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| Bibliotecología |
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| Publicado el 9 de Junio de 2008 |
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La profesión Universitaria
Edgar Espinosa Osorio
Estudiante Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía (ENBA)
Diplomado en Autogestión Cooperativa, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). urbietorbiarchivonoma.blogspot.com
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El artículo que ha llegado de Archiblios, “Reto: Refundar la Universidad” por Alberto Mendoza Morales al grupo de yahoo (Gaceta del Archivista) [1], en esencia se centra en dos ejes que resalta el autor desde el inicio de su escrito: por un lado la Universidad como generadora de científicos y, por ende, de una minoría estudiantil; por el otro, una “profesionalización” para las mayorías (sic) circunscrita en las “Escuelas Técnicas”. Deja claro que hay “correlación” entre una y otra institución. |
¿Acaso la gesta educativa superior no constituye en sí, un espacio dónde albergar, sustentar y debatir el inacabable conocimiento científico, humanístico y multicultural que nos proporciona nuestra alma máter para ejercer nuestras diversas tareas encomendadas en el quehacer educativo?.
Tengo la impresión que las “Escuelas Técnicas” de las que hace alusión Alberto Mendoza en su artículo antes mencionado, son el equivalente de los llamados en México “Tecnológicos de Estudios Superiores” y, su tarea primordial es la de preparar a sus estudiantes con una mirada bifocal en las herramientas tecnológicas y por consiguiente prácticas de su educación superior, ya que, se le había encargado a los llamados “Colegios de Educación Técnica” sin dar el resultado esperado que el país requería ante un esquema general de globalización a partir de la entrada del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).
¿Los “tecnológicos” desplazando a las Universidades?, no lo creo. Más bien se complementan en una época densísima como la que vivimos en éstos momentos; porque a uno y otro sistema educativo la deserción los persigue, los atrapa en un camino sin salida. Hay estudios serios de investigadores que nos dicen que el Banco Mundial determina la dinámica educativa en un contexto sin fronteras o barreras de ultramar [2]; con un modelo económico criticable porque hay poquísimas probabilidades de alzar el vuelo en el ámbito laboral. Esto es, el fantasma del neoliberalismo –por decirlo de algún modo-, se impregna en cada comisura, en cada gesto, en cada maniobra, en cada estrategia de nuestra economía debilitada por el “leviatán” de los consorcios empresariales y del monopolio del consumo insustancial.
En la misma sintonía, el articulista señala las oportunidades que se le presentaron a las universidades de Bolonia y la Nacional de Colombia, dejando pasar sin miramientos el debate académico en el contexto histórico en que se celebraron dos tiempos: el caso de Galileo Galilei en la ciencia y, la conmemoración de la muerte del Che Guevara en Bolivia. En este tenor, considero que es la membrana capilar en donde reside la libertad de pensamiento de cada Universidad que estime su legado cultural, su bagaje científico y humanístico. El legítimo derecho a decidir el rumbo que los llevó a tal determinación donde analizaron diversas piezas de los escollos de su historia local.
Por otra parte, no logro entender a que se refiere Alberto Mendoza cuando expresa “masificación profesionalista” en las universidades. Según la Real Academia Española, nos dice que masificar es “tr. Hacer multitudinario algo que no lo era. U. t. c. prnl.” [3]. Ciertamente la educación en las universidades latinoamericanas es un asunto pendiente; por ello, es importante refrendar nuestro compromiso para involucrarnos en la grave crisis neurológica de las instituciones educativas. Nuestras Universidades están palideciendo porque fueron diseñadas con propósitos distintos a los de ahora; surgidas de viejos esquemas educativos impuestos por la “metrópoli” en un periodo determinado de la historia virreynal; herederos de virtudes y bondades en la que se circunscribió la educación europea del siglo XVI y del siglo XVII en tierras americanas. Ahora, como vetusta nos mira el reflejo de antaño en su labor educativa, exigiendo nuevamente su esplendor en base a los nuevos cimientos que se requieren, esto es, con la independencia que proyecta cada fracción de zona geográfica latinoamericana en su contexto global.
¿Ausencia de docencia y actividad científica en las universidades?, desde luego, sin embargo, este es un problema que va más allá de nuestras fronteras, ligada con las entrañas de las finanzas de cada país, en relación al mercado comercial más avezado de la región dominante. Esto es, el sistema que garantice el flujo de capital privado, fruto del “mercado liberal” sustentable. Sin una economía fuerte, difícilmente seremos competitivos, arrastrando consigo el flagelo de la pobreza en muchas direcciones y, donde la ciencia se oscurece por carecer de instrumentos que la vuelquen a su vía objetiva.
Pero, ¿Son importantes las “profesiones” para las “escuelas técnicas”? o, ¿la misma universidad nos impulsa a emplearnos en actividades para las que fuimos preparados y, por consiguiente, nuestra profesión educativa se ve compensada?. Es sólo el enfoque con que se le mira al cristalino, ¿no creen?.

REFERENCIAS
[1] http://es.groups.yahoo.com/group/GACETADELARCHIVISTA/message/1183
[2] Miguel E. Berumen Barbosa, “Efectos de la globalización en la Educación Superior en México”, en Observatorio de la Economía Latinoamericana de la Revista académica de economía, ISSN 1696-8352, agosto de 2003, dirección electrónica: http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/mebb-educa.htm
[3] Consultar dirección electrónica: http://www.rae.es/rae.html
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