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| Comunicación |
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| Publicado el 5 de Febrero de 2007 |
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La Comunicación como elemento clave para el éxito personal y profesional
Gricel Alfonso Cassola
Consultora Superior y Gerente de Proyectos
Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología GECYT - CUBA
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Hasta hace unos años la comunicación era reconocida como algo pasivo, necesario pero no impactante en el desarrollo de una persona, un colectivo de trabajo, un país. En nuestros días se le confiere a la comunicación la fuerza de accionar e involucrarnos a nosotros mismos y a dos o más personas en la coordinación de acciones en nuestras vidas y adquiere mayor relevancia y vigencia en nuestros contextos globalizados donde vivimos inmersos en tiempos de la información y la gestión del conocimiento y para informar, generar, transmitir y compartir el conocimiento nos valemos de la Comunicación. |
Comunicación proviene del latín communis, relativo a común, comunión, comunidad, que se comparte, acto de poner en común. Es la Comunicación una herramienta imprescindible para coordinar dentro de nuestras redes conversacionales, personales y profesionales, ya sea la comunicación verbal o escrita, por mediación de símbolos o en imágenes digitalizadas… en fin, la comunicación, aplicando las múltiples variantes que gracias al desarrollo de la innovación tecnológica de nuestra época, incorpora los satélites, el fax, los teléfonos móviles y esa enorme pista donde colocar, buscar y encontrar cualquier información que es la INTERNET, como gran red de redes.
La comunicación ha cobrado vital importancia desde mediados del pasado milenio y en el presente su poder es más estudiado por su impacto en la vida personal, en las relaciones entre las personas, como hacia dentro y hacia fuera de las organizaciones. El ser humano es un ser lingüístico y se constituye en y a través de sus palabras. Es comprensible hoy que hablar es acción y existe una gran complejidad en el acto, en sí mismo, de comunicarnos.
Cuando hablamos hacemos que ocurran cosas que antes no habían sucedido. La ejecución de la acción comienza desde nuestras palabras. Cuando decimos: entra; sígueme; márchate, abrázame, analiza… al decirlo se inicia y realiza simultáneamente la acción, con toda la carga emocional que, además, va en la voz.
Como parte de las estrategias de una organización y tributando a la proyección global de esta, también ha de existir en cada organización una estrategia para la comunicación. En nuestros días, si se aspira a elevar el desempeño como directivo, se ha de tener conciencia de las ventajas que aporta una buena comunicación, esta permite alinear la organización a la vez que apoya y agiliza todos y cada uno de los procesos internos. Está claro además su contribución a la mejora del clima organizacional al ser el elemento clave para la motivación y para desarrollar el sentido de pertenencia y la fidelización de los clientes internos y externos.
Mucho más allá de la teoría conocida de Shannon, básica en el desarrollo de las telecomunicaciones por equipos y que se refiere al emisor, el receptor, la codificación y decodificación de los mensajes, la Comunicación, como expresa el semiólogo italiano Humberto Eco, en el ser humano navega por las aguas abiertas del sentido y no responde a una máquina que transmite información.
Los seres humanos somos el reflejo en y de nuestras conversaciones. Si queremos coordinar efectiva, eficiente y eficazmente las acciones de nuestra vida personal y profesional, debemos de ser buenos usando el poder de la palabra, debemos aprender a aprender de y en la comunicación. No somos equipos de transmisión, en nosotros intervienen las estructuras y, funciones del cerebro que conducen a la interpretación, el sentido que se le da a lo escuchado es determinante.
Es por eso que, basándonos en la Filosofía de la Ontología del Lenguaje, del Dr. Rafael Echeverría, expresamos que en los seres humanos hay mucho más que lo planteado por Shannon, no somos máquinas, somos seres lingüísticos que nos constituimos en y a través de nuestras conversaciones: Somos el resultado de lo que hablamos, como lo hablamos y de las interpretaciones que a partir de esto hacemos en nuestra escucha.
Entre otras funciones importantísimas en nuestras vidas, La Comunicación es una puerta para expresar y compartir emociones. Relacionarnos acompañados por las emociones y los estados de ánimo, posibilita reflexionar e interactuar con nosotros mismos, con el entorno, con nuestro colectivo laboral. Así establecemos interacciones con la pareja, los hijos, la familia, los amigos, los colegas de trabajo, en fin con las redes en las cuales transcurren nuestras conversaciones y como parte de ellas, nuestras vidas.
También la comunicación permite informar y compartir información. Es por medio de la comunicación que recibimos y damos información a los elementos de nuestras redes conversacionales y de esto depende en gran medida la coherencia de las acciones de trabajo y de la vida en lo cotidiano.
Gracias a las innovaciones tecnológicas, actualmente la información puede ser recibida durante una conversación interpersonal; por medio de un video-conferencia; una conexión en línea; asistiendo a un evento; leyendo o escribiendo un memorando; a través de un libro u otra publicación; recibiendo o enviando un fax o un correo electrónico; escuchando una emisión radial o por un teléfono móvil, gracias a la Internet en nuestras computadoras o la televisión en casa, al transitar por las calles o al leer cintillos electrónicos, en fin……. Continuamente la comunicación está presente en la información que compartimos dando o recibiendo.
Desde nuestros inicios en la vida y desde las primeras conversaciones en el seno familiar la comunicación, además, sirve para motivar. Así, incorporamos también distinciones para comunicarnos con nuestras redes conversacionales y aplicar el poder de la palabra tanto para automotivarnos como para lograr la motivación en los otros que nos rodean.
Es a través de las conversaciones que nos incentivan y estimulan a la obtención de logros, resultados y a cumplir las metas en nuestra vida personal y laboral. Luego maestros, profesores y el colectivo en el que estamos inmersos juegan un papel importantísimo en contribuir al éxito que nos proponemos alcanzar impulsándonos desde sus conversaciones para enfrentar los retos y metas que nos conducen a convertirnos en el ser humano que cada uno de nosotros logra ser.
El poder sobre nuestras acciones, sus coordinaciones, cumplimientos e incumplimientos éxitos y fracasos se ejerce en y con la comunicación, de ahí su importancia para controlar. El control de los quiebres y problemas, de los estados emocionales sean estos positivos o negativos, requieren de competencias conversacionales para mediar y equilibrar situaciones, aplicando el poder de la palabra en apoyo a la reflexión, tanto para eventos personales como en el accionar diario y cambiante de las organizaciones.
En cuanto a las fuentes de la comunicación. La visualización es la que aporta un mayor peso a la acción efectiva de la comunicación. En nuestros días ese poder de las imágenes, como principal fuente para comunicar, es muy explotado en las campañas publicitarias, videos, mensajes promocionales etc. y se han potenciado gracias al desarrollo de las tecnologías y diseños digitalizados que en ocasiones, por lo excesivo, reiterativo más los formatos de presentación, conducen a una comunicación que llega a ser agobiante o agresiva para nuestras sensopercepciones, fundamentalmente en algunas campañas publicitarias de alta tecnología.
Los especialistas de la comunicación visual, se valen además, del simbolismo, uso de los colores, contrastes de luces, efectos especiales digitalizados y otros recursos que comunican directamente con nuestro cerebro por medio del sentido de la vista gracias a la fuerza de las imágenes. Esta fuente de comunicación, puede conducir a la manipulación de ideas mediante técnicas subliminales por lo que reclama de gran ética y profesionalidad por parte de los especialistas que la desarrollan.
También resulta conocido que durante una conversación interpersonal, la inclinación y postura que adopta nuestro cuerpo, la intensidad, dirección y enfoque de nuestras miradas, posición de los músculos faciales, los movimientos y gestualidades, comunican más allá de nuestras palabras. En esta comunicación visual también el Lenguaje corporal, la gestualidad nos dice y decimos a los otros lo que nos proponemos comunicar y mucha más información que en ocasiones aportan nuestro cerebro y nuestras emociones, traspasando el umbral del propio acto consciente de comunicarnos.
Aprender a escuchar el cuerpo resulta igualmente importante para el resultado de nuestras conversaciones y para nuestro éxito personal y profesional. Al proponernos escuchar/interpretar el lenguaje del cuerpo, no es bueno preestablecer códigos, no podemos obviar el contexto, los estados de ánimo y el entorno de la conversación que estamos escuchando/interpretando. Nuestro cuerpo como un todo comunica: el cuerpo habla. Emitimos señales que delatan sentimientos y sensopercepciones acerca de los interlocutores y lo que intercambian con nosotros en ese instante y en esa conversación.
La entonación de nuestra voz al hablar constituye además, otra fuente importante que comunica a los otros y desde los otros. Dos simples letras: SI, según nuestra emocionalidad en la entonación, comunicarán intencionalidades diferentes: Ese Si puede ser escuchado como asombro, inquietud, duda, afirmación ironía, sorpresa, disgusto, intriga… Se le concede a la entonación el segundo lugar en importancia dentro de la acción de comunicar. Una conversación de pronto cambia de rumbo en su sentido por un simple cambio de entonación e impacta de diferentes formas en los escuchas según reciben/perciben el tono del interlocutor.
Nos va quedando por abordar la comunicación verbal, lo que dicen nuestras palabras en sí mismas y ahí interviene el sentido/significado que tienen las palabras por sí solas y que suele variar según las culturas, contextos históricos, sociales y territoriales y las transparencias de códigos establecidos en cada entorno familiar, organizacional o geográfico.
Si alguien dice ¿se te enfría el guarapo?, un cubano escuchará que le han preguntado ¿si le ponen hielo en el jugo de la caña de azúcar? Un venezolano escuchará que lo están cuestionando por estar muy lento en la acción que realiza en ese momento. En otro ejemplo si uno le dice a un colega en el trabajo Vete a coger una guagua es transparente para un habanero que se trata de que se dé prisa para ir a la parada de ómnibus urbanos, en cambio el significado que adquiere esa frase podría resultar muy ofensivo y hasta peligroso en muchos países de América del Sur donde tanto el verbo coger como la palabra guagua se emplean en diferentes transparencias de códigos territoriales.
Es por eso que la palabra aislada no dice mucho y se le concede en sí misma un peso menor en la acción de comunicar comparada con la imagen y la entonación oral. La palabra necesita ser interpretada de acuerdo con los códigos socioculturales, entornos históricos y geográficos y además, evaluada dentro del contexto de la conversación, observando la gestualidad y escuchando además, la entonación.
Por otro lado, del 100 % que pensamos y nos proponemos comunicar, logramos transmitir, aproximadamente, un 80%, el otro o los otros que nos escuchan logran percibir más o menos un 60 % y de este, se estima que se interpreta alrededor de un 50 %, tratándose de una conversación interpersonal directa. Esto se torna más complejo dentro de una organización donde existe, por demás, comunicación ascendente, descendente, horizontal y diagonal tanto hacia dentro como hacia fuera de cada entidad.
Importante resulta que el primer nivel para comunicarnos es con nosotros mismos. Si no somos capaces de comunicarnos con nosotros, difícilmente lo hagamos con los otros. Se logra a partir del equilibrio alcanzado entre cómo nos vemos y cómo queremos que nos perciban los otros y la armonía dependerá de cómo acortemos esa brecha y dónde situemos el punto de control: Lo ubicaremos como un punto de control externo, si para nosotros los logros dependen de la suerte y lo que nos ocurre es proveniente del exterior; o Interno, si comprendemos que los resultados parten de nosotros mismos, de nuestras acciones y voluntades para alcanzar lo que nos hemos propuesto.
Por tanto es obvio que esta comunicación en su primer nivel se relaciona directamente con nuestra autoestima. Una autoestima correcta sin sobrevaluarnos ni subvalorarnos en el poder hacer nos conduce a conversaciones internas de reflexión y la toma adecuada de decisiones. En tanto que una autoestima baja nos conduce a diálogos internos de continuos reproches, lamentaciones y perdida de voluntad para tomar decisiones y accionar sobre nuestros logros futuros.
El segundo nivel está marcado por la comunicación interpersonal donde la escucha juega un papel decisivo. Aquí la responsabilidad de la comunicación no es unilateral, sino compartida entre todos los que intervengan en esa acción de comunicar. Tomar conciencia de que la comunicación interpersonal debe comportarse como una balanza en equilibrio y resulta una acción conjunta y de responsabilidad mutua, decide el éxito en el segundo nivel de la comunicación.
Como es lógico se combinan además, los tipos de conversaciones, la ocasión, el contexto y las condiciones en que se está realizando la comunicación en este nivel. Un peligro latente está en que no siempre resulta la interpretación del hablante coincidente con la percepción que logra en él, o en los escuchas.
Por tanto, de la efectividad con que nos proyectemos al hablar, dependerá también la efectividad en la escucha y los resultados que alcancemos en nuestras conversaciones. Al final nuestras formas de comunicarnos se reflejan en el éxito personal y profesional. Somos pues el resultado de nuestras conversaciones y de cómo estas impactan en nuestra red de coordinación de acciones en la cotidianeidad y en nuestro desempeño labor.
Las organizaciones y sus trabajadores son una estantería donde en exposiciones permanentes se muestra cómo es esa empresa. De acuerdo a como son sus conversaciones y la corporalidad que manifiestan sus empleados en la acción de comunicarse dentro de sus redes conversacionales, tanto hacia el interior como hacia el exterior de la organización es el juicio compartido de cómo es la organización en sí y esto es algo a tener en cuenta por parte del equipo que la dirige y las estrategias establecidas para la comunicación institucional y su efectividad. Somos el resultado de nuestras conversaciones. En el presente milenio se le confiere buena parte del éxito personal y profesional a la comunicación y al poder que tiene la palabra.

FUENTES CONSULTADAS
Alfonso Cassola, Gricel. Competencias necesarias para dirigir y trabajar en equipo (Artículo 9) Publicación electrónica www.tablero-decomando.com/articulosnuevos/bajar.html julio 2002
Alfonso Cassola, Gricel. La clave de la productividad intangible. Un reto del milenio globalizado que comienza Artículo Publicación electrónica www.sappiens.org 2002
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Flores, Fernando, Inventando la Empresa del Siglo XXI, Dolmen Santiago, 1999.
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