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  FIRMAS: JAVIER MARTÍNEZ ALDANONDO CD
 
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Gestión del Conocimiento
Publicado el 7 de Enero de 2009
 

Para cosechar hay que sembrar

Javier Martínez Aldanondo
Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria

Javier Martínez Aldanondo “Elemental, querido Watson” que diría Sherlock Holmes. No hay que ser muy despierto para darse cuenta de que es imposible obtener resultado alguno si previamente no has invertido tiempo y esfuerzo para lograrlo. Lo que hoy haces no ocurre por arte de magia sino porque en algún momento lo aprendiste. Y lo que serás capaz de hacer mañana, lo estás aprendiendo hoy aunque no seas consciente de ello.

Sin embargo, ocurre demasiado a menudo que las cosas se presumen tan obvias que se olvidan. Puedes preguntar a una persona que te escriba una lista con las 10 principales características de un buen padre o de un buen jefe. Y luego le puedes preguntar que te explique porque no cumple con ese decálogo si sabe que es lo ideal. No es suficiente saber las cosas, no basta comprenderlas intelectualmente.

Como apuntaba mi colega Marcelo en la columna del mes pasado, estamos trabajando en un interesante proyecto con productores agrícolas. Cuando entrevistas a expertos con toda una vida dedicada al maíz, la miel o la frambuesa, coinciden en el mismo punto: Si quieres obtener una buena cosecha, lo que hagas en la época de preparación y siembra es la clave. Elemental. Estamos asesorando también a 2 estudios de abogados en su proceso de fusión y cuando escuchas a un abogado experto, de nuevo coincide en que el éxito de un caso se decide sobre todo en la preparación.
Esto significa que lo que está sucediendo hoy (por ejemplo la crisis económica) ya no lo puedes cambiar porque es el resultado de lo que hiciste ayer, es el fruto de lo que sembraste. Cuando analizas el balance o la cuenta de resultados de una empresa, ya no tienes nada que hacer porque esa información, aunque forma parte del presente, te habla del pasado.

De aquí se desprende que el conocimiento que tienes actualmente (lo que eres capaz de hacer) depende de lo que has aprendido anteriormente. No puedes hacer aquello que no has aprendido. Para cosechar hoy (gestionar el conocimiento que tienes) necesitas haber sembrado (aprendido) antes. Cuando pienses en los objetivos que te has trazado, en los logros que esperas alcanzar, en los resultados que deseas para el año 2009, piensa primero en qué inversión has hecho en aprender para conseguirlos y eso depende a su vez de que seas plenamente consciente sobre Cómo aprendes. Os contaré unas breves historias al respecto:

1. Una buena amiga (que fue clienta antes que amiga) acaba de realizar un curso intensivo, y muy caro, de gestión de proyectos bajo metodología PMI impartido por una institución de reconocido prestigio. Mi amiga no es ni mucho menos novata ni en el arte de la gestión de proyectos ni en el de la formación y sin embargo está escandalizada ante la experiencia que ha vivido. Por nombres, el cuerpo de profesores era de excelente nivel. Pero una vez en el aula, casi la totalidad de ellos se dedicaba a leer sus diapositivas de powerpoint e impartir explicaciones magistrales. Cómo veremos más adelante, no basta con saber algo para lograr que otros lo aprendan. Evidentemente el objetivo de mi amiga era mejorar sus habilidades, su desempeño y el resultado de sus proyectos pero tiene serias dudas de ser capaz de poner en práctica lo que escuchó cuando llegue la ocasión. No está segura de haber sembrado bien y tampoco de que su empresa vaya a cosechar mejores resultados.

2. Hace alrededor de 1 mes fui invitado por una Institución educativa de gran tradición y presencia en Chile a una interesante conversación cuyo eje era entender por qué la mayor parte de sus alumnos de todas las carreras tenían problemas con la asignatura de matemáticas. Lo paradójico de la reunión fue que tuvo lugar durante un almuerzo en el restaurant didáctico que dicha institución tiene para sus alumnos de Hostelería y donde tanto la elaboración de los platos como la atención al público es realizada por alumnos de la carrera bajo atenta supervisión de sus profesores que los evalúan mientras despliegan su “conocimiento” en la situación más real posible: En un restaurant de verdad con clientes de carne y hueso. Me resultaba contradictorio discutir un problema teórico y tan irrelevante como el promedio de notas en matemáticas mientras estábamos inmersos en un ejemplo insuperable de “aprender haciendo”. ¿Qué es crítico para estos alumnos de cocina? ¿El teorema de Ruffini o lo que aprendieron durante el complejo proceso de atendernos y servirnos la exquisita comida? Si queremos que cosechen éxitos como cocineros o empresarios gastronómicos, dejemos de sembrar cosas inútiles.

3. Ya que hablamos de gastronomía, en enero de 2009 el restaurante Fulano, Zutano y Mengano, del que les he hablado anteriormente http://www.catenaria.cl/km/newsletter/newsletter_13.htm se despide de su gerente quien inicia nuevas y prometedoras andaduras en el desafiante mundo del retail. Sin embargo, su marcha es uno de los problemas más habituales de gestión del conocimiento: La pérdida de expertos, la fuga de talento de las organizaciones. ¿Cuál era el conocimiento crítico que aportaba al negocio y cuanto valía? ¿Cómo sustituyes ese conocimiento? ¿Qué estrategia tienes para anticipar estas situaciones? Si no sembraste antes y te preocupaste de qué ese conocimiento esté en manos de otra persona, no vas a poder cosechar ahora o al menos te va a costar bastante caro.

4. Recientemente una conocida cadena norteamericana de noticias 24 horas acaba de lanzar su canal en Chile. ¿Qué necesita para abordar esta aventura? Conocimiento especializado. ¿A quién contratan? ¿a mí? ¿A periodistas recién licenciados? El proyecto se puso en manos de la persona que con anterioridad lanzó este mismo canal con éxito en los únicos 2 países en que opera fuera de EEUU: España y Turquía Un familiar cercano, con muchos años de experiencia en televisión, se ha incorporado como parte de un equipo totalmente nuevo de alrededor de 200 personas. Durante más de 2 meses, el único propósito del líder de este equipo ha sido lograr que desarrollen el conocimiento necesario para hacer un tipo de televisión inédito hasta la fecha en Chile y donde mucho del bagaje que traen de sus experiencias periodísticas anteriores no resulta tan útil como pudiese pensarse, ya que un 90% del trabajo es nuevo. Al mismo tiempo, la obsesión de cada una de las personas que se sumaron a este proyecto es Aprender: nuevos roles, nuevas tecnologías, nuevas metodologías, en definitiva nuevas lógicas y formas de trabajo. Les están pagando por aprender y les está costando mucho, no sólo dinero sino sobre todo el esfuerzo de romper hábitos inconscientes. De lo que han sembrado estos 2 meses depende lo que están cosechando una vez que salieron al aire en diciembre, asumiendo desde luego que los primeros días y semanas estarán llenos de errores. Por supuesto, cada día siguen aprendiendo, necesitan incrementar su conocimiento lo que no hace otra cosa que mejorar su calidad y su desempeño.

El conocimiento es algo que tienes pero que no sabes que tienes ni dónde lo tienes ni cómo lo obtuviste. El proceso de producción de conocimiento se llama Aprender. En todas estas historias, el conocimiento es la llave que te permite salir airoso de situaciones complicadas. Y en todos ellos, aprender vuelve a ser una habilidad clave sobre la que merece la pena pararse a comentar algunas peculiaridades:

1. No puedes enseñar aquello que no sabes hacer. Para enseñar cualquier cosa, desde andar en bici hasta hablar en público o hacer un trasplante de corazón, tienes que saber hacerlo, no basta simplemente saber. Elemental de nuevo, ¿verdad? Pero, ¿Todos los que en algún momento imparten formación, saben hacer lo que enseñan?

2. Por desgracia, no basta con saber hacer algo para lograr que otros aprendan a hacerlo. Necesitas saber cómo aprenden las personas y desde luego cómo hacer que aprendan eso que tú sabes hacer. Un experto sabe hacer pero no sabe cómo lo hace ni cómo lo aprendió. En el caso de mi amiga y su curso de gestión de proyectos, evidentemente sus profesores saben gestionar proyectos pero no saben cómo hacer que otros aprendan. Basta con preguntarles ¿Cómo aprendiste lo que sabes? ¿Cuánto tiempo te llevó? ¿Y pretendes que yo lo aprenda escuchándote sentado en un aula y en tan sólo unas horas?

3. Cuando se habla de Aprendizaje, se suele dibujar un triángulo formado por: 1. Experto, 2. Alumno y 3. Un personaje al que los gringos colocaron el estrafalario nombre de Diseñador Instruccional. Veamos cada uno de los ángulos.

a. El Experto:

Si es un académico, generalmente sabe mucha “teoría” y por tanto no puede enseñar a hacer. Además cree que aprender equivale a aprobar exámenes y por tanto su obsesión son los contenidos.

Si es un profesional con experiencia real, el problema se repite ya que no sabe cómo enseñar a otros y cuando lo intenta, recurre a las metodologías que sufrió en el colegio cuando estudió: Toneladas de Powerpoint y lecciones magistrales.

b. El Alumno: Aquí hay que destacar un factor fundamental. Se necesita un alumno que quiera aprender, es decir, que tenga alguna motivación, un objetivo importante que alcanzar y donde aprender es el medio más idóneo para lograrlo. Por desgracia, excepto en programas de postgrado, esto raras veces ocurre.

c. El Diseñador Instruccional: Se trata de un profesional cuya función consiste en “traducir” lo que sabe el experto para que lo “entienda y aprenda” el alumno. Erróneamente, casi siempre, provienen del mundo de la pedagogía o la psicología y se dedican a organizar y estructurar contenidos, tarea bastante inútil por otra parte. En realidad, su principal aporte es el de diseñar escenarios, construir historias donde el alumno persiga ese objetivo que le importa y facilitarle aquellos recursos que pueda necesitar para alcanzarlo. Como ya analizamos, www.catenaria.ck/km/ sus principales habilidades son hacer buenas preguntas y contar historias.

El aprendizaje es una interminable lucha contra la obsolescencia y por tanto para garantizar tu vigencia. Si no aprendo hoy, mañana llego tarde. Tenemos problemas no sólo porque no sabemos aprender (somos incompetentes) sino porque no somos capaces de anticipar, intentamos aprender cuando ya no queda más remedio y generalmente, resulta demasiado tarde.

Durante la última semana del 2008, leí 2 interesantes artículos en el periódico:

El primero era una entrevista al renombrado diseñador Philippe Starck
del que me llamaron la atención estas frases: “¡Es que no podemos quedarnos quietos! … pero creo que cada crisis es como una guerra y ofrece nuevas oportunidades económicas, estéticas nuevas, nuevas necesidades... y nada de eso puede dejarse escapar. Todas las grandes innovaciones tecnológicas surgen, por desgracia, como consecuencia de las guerras. Las nuevas tecnologías, por fortuna, nos van a permitir acelerar el abandono de la gasolina, del petróleo y, por qué no decirlo, de la sacralización divina del automóvil. Muchas cosas van a cambiar. Y las crisis son positivas para eso. Los retos y las dificultades conforman la verdadera belleza del hombre. Si no hay dificultades, nos ablandamos”.

El segundo artículo abordaba el año 2009 como año de la astronomía
y su ultimo párrafo era este: “El éxito de todo lo que se haga en el futuro depende, sin embargo, de la formación de científicos e ingenieros en cantidad y calidad suficientes para todas las tecnologías utilizadas en astronomía”. El futuro se construye aprendiendo en el presente. Lo que hagas mañana depende de lo que aprendas hoy.

El mundo necesita gente que haga más y no que sepa más. Si esperáis una buena cosecha para el 2009 que recién comienza, confío que os hayáis tomado muy en serio la siembra. Recuerdo bien un refrán que escuchaba de pequeño en mi casa, “Quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

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