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  FIRMAS: ENRIQUE FABRICIO DÁVALOS OVIEDO CD
 
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Bibliotecología
Publicado el 12 de Noviembre de 2007
 

El hábito dañino de fotocopiar libros

Enrique Fabricio Dávalos Oviedo
Bibliotecario
UNACH-FCSCFYT
Riobamba - Ecuador

Enrique Fabricio Dávalos Oviedo El acceso a la información es un derecho por parte de todos los individuos sin exclusiones de ninguna naturaleza, es una garantía fundamental que tenemos las personas para poder acceder en forma libre a la información, tal es la facultad que tenemos que se encuentra reconocida en los ordenamientos internacionales de los derechos humanos.

Pero por otra parte, el escribir un libro, artículo, investigaciones, etc.. entraña muchas satisfacciones, no podría ser de otra manera, un libro necesita gestarse a semejanza del bebe humano, exige roturas de paradigmas, lamentablemente se percibe claramente el pésimo papel que viene representando el fotocopiado ilegal de textos.

Hoy por hoy, fotocopiar libros es algo cotidiano, las personas sacan decenas de copias por día, y en algunos centros de formación inclusive se venden fotocopias de libros completos, esta costumbre que crece al compás de la crisis, difícilmente podemos verla como legal, si bien es cómoda y económica, no deja de ser una practica ilegal   aunque alivie los costos de la educación para muchos estudiantes, dista mucho de ser un acto que a nadie lesiona.

El fotocopiado de los libros es un problema eminentemente cultural muy difícil de revertir, es que fotocopiar es un negocio que puede dejar importantes márgenes de ganancia, basta ver que en las cercanías de algunas sedes universitarias parece más fácil hallar locales donde se fotocopien libros enteros que librerías donde se vendan.

Lamentablemente en una sociedad como la nuestra también se debería mencionar cierta indiferencia Institucional ante el tema, en la que la información crece en forma vertiginosa y, en que la propia información se constituye en poder (poder político, económico y cultural), la información es el hoy y es el futuro, en estas circunstancias la comunidad de los centros de formación deberían asumir una función más activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pues no se trata solo de perseguir un delito, se trata de que al libro no se lo valora, ya que las fotocopias se han hecho tan normales que los propios docentes dejan el material bibliográfico en centros de fotocopiado para que los estudiantes realicen la fotocopia. Habría que recordar que no admitir el fotocopiado integro del libro no tendría necesariamente que implicar la obligación de comprarlo, Por lo menos así debería ser si existiera las bibliotecas debidamente actualizadas y equipadas.

Se podría buscar ciento de justificaciones, pero esto no representa que no se considere como una agresión a los derechos de autor y nadie actúa y sanciona estos malos hábitos, o mejor dicho delitos, es el equivalente que alguien autorice el robo de alimentos en un supermercado por que un sector de la población tiene hambre, necesitamos encontrar un camino que nos ayude a solucionar este gigantesco problema.

Hoy por hoy el uso de fotocopias ilegales es alarmante, la educación no consiste solo en la provisión de información sino, ante todo, en la formación de valores, el desarrollo de aptitudes para la lectura, y el inducir al estudiante a que mantenga este tipo de actuación, niega la dirección correcta que contribuirá a elevar la calidad de la enseñanza, ya que mucho de los jovenes que realizan su investigación y en el peor de los casos estudian de reproducciones, no saben distinguir autores y mucho peor no recuerdan donde leyeron esa información.

¿Acaso existe alguna pedagogía que privilegie una tinta casi ilegible, unas hojas sueltas que impiden releer y acumular saber?, ya es hora de que las autoridades educacionales y los mismos docentes reflexionen acerca de los condicionamientos y de las limitaciones de una enseñanza que tiene como soporte básico copias ilegales y de baja calidad que generalmente están condenadas a la pérdida y el olvido.

Es innegable y evidente que el saber se mantiene todavía recogido fundamentalmente en los libros impresos, Ciertamente todo esto nos lleva a una seria reflexión, pienso que todos los sectores involucrados debemos aunar esfuerzos imponentes por erradicar este mal. Eliminar la cultura del fotocopiado de libros podría ayudar quizás al crecimiento importante para que los estudiantes se familiarizaran con la lectura y la critica de los mismos, que, aun en la era de la informática, siguen siendo canales principales de transmisión de la cultura.

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