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  FIRMAS: NATHALIE CARRILLO GÓMEZ CD
 
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Criminología
Publicado el 24 de Febrero de 2008
 

Criminología, mediación de conflictos sociales y educación en y para la paz y los derechos humanos

Nathalie Carrillo Gómez
Criminóloga
Comisión Nacional para la Reforma Policial
Área de Sistematización y Análisis - Venezuela

Nathalie Carrillo Es sabido que el objeto de la criminología no se limita al estudio de las conductas desviadas y/o delictivas y de las instituciones de control social, sino que también tiene participación en el área de la prevención en general.

En este sentido, el criminólogo obtiene durante su preparación académica un cúmulo de conocimientos basados en tres áreas intelectuales, a saber: un área ética conforme a los principios humanísticos y al paradigma de los Derechos Humanos; otra área científica comprendiendo descripciones y explicaciones de la desviación y de los medios empleados para prevenirla y, por último, el área de la intervención ofreciendo conocimientos sobre el diseño, aplicación y evaluación de programas de prevención del delito. Tales conocimientos le sirven de base para “… estudiar, comprender el comportamiento social y proponer alternativas de intervención” (Albornoz, 2005:36) tanto para facilitar la resolución de conflictos como para prevenirlos.

“Prevenir implica operar de tal modo que se evita la ocurrencia de algo no deseado” (Gabaldón, 1987:161), esto, independientemente del tipo de prevención llámese primaria, secundaria o terciaria, o activa, pasiva o general, especifica. Pero ¿Cómo prevenimos?

Desde el punto de vista de la prevención primaria, prevenimos cuando se forman y sensibilizan a profesionales en las prácticas preventivas y cuando se armonizan las medidas preventivas con los hábitos de vida de los ciudadanos donde la prevención no es un impedimento sino una forma simple y ventajosa de vivir, incrementando de esta manera la capacidad del ciudadano de encontrar respuestas y soluciones asertivas adaptadas tanto a su individualidad como a su entorno familiar-social. En pocas palabras se trata de educar para prevenir.

En este sentido, el criminólogo puede ser partícipe de la educación para la prevención mediante la promoción y ejecución de técnicas alternativas, no violentas de plantear y resolver conflictos, la promoción de la Cultura de Paz dentro del ambiente en que se desenvuelva, incluyendo el acercamiento de dicho ambiente a la comunidad donde la misma se encuentra. Igualmente, mediante su inserción dentro del ambiente escolar como tal.

En el proceso de mediación de conflictos, el criminólogo es uno de los profesionales óptimos para desenvolverse como mediador, aunque es importante aclarar que el papel del mediador no debe tener necesariamente características académicas sino cualidades éticas y morales. No obstante, la capacidad de establecer relaciones interpersonales fluidas y abiertas, de establecer empatía y sus conocimientos en áreas psicológicas, sociales, psiquiátricas y de asesoría lo hacen atractivo para desempeñarse como mediador. Posiblemente, dada la ausencia de centros de mediación comunitaria ésta sea un área a incursionar en un futuro, más se puede ser mediador dentro de cualquier institución sea para resolver conflictos internos o externos (con la comunidad u otra institución) como enlace entre las partes afectadas o como jueces de paz, figura establecida jurídicamente.

El ambiente escolar seria el lugar idóneo donde el criminólogo puede fomentar la Educación en y para la Paz y los Derechos Humanos. Esto puede ser a través de informar y/o sensibilizar y motivar a directivos, docentes, padres, representantes y demás personal sobre la pertinencia de los principios de la educación para la paz (antes expuestos) que promueve valores y, entre otras, una metodología de trabajo que permite acercarnos a la realidad, analizarla, describirla y en caso de ser necesario proponer formas de actuar. También puede realizar campañas de promoción de valores, prevención de comportamientos específicos, según sea la realidad, que impliquen charlas, talleres, carteleras dirigidas al estudiantado en general y ofrecer asesorías tanto individuales como colectivas.

Hemos visto algunas maneras mediante las cuales el criminólogo puede ejercer prevención de conductas desviadas y/o delictivas, las mismas se pueden resumir en educación, sin importar si se desenvuelve en un ambiente escolar o en un centro penitenciario. La idea es promover valores, actitudes y comportamientos conforme a la Cultura de Paz con base en los Derechos Humanos.

Por tanto, la validez de la Educación en y para la Paz y los Derechos Humanos reside en que se configura como una respuesta alternativa, participativa y pacifica de educación integral cuyo fin último es inculcar en las personas la resolución de conflictos por vías diferentes a las violentas. En otras palabras, trata de educar no sólo para la vida intelectual sino también para la interacción social común. Para ello, promueve valores aplicables a todas las facetas de la vida en sociedad y en tanto que previene conductas violentas y difunde los Derechos Humanos, entre otras, resulta campo de acción para la criminología.

Queda, entonces a futuros interesados evaluar los alcances de dicha educación en cuanto a prevención de delitos se refiere y el impacto que en los niños, niñas, adolescentes, adultos, docentes, padres y representantes ha tenido. Al igual que evaluar el desempeño del criminólogo y la pertinencia de su presencia en dichas áreas, aunque lo verdaderos resultados se podrán apreciar a largo plazo.

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