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| Archivística |
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| Publicado el 14 de Marzo de 2007 |
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Mis libros de archivística
César Gutiérrez Muñoz
Archivero de la Universidad
Pontificia Universidad Católica del Perú
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De mis sesenta años de edad, un poco más de cuarenta los he dedicado a la archivística. Es decir, dos tercios de mi vida. Durante todo ese tiempo he visto muchas cosas, muchos cambios, muchas novedades auténticas y aparentes. Ahora sé que hay esencias y accidentes en nuestro quehacer. En general, el balance es muy positivo, sumamente satisfactorio. |
Comenzando por la gente que me tocó conocer y tratar personalmente, como Mario Briceño Perozo, Guillermo Durand Flórez, Guillermo Galdos Rodríguez, Alejandro Málaga Medina, Jorge Palacios Preciado, Delia Palomino Urbano, Luis Fernando Piazzali, José Joaquín Real Díaz, Raúl Rivera Serna, Celso Rodríguez, Reinaldo Ramos Hernández, Alberto Rosas Siles, Horacio Villanueva Urteaga, entre los que cuento a Jorge Basadre, Percy Cayo Córdova, Félix Denegri Luna, Felipe Mac Gregor S.J. y Franklin Pease García Yrigoyen. Tantos queridos amigos, tantos apreciados colegas, cuya desprendida cercanía me enriquecieron como persona y como archivero.
Cuatro décadas en las que la bibliografía especializada ha crecido notablemente, con la advertencia de que el papel aguanta todo. Pero a ningún texto lo he puesto de lado, porque, por más deficiente que sea (incluyendo la copia descarada), siempre deja algo. Pero cabe la selección; más aún, es necesaria y científica porque el que mucho abarca, poco aprieta. José Ramón Cruz Mundet, en el prólogo a la cuarta edición (2001) de su Manual de archivística (Madrid 2001), toma distancia de algunas ‘verdades’ al decir que ...muchas afirmaciones, enunciados, taxonomías... adjudicadas a algunos de ellos [tratadistas españoles y extranjeros] tienen autoría ajena.
Antes no había ni en variedad ni en abundancia los títulos que hay ahora, como lo prueba con creces el importantísimo Boletín de información que con gran acierto publicaba desde 1980 hasta hace unos años el Centro de Información Documental de Archivos de España. Tampoco había la avalancha de información que trae la internet. De algún modo eso fue una ventaja, pues la poca literatura disponible permitía leerla y repasarla con tranquilidad, aprovecharla sin apuro.
Un libro fundamental en mi formación me fue presentado en 1965 por mi profesor de Metodología en la carrera de Historia (PUCP), Pedro Rodríguez Crespo. Era L' histoire et ses méthodes (París: Gallimard, 1961) de Charles Samaran (1879-1982), director de los Archivos Nacionales de Francia (1941-1948) y primer presidente del Consejo Internacional de Archivos (1948-1950).
Otro de mis profesores, Raúl Rivera Serna, asistió a la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos, realizada en Washington, D.C. en octubre de 1961. A su regreso difundió las 23 resoluciones finales en el Boletín de la Biblioteca Nacional (Lima: 1962, N° 24, p. 3-29), convirtiéndolas en importantes documentos por tener en cuenta hasta hoy.
A estas decisivas lecturas iniciales se unieron los aportes, en lista incompleta, de Theodore R. Schellenberg (Archivos modernos: principios y técnicas y Técnicas descriptivas de archivos), Aurelio Tanodi (Manual de archivología hispanoamericana: teorías y principios), Antonio Matilla Tascon (Cartilla de organización de archivos), Vicenta Cortés Alonso (reunidos en 1979 en Archivos de España y América: materiales para un manual y su posterior Manual de archivos municipales), Mario Briceño Perozo (Vademecum de archivología), Elio Lodolini (Archivística: principios y problemas), Antonia Heredia Herrera (Archivística general: teoría y práctica y antes su compilación Archivística: estudios básicos), Astréa de Moraes e Castro et al. (Arquivística = técnica; archivologia = ciência), Manuel Vázquez (Manual de selección documental y el actual Administración de documentos y archivos: planteos para el siglo XXI), Bruno Delmas (La planificación de las infraestructuras nacionales de archivos: esbozo de una política general), María del Carmen Pescador del Hoyo (El archivo: instrumentos de trabajo y El archivo: instalación y conservación), Olga Gallego y Pedro López Gómez (Introducción a la archivística), Heloísa Liberalli Bellotto (Arquivos permanentes: tratamiento documental), Manuel Romero Tallafigo (Archivística y archivos: soportes, edificios y organización con su imprescindible bibliografía temática) y Ana Duplá del Moral (Manual de archivos de oficina para gestores).
Curiosamente, el pionero manual sobre Ordinamento e inventario degli archivi (1898) de los archiveros holandeses S. Muller Fz., J.A. Feith y R. Fruin lo conocí en italiano y luego lo leí en portugués. Hasta el momento no ha sido traducido al castellano.
Dos revistas han sido capitales: el Boletín Interamericano de Archivos (más tarde llamado Anuario), dirigido por Aurelio Tanodi, y The American Archivist, la prestigiosa revista de los archiveros estadounidenses, quienes cada dos meses nos entregan el simpático boletín Archival Outlook. Menciono también los diversos estudios RAMP.
Me interesa mucho lo que escriben mis compatriotas nacionales y continentales. Hay que darle a la pluma o la computadora para producir, conservando el sentido universal de la ciencia. Conviene decir lo nuestro para todos, sin descartar lo de todos para nosotros mismos. Nuestra voz también tiene que ser escuchada en el mundo.
Es verdad que papel que cae en mis manos lo leo o, al menos, lo reviso. Papel significa aquí todo escrito en cualquier soporte y de cualquier extensión. A veces tengo el tiempo en contra, pero mientras el interés y la vista lo permitan seguiré leyendo porque es una manera de seguir viviendo.
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