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| Cultura |
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| Publicado el 2 de Marzo de 2007 |
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Consumo cultural
Leslie Villanueva Flores
Bibliotecóloga del Centro de Estudios y Documentación de la Universidad Gabriela Mistral, en Santiago de Chile.
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El diccionario de la Real Academia Española se refiere al término consumo, como la acción de intercambio de bienes (generalmente se intercambia dinero o tiempo por cosas y/o servicios) para obtener una utilidad personal derivada de la satisfacción de necesidades o deseos. Con esto y con el fin de conocer el consumo cultural de una comunidad, a finales de la década de los ochenta, el consumo cultural aparece como un tema de análisis y discusión en Latinoamérica, pasando de ser un tema desconocido y sin reflexión teórica a un espacio clave para la comprensión de los distintos procesos sociales. |
Dentro del programa de formación en administración y gestión cultural de la Organización de Estados Iberoamericanos -OEI, Francesco Morace (1997) expresa que “desde una perspectiva histórica los últimos treinta años se pueden caracterizar como tres períodos de la historia social del consumo, muy ligados a las transformaciones de las identidades y de la historia social del consumo: los años setenta, asignados por la ideología del consumo y su concepción del producto señalético, los años ochentas, por la cultura del consumo y el producto mímico; y los años noventa, por el proyecto del consumo”.
Uno de los pioneros en el tema Néstor García Canclini quien a planteado que el consumo cultural va más allá de una simple relación entre las necesidades y los bienes creados para satisfacerlas, sino que pasa además, por reconocer la diversidad de necesidades de los variados estados culturales.
Esto da como resultado una conceptualización de consumo cultural más ligada a los intereses reales de las personas y no basándose fielmente en dar resultados para la economía. Convirtiéndose en una práctica sociocultural en la que se construyen significados y sentidos del vivir con lo cual este comienza a ser pensado como espacio clave para la comprensión de los comportamientos sociales”.
De esta manera, el consumo se convierte en un proceso sociocultural que diferencia y unifica, en la medida en que generan los mundos al alcance que los sujetos poseen.
En Chile país el acceso a nuevas tecnologías y el incremento de la economía, han sido algunos de los factores que hoy en día, han influido de manera significativa en la producción y consumo de bienes culturales por parte de la comunidad.
El Estado en su intención de enfatizar los esfuerzos en medir el consumo cultural de la población, y de afrontar los cambios y desafíos que la cultura conlleva constantemente, ha motivado un importante crecimiento de las actividades culturales en el territorio.
Dentro de las necesidades de los individuos para construir y desarrollar su cultura, se encuentra la de un consumo cultural apto que los una a su tradición y les permita iniciar su relación con el mundo, con elementos tales como la creación, la información, etc. Hoy en día la respuesta de la ciudadanía en cuanto a diferentes iniciativas puede verse reflejada en la aprobación, identificación, apropiación o rechazo de ellas.
A medida que se va avanzando paulatinamente en el tema del consumo cultural, el Estado ha ido abriendo día a día los espacios para la participación cultural hacia la comunidad, con el propósito de construir una propuesta práctica para la acción social, promoviendo y potencializando actividades culturales de diversa índole en nuestro país, lo que ocasiona como resultado, según la cooperación de variados agentes culturales que llevan en sus hombros la producción de cultura de nuestro país y la difusión de las ideas de una sociedad que sea justa e igualitaria para toda su gente.
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