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| Sociedad de la Información |
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| Publicado el 10 de Noviembre de 2007 |
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Alfabetizando para la Información II
Vilma Castro
Archivóloga (egresada de la UdelaR)
Técnica en Comunicación Social (egresada de UTU)
www.archiext.com
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Si pretendemos unos ciudadanos informados y conscientes de sus derechos, el sentido común indica que como gestores responsables de la información debemos contribuir a su formación desde niños. Como dije en otra oportunidad, desde el vientre materno ya comenzamos a generar documentos, por tanto nuestra política de acción debe proponerse esa plataforma. |
En la sociedad del conocimiento en que vivimos es de rigor que el niño posea idea de los documentos que determinan su identidad, que le dan un lugar en la sociedad, en la comunidad, en la familia, y que lo hacen sujeto de derecho. Estos documentos que revisten un carácter identificatorio, son de enorme importancia a la hora de dar respuestas a las inquietudes inherentes al ser humano en cuanto a la propia identidad, individual o colectiva. Por tanto, es preciso que el chico sepa la multiplicidad de situaciones donde puede participar en la sociedad antes de alcanzar la mayoría de edad.
Trabajemos en esa “alfabetización para la información” colaborando desde nuestra profesión hacia su formación ciudadana, desde su ámbito curricular -la escuela- por ser el medio ideal para la apertura a lo social y la asimilación de valores, planificando las actividades del programa en forma conjunta, formando equipos interdisciplinarios: docente-archivólogo. Y desde su entorno familiar y social, a través de los medios de comunicación y de la puesta en marcha de una buena comunicación organizacional, puesto que las instituciones deben ganarse la legitimación social para obtener la confianza de sus usuarios.
La idea es que los escolares a partir de su propia historia (datos de la escuela, de su vida personal y familiar) perciban mejor la historia de la sociedad en que viven. Una vía puede ser, la opción de manejar el recurso didáctico [1] “documento” desde la propia escuela y con los documentos personales de cada niño, unas herramientas que lo encaminan hacia una convivencia saludable, y elevan su autoestima. Se formula así un camino hacia la concepción del documento personal como un documento de archivo [2] -elemento educativo y formativo a la vez- un material que siempre está presente en la vida cotidiana, al alcance de todos los actores sociales y educativos, y por tan incorporado, se le resta importancia.
Sin ir más lejos, quién no guarda en una carpeta o en una caja, fotos de la infancia, álbumes con autógrafos, anuarios de la escuela, cartas, invitaciones a cumpleaños, estampitas de bautismo y comunión, postales del amigo que se fue, y un sinnúmero de recuerdos; documentos que hacen nuestra historia y tienen su correlación con cualquier archivo.
Es imprescindible iniciar a los chicos en el camino de la investigación. El hecho de estimular a los educandos a pensar de manera crítica despertará su sentido de observación, además de la autonomía intelectual. Para ello es necesario enseñarles a extraer información de los documentos, procesarla, ordenarla y clasificarla.
Un estudio que realicé entre docentes y alumnos de enseñanza primaria en Montevideo, Uruguay (2004/05) acerca del uso de los documentos oficiales y personales como recurso didáctico y fuente de información en el aula, reveló:
- Que no está claro en la formación del docente, el valor del archivo. Manifiestan no saber aprovechar los recursos, por ignorancia de gran parte de la documentación existente.
- Que en oportunidad de las salidas fuera del departamento de Montevideo, es cuando aparecen otros documentos que los identifican como persona, y que también prueban su identidad: carné de salud del servicio médico y carné del club deportivo, por ejemplo.
- Que si bien (los maestros) trabajan con el recibo de consumo de agua, el de energía eléctrica, o el de mutualista, de muchas maneras y en muchas oportunidades, lo trabajan solamente como portador de texto, pero no, como documento. Se destacó asimismo el valor pedagógico de los archivos propios dentro de la escuela, el valor que tiene la matrícula y demás, reconociendo que no lo manejan como recurso.
- En alumnos de 6º año (11 y 12 años) se advirtió gran interés por participar en la sociedad. Posiblemente porque es al momento de egresar de la enseñanza primaria, cuando ellos se sienten poseedores de documentos que los habilitan a la “vida adolescente”, ansiosos por salir al mundo a marcar su presencia y convertirse en miembros activos de la sociedad.
El estudio realizado evidenció la enorme deuda de los profesionales de la información con la enseñanza primaria. Sólo haciéndonos cargo de ella, apoyando al docente con la información técnica específica a través de una propuesta integrada, lograremos influir en la formación ciudadana de los educandos, que devengará en la calidad de su participación en el sistema político.
En definitiva, se necesita crear conciencia de que los materiales que los chicos usan cotidianamente: una fotografía, un plano, la factura de consumo de energía o de agua, son documentos; porque informan, testimonian, prueban derechos, dan fe. Investigar en la escuela trata de saber extraer información de esos materiales, superando el concepto tradicional de documento.
Así podremos contribuir proactivamente con: la “Socialización Política”, la que se refiere al aprendizaje precoz; ese primer encuentro que los niños tienen con el mundo cívico-político a través su ambiente: la familia, el barrio y los medios de comunicación; y con la llamada “Educación Cívico Política” que aporta la escuela, optimizando la circulación del conocimiento de los documentos oficiales y personales en su seno; apoyando y nutriendo las partes de un todo, que deberían retroalimentarse con el fin de formar ciudadanos conocedores de su entorno y de sus raíces, un bagaje que les permita ser más libres y participativos; en síntesis, potenciar una ciudadanía activa fortaleciendo las bases.
Para que los docentes puedan apreciar la utilidad del archivo y del documento de archivo como un recurso didáctico más, es necesario empezar por acercarlos al archivo. ¿De qué manera? Dándoles la capacitación a nivel de formación básica superior. Por eso concluyo que, adoptar la modalidad de trabajar el documento de archivo desde la escuela es un camino viable. De una formación acertada dependerá que a la hora de escoger los recursos didácticos, el docente lo integre como una opción válida y sustentable.

NOTAS
[1] Recurso didáctico: “Cualquier recurso que el profesor prevea emplear en el diseño o desarrollo del currículo (por su parte o la de los alumnos) para aproximar o facilitar los contenidos, mediar en las experiencias de aprendizaje, provocar encuentros o situaciones, desarrollar habilidades cognitivas, apoyar sus estrategias metodológicas, o facilitar o enriquecer la evaluación”. MEDINA RIVILLA, Antonio; SALVADOR MATA, Francisco (Coords.) Didáctica General. En: Colección Didáctica. Madrid : Editorial Pearson Educación, 2002. p. 185-193.
[2] Documento de Archivo: “Información contenida en cualquier soporte y tipo documental, producida, recibida y conservada por cualquier organización o persona en el ejercicio de sus competencias o en el desarrollo de su actividad” ISAD (G) : Norma Internacional General de Descripción Archivística, adoptada por el Comité de Normas de Descripción, Estocolmo, Suecia 19 al 22 de setiembre de 1999. Madrid : s.n., 2000.
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