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| Fomento de la lectura |
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| Publicado el 29 de Octubre de 2006 |
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La moda de la lectura
Raúl Cremades García
Presidente de la Fundación Alonso Quijano
Director de la Revista Mi Biblioteca
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Afirmar que el fomento de la lectura está de moda puede ser una manera frívola o superficial de calificar un fenómeno cada vez más en auge. Pero es cierto. Por mucho que sorprenda a quienes están convencidos de que la lectura —igual que otras prácticas, como el cuidado de la salud o el cultivo de la auténtica amistad— nos proporciona beneficios tan palpables e indiscutibles que no parece necesario empeñarse en convencer a nadie de ello. Ya lo dice el refrán: el buen paño, en el arca se vende. |
Sin embargo, el fomento de la lectura no es precisamente reciente. Desde la antigüedad clásica el ser humano ha sentido la necesidad de hacer partícipes a sus congéneres de sus descubrimientos literarios.
Pero lo que está ocurriendo con la lectura de un tiempo a esta parte tiene otras dimensiones. Internet, como testigo más o menos fiel de la propia sociedad, refleja esta explosión: si tecleamos en el más frecuentado de los buscadores la expresión “fomento de la lectura” nos encontraremos con una respuesta de casi dos millones de páginas, y solo en español. Como no podía ser de otro modo, este entusiasmo por contagiar el amor a la lectura también ha llegado a la esfera de la administración pública. Los políticos han descubierto la rentabilidad para su oficio de las grandes campañas mediáticas de promoción de la lectura. En cambio, los profesionales y expertos albergan sus dudas sobre la eficacia de los elevados recursos empleados en dichas campañas. Porque una cosa son las acciones puntuales y otra las medidas permanentes y bien planificadas.
Como indica la ya célebre frase del filósofo José Antonio Marina, para educar a un niño hace falta toda la tribu. También para que se aficione a leer. Tres son, en mi opinión, los ámbitos primordiales para la adquisición del hábito lector: la familia, la escuela y la biblioteca. Los tres necesitan todo el apoyo público posible. Y no tanto a través de campañas efímeras —que también pueden ser interesantes— sino mediante la generosa dotación estable de personal y equipamiento.
Un verdadero reto más allá de cualquier moda al que todos podemos contribuir.
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