes de Información
Autor de libros sobre cultura mediática y neo-medios
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Desde que la sociedad humana ingresó a la posmodernización la comprensión y el análisis del tema de la tecnología de la información se ha tratado de explicar desde entonces mediante conceptos de la Era Mecánica, a través del enfoque determinismo tecnológico. La razón estriba en que la tecnología es vista como un sistema autónomo e independiente que deshace a los sistemas humanos, económicos, políticos, culturales y a las relaciones entre individuos y entre grupos sociales. Es decir, la tecnología es una máquina y el computador, el ú1timo eslabón de la máquina. Pero para comprender el uso de la tecnología habría que situarla desde su función lógica, social y cerebral. |
El tratamiento de la información soportado en operaciones abstractas y simbólicas pero construído por datos, establece un puente entre el "pensamiento técnico y el pensamiento simbólico. Y el instrumento ya no es una prolongación de la fuerza física sino una metáfora del cerebro"[1]. De tal manera que la tecnología debe enfocarse mediante el constructivismo cuyo instrumento de crítica desvela el poder de control que desde el lenguaje y los diseños tecnológicos se generan sobre los intereses sociales. Y dado que, al interior de la sociología de la ciencia, el diseño, la evolución de los aparatos y el conocimiento tecnológico dependen fuertemente de los contextos en los cuales se desarrollan y de los grupos sociales en interacción continua sobre largos períodos de tiempo, según los teóricos Trevor Pinch y Wiebe Bijker, iniciadores del movimiento construcción social de la tecnología (SCOT).
Otro postulado que de igual manera debe revisarse antes de entablar disertaciones sobre la experticia es el cambio de cultura en los ciudadanos. Este atributo del siglo XXI, traducido en crisis y movimientos sociales sustentados en la Sociedad Red, explica la relación de la sociedad con la máquina a partir del pensamiento político y económico. Pero no es la empresa ni la industria las que argumentan el cambio o le dan dirección a la innovación tecnológica. Es la sociedad la que juega un papel importante en la dirección que deben asumir estas herramientas, empleadas como medios de comunicación y cuyas posibilidades de usarse desde el ciberespacio provienen de la década de 1970 con los trabajos de Nicholas Negroponte y Myron Kruger. No obstante, aquella posibilidad de comunicación digital depende del nivel de conocimiento que la Sociedad Red tenga sobre las máquinas.
No obstante, no es suficiente explicar el rol de la actual tecnología desde la política y la economía. La cultura y el arte han tenido también un papel esencial en la construcción del pensamiento sobre la realidad virtual por cuanto el hombre no puede concebir al hombre fuera de alguna sociedad y la cohesión, "la persistencia, la unidad, la continuidad de esa sociedad está dada por las relaciones simbólicas fundamentales, el lenguaje y la tradición"[2] en donde se cimentan el marco social, explica la sociología.
CATEGORÍAS EN LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
Ahora bien, en cuanto al cambio de cultura ciudadano podemos situarlo en la sociedad y en la institución. Pero para esta mirada del documento electrónico lo dejamos en el segundo contexto: en lo organizacional. El hombre concreta sus acciones y experiencias desde valores y conceptos abstractos. Si llevamos esta primera categoría a su puesto de trabajo, obtendremos que el conocimiento tiene vida propia, se crea como una personalidad: organizado, situado en un determinado contexto o alrededor del grupo que lo identifica y sostiene los propósitos de la organización.
En síntesis, el conocimiento no puede mantenerse aislado. Se gestiona en comunidad y nada más ilustrativo en esta época que el poder formado en contorno de las comunidades de conocimiento en Internet.
Una segunda categoría tiene que ver con el aprendizaje. Pues este es una cualidad esencial para vivir en sistemas sociales y la gestión del conocimiento, entonces, "ha de viajar sobre lenguajes si los entendemos como la reproducción de la experiencia. Nuestra experiencia sería indescriptible sin una grafía o gesto o voz, ya que no podríamos comunicar lo que sabemos"[3]. Algo similar ocurre con el conocimiento de la organización. Hay que expandirlo, lo que significa que el homus laborum debe transmitir sus lenguajes para describir sus experiencias de trabajo. Si el lenguaje posee estructuras para hacer comprensible un idioma, el conocimiento en la organización ha de compilarse desde meta datos (entiéndase estructuras de lenguajes).
La tercera categoría -el arte y la ciencia-, han llegado a ser fuertes propulsores de la economía del conocimiento debido a su relación más estrecha con el aprendizaje. Es decir, este desarrollo tiene un fuerte impacto sobre la forma y la naturaleza de las actividades sociales a escala global y local. Y el ciberespacio se convierte en el escenario ideal que incorpora a las tecnologías de información y comunicación. La apropiación del arte y la ciencia también se lo ha incorporado virtualmente y será la oportunidad esperada por los países en desarrollo para accederlos y fortalecer también desde ellos su capital humano.
El panorama impuesto en este siglo de la virtualidad y de la globalización aún no es captado de forma consciente por el hombre (primera razón del cambio de cultura ciudadano) y por ende, las organizaciones no han roto el ciclo de la inercia para entrar de lleno a las redes. El conocimiento que ellas generan no avanza al ritmo en que lo hace la tecnología de la información desde dispositivos digitales ni tampoco la inteligencia de la organización se expande porque el conocimiento no se apoya en múltiples niveles ni su información está la mayoría de las veces estructurada. Se continúa informando mediante dispersas fuentes variadas tales como documentos, servicios web, suscripciones, y en esparcidos formatos diversos como texto, vídeo, audio o imágenes. ¡Nada catalogado en bases de datos!
Aquí se configura otro determinismo, el cultural de la información para la toma de decisiones dado que los sistemas tecnológicos entrecruzan sus necesidades, solo en una región y en un tiempo determinado donde se asume el cambio tecnológico, ocasionando una falsa autonomía dado que la organización se ve condicionada por los artefactos que adopta sin poder decidir sobre ellos mientras que en otras regiones muchas organizaciones quedan excluidas del nuevo proceso. ¡Pocos propósitos comunes construidos en red!
Estas organizaciones, por fuera de la red, no le dan un valor axiomático al conocimiento y antes por el contrario lo determinan con base en la administración que lo genera. En otras palabras, una organización preocupada por la titularidad enfocará su energía para adquirir conocimiento compilado protegido con propiedades y patentes sin preocuparle el conocimiento que comparte al interior y al exterior, según investigación de Joan Oriol Prats, licenciado en economía, candidato a doctor en ciencia política por la Universidad Autónoma Barcelona y analista del Instituto Internacional de Gobernabilidad. En concreto, la organización entonces enfatiza sobre documentación y comunicación corriente no estructurada, descuidando competencias claves de conocimiento y que la podrán limitar para crear, adaptar y aplicar conocimiento. ¡Se niega la sinergia y la colaboración para repetir experiencias!
INTRODUCCIÓN A LO ÉTICO
Este nuevo tema que se ha debatido hasta en los tribunales de la justicia norteamericana (recordar el caso Napster) hace repensar en una de las peticiones de Frederick Nietzsche en cuanto a la necesidad de replantarse lo que es valioso, bueno y deseable. Es decir, este cuestionamiento ético es producto de la nueva sensibilidad generada por el uso de la nueva tecnología.
La archivista argentina Gimenez[4] lo planteó en su disertación ante el Congreso Internacional de Derecho e Informática en Internet: "actualmente existen posiciones diferentes con respecto al uso y archivo de los soportes técnicos modernos. No será que estamos muy influenciados por teorías y corrientes históricas por legislación vinculada al tratamiento documental, o simplemente no nos atrevemos al cambio de soporte". Pero habría que repreguntar como lo hace en su ensayo Javier Méndez ¿de qué forma Internet puede llegar a reestructurar la valoración que hacemos de la realidad?
Si la comunidad, el sector productivo, los Estados, considerando sus derechos humanos en cuanto a la libertad, admiten que existe un cambio en los paradigmas para la comunicación, para los sistemas de información y por ende hay modalidades nuevas en cuanto a los contenidos y metáforas por la tecnología de la información que circula y se recepciona desde lo tecnológico (sea internet, intranet, correo electrónico y otras posibilidades que ofrece la tecnología) entonces, también debe analizarse las implicaciones éticas.
El motivo lo sustenta muy bien el filósofo Méndez al asegurar que "en la red somos simultáneamente productores y perceptores: ya no solo circulan los mensajes, sino que somos nosotros mismos los que circulamos, los que navegamos. De la misma manera, es necesario tener conciencia de que la responsabilidad que se nos exige no debe dejar de tomar en cuenta lo anterior, pues la responsabilidad no recae en un computador sino en cada uno de nosotros"[5].

NOTAS DE PIE PAGINA:
1. Reanud, Alain: Vers une nouvelle pensée visuelle. Citado por Carmen Gómez Mont: Información y Sociedad mañana, el comunicador hoy en el ojo de la tormenta. En Comunicación, tecnologías y nuevos modos de adquisición, producción y difusión de conocimiento. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 1995. p. 99.
2. Rumney, Jay y Maier, Joseph: Sociología: la ciencia de la sociedad. Traducción del prof. Eduardo Loedel. Buenos Aires: Ed. Paidos, 1953.
3. Villota Hurtado, Omar: Redes de información y comunicación: Para incorporar la inteligencia empresarial. Available from Internet: http://escriptum.blogspot.com/2001/08/redes-de-informacin-y-comunicacin.html (consulta: 2-oct-07)
4. Gimenez Nuñez, Esther Haydee. Una visión diferente del documento electrónico. ¿El documento electrónico es un documento de archivo? I Congreso Internacional de Derecho e Informática en Internet. Marzo de 2001.
5. Mendez, Javier. ¿Homo ciber-informaticus? reflexiones introductorias para el debate ético-político sobre las nuevas tecnologías. En Signo y Pensamiento. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Vol 19. N 36. pp. 119-127.
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