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  FIRMAS: NATHALIE CARRILLO GÓMEZ CD
 
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Criminología
Publicado el 31 de Enero de 2007
 

La Participación Comunitaria en los Cuerpos Policiales

Nathalie Carrillo Gómez
Criminóloga
Comisión Nacional para la Reforma Policial
Área de Sistematización y Análisis - Venezuela

Nathalie Carrillo En Venezuela, en ocasión de la Reforma Policial se llevó a cabo una serie de actividades dirigidas a elaborar un diagnóstico sobre la situación real de los cuerpos policiales a nivel nacional y construir un nuevo modelo policial.

Dentro de las metodologías empleadas para ello, se destacan talleres sectoriales; consulta por medio de buzones y llamadas telefónicas; grupos focales con personas en situación de vulnerabilidad y riesgo; encuestas de victimización y autopercepción; inventario legislativo y curricular; y, algunas otras modalidades cuyo objetivo consistía en identificar aspectos relevantes de la dinámica policial en general y, detectar aquellas posibles soluciones o propuestas para mejorar el funcionamiento de dicha institución.

En sus diversas modalidades, la investigación contó con la participación de sectores de la sociedad venezolana incluyendo funcionarios policiales y ciudadanía en general, además de representantes de instituciones del control social formal, llámense Fiscalía, Ministerio Público, Defensoría del Pueblo, otros. La información derivada se sistematizó de forma tal que mantuviese el sentido original otorgado por las personas consultadas y se hizo público mediante varias formas. En base a tales hallazgos, se construyó el nuevo modelo policial venezolano.

Significativos fueron los datos recopilados dentro de la investigación, se podría mencionar elementos referidos al uso de la fuerza, corrupción, cultura organizacional, carrera policial, gestión y eficiencia, rendición de cuentas, atención a las víctimas y, estructura y competencias; temas que conformaron los ejes temáticos de la reforma policial. No obstante, a efectos del punto que este documento pretende considerar, se destaca la demanda de parte de la mayoría de los sectores por establecer labores en conjunto policía – comunidad, desde perspectivas que pasan por la implementación de una policía comunitaria y la creación de grupos vecinales que realicen labores de prevención.

Ahora bien, reflexionando sobre cómo puede colaborar la comunidad con los cuerpos policiales, se me presentó una incertidumbre que nace del carácter represivo que ha caracterizado a nuestros pueblos. No es necesario traer a colación ejemplos de nuestros antecedentes, ni citar frases que en el discurso cotidiano se pronuncian a todos los niveles de la sociedad, tampoco mencionar los medios que han empleado los ciudadanos para protegerse y controlar la incidencia delictiva.

La seguridad, entendida en términos de mínima probabilidad de ser víctima de un delito, se ha dejado en manos de los cuerpos policiales del Estado, cualidad que le compete. Sin embargo, dada la ineficiencia de tales organismos y el desarraigo del policía para con la comunidad y viceversa, cuerpos policiales a nivel nacional e internacional han adoptado estrategias dirigidas a procurar tal acercamiento y, por ende, reducir los niveles de victimización y el sentimiento de inseguridad manifiesto por la comunidad.

Una de estas estrategias es la denominada policía comunitaria o de proximidad, las cuales han reportado resultados alentadores más no representan la solución a los problemas de seguridad y a la interacción entre policía y comunidad, debido a los cambios que implica, entre otras, el aprehender una nueva filosofía tanto para la institución policial como para la colectividad en general. Uno de los cambios más representativos a mi juicio, es el considerado por Aniyar (2006) sobre una estructura institucional menos vertical, menos militarizada, es decir más democrática que pasa de ser reactiva a ser proactiva y, cuyos agentes son más autónomos. Esto, dada la naturaleza militar que ha caracterizado históricamente a los cuerpos policiales, especialmente en Latinoamérica y, más específicamente en Venezuela.

Otra de las estrategias ha sido el establecimiento de la participación de la comunidad, cuyas modalidades son amplias y la mayoría tiene como objetivo coadyuvar a los cuerpos policiales en labores de observación, prevención y reporte de aquellos comportamientos desviados y / o delictivos que afectan la convivencia ciudadana. Esto, produce efectos positivos dentro del diario comunitario, del sentimiento de seguridad y compromiso ciudadano. Sin embargo, es preciso controlar tal participación porque, como lo apunta Aniyar (1998), la ciudadanía puede asumir un sentido de pertenecía al espacio donde habita desde una perspectiva negativa que pudiese generar episodios de agresividad hacia aquellos que trasgreden (o se presume) las normas.

De manera que, se trata entonces de determinar claramente en qué materia debe tener injerencia y cómo puede proceder para, así evitar su extralimitación, violación de derechos a terceros y obstaculización del trabajo policial. De lo contrario, se estaría en presencia de personas “cazando” infractores de leyes al estilo antiguo; ciudadanos juzgados por su apariencia, oficio o cualquier otro rasgo que lo haga parecer diferente al resto de los ciudadanos. Todo ello, de parte de personas que cuentan con el reconocimiento o legitimidad de la comunidad.

Ante esta posibilidad, queda entonces desnaturalizado su objetivo principal que se traduce en colaborar en la prevención y, no en la represión de conductas desviadas y/o delictivas, actividad para la cual carece de autoridad. Esto, sin considerar lo anacrónico que sería conforme a la legislación venezolana y los tratados y acuerdos internacionales a los que Venezuela se ha suscrito.

Las labores de control y prevención de conductas desviadas y / o delictivas, si bien se consideran una tarea y responsabilidad colectiva, deben ser tratadas a la par de un proceso de concienciación y capacitación dirigida a los ciudadanos y funcionarios policiales en general, donde se haga énfasis en medios alternativos de resolución de conflictos sociales, no violencia y cultura de paz, a fin de minimizar posibles brotes de violencia y toma de justicia en manos informales. Casos que, lejos de vislumbrarse como mejoras o aportes para una óptima convivencia, simbolizarían obstáculos en el ejercicio policial y lucha de poder entre vecinos y funcionarios policiales. En otras palabras, un problema adicional.

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