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| Bibliotecología |
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| Publicado el 7 de Diciembre de 2006 |
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El Bibliotecólogo: una respuesta efectiva a la profesionalización de la gestión de organizaciones culturales
Leslie Villanueva Flores
Bibliotecóloga del Centro de Estudios y Documentación de la Universidad Gabriela Mistral, en Santiago de Chile.
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En el mundo, la cultura ya no está conceptualizada al ámbito de las representaciones ideales debido a que la producción y realización de cultura supone procesos materiales y humanos para crearla, conocerla, representarla y transmitirla en los distintos sistemas sociales que reflejan sus necesidades, y que a la vez, los determina. |
Esta necesidad, de transmitir la cultural desde algún tipo de organización a la comunidad, dio vida a la denominada gestión cultural, que nació entonces como un factor de cohesión e integración social, capaz de potenciar, viabilizar, despertar y complejizar los procesos culturales.
La aparición del “Gestor cultural” que se originó en Europa en la década de los ochenta, también dio paso a los debates que hasta la actualidad versan sobre la verdadera perspectiva profesional, con discusiones entre su finalidad social y la necesaria eficacia de sus acciones. Lo que ha traído como consecuencia, procesos muy significativos que pasan tanto por la incorporación de este tema en los espacios de cooperación, como por la acción de organismos internacionales como la UNESCO, la OEI, etc; quienes ya “comenzaron una línea de formación internacional en este sector”.
Sin embargo, la gestión cultural actualmente se encuentra en una etapa de transición, ya que, la profesionalización de ella (gestores culturales) presenta una problemática que se encuentra en estudio, al ser una actividad en donde se desplazan y ejercen gran variedad de profesionales, y que no responden fielmente al modelo de competencias necesarias que el desarrollo de la cultura implica.
Todo esto, configura un excepcional contexto, que es particularmente favorable para generar un cambio decisivo en las estructuras de pensamiento con relación al actuar del profesional bibliotecólogo, quien posee herramientas que lo pueden llevar a considerarse como un perfil idóneo para el ejercicio o realización de la denominada gestión cultural, debiendo reconocer para sí el ejercicio de la acción en las organizaciones culturales.
Hoy en día el bibliotecólogo, ya sea, por su perfil como por las competencias que le entrega su formación profesional, ocupa un puesto privilegiado al trabajar por y para la cultura, lo que abre nuevas puertas que se estaban obviando en el escenario sociocultural. Esta labor, que se vincula directamente con la realización y creación de espacios tanto materiales e inmateriales, lo convierte en un verdadero agente de desarrollo cultural.
La figura del bibliotecólogo, al poseer una estrecha relación entre la cultura, la información, los elementos básicos del proceso comunicativo y las técnicas documentales que ha desarrollado, es que concentra en él las características que le dan una perspectiva pluridisciplinaria muy importante que no es reconocida ampliamente a niveles interdisciplinarios; pero, que de manera casual, a interferido exitosamente en la labor de la gestión cultural desde las unidades de información, dando así, un referente consolidado sobre el rol que ha cumplido nuestra actividad. Como lo indica la asociación de profesionales de gestión cultural de Cataluña (1996):
“...los profesionales estrechamente vinculados con la gestión cultural... tal es el caso de los bibliotecólogos, que con el tiempo han ido creando su identidad con todo aquello que comporta: estructuras formativas, titulaciones estables, nomenclatura propia...”
El rol del bibliotecólogo entrega hoy las competencias necesarias en la búsqueda de la profesionalización ideal de la gestión cultural al ser un actor fundamental en el área cultural popular y dominante, tanto en su gestión, como en su desarrollo. Seria sin duda, de vital importancia abrir un campo más amplio de investigación sobre esta temática. Dejo abierta una discusión e invitación al debate intelectual que sea abierto al futuro, autocrítico y constructivo, y que por la propia naturaleza bibliotecológica exige una producción mayor de estudios que entreguen aportes sustentables en la búsqueda como agente de desarrollo en organizaciones culturales.
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