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| Gestión del Conocimiento |
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| Publicado el 13 de Septiembre de 2008 |
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Quién algo quiere, algo le cuesta (Historias de Pekín)
Javier Martínez Aldanondo
Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria
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Apenas hace 2 semanas que han finalizado en Pekín los que muchos consideran los mejores Juegos Olímpicos de la historia (con permiso de Barcelona). Desde la ceremonia inaugural pasando por las gestas de deportistas como Phelps, Bolt o Isinbayeva y finalizando con la clausura, a lo largo de 16 días se batieron 43 records del mundo y 132 olímpicos. Evidentemente, un evento de estas características fue pródigo en historias de éxito y fracaso, de superación y de sufrimiento, todas ellas relacionadas con el conocimiento y el aprendizaje. Les propongo hacer un breve recorrido por algunas de las que mejor conozco, que corresponden a deportistas españoles mayoritariamente. |
Rafael Nadal: En diciembre de 2006, y después de leer en un periódico el balance sobre la temporada recién terminada de Nadal, escribí una columna que titulé con el nombre de Rafael Nadal y yo queremos aprender. El objetivo era muy simple: Llamar la atención sobre 2 elementos fundamentales en todo proceso de mejora y cambio.
1. Para mejorar hay que aprender y para ello hay que QUERER aprender, algo que parece obvio pero no lo es. Nadal, tras analizar sus estadísticas de ese año y compararlas con las del Nª1, Roger Federer, decidió quedarse sin vacaciones y se propuso, entre otras cosas, mejorar la efectividad de su servicio.
2. Para que alguien quiera aprender tiene que darse cuenta de que no está obteniendo los resultados que espera. Es decir, que no está alcanzando objetivos que le importan y por tanto está dispuesto a aprender como medio para lograrlo. En general, el error y el fracaso son magnificas palancas para fomentar la mejora. El éxito es un arma traidora y engañosa porque te impide pensar. El triunfo desata un irrefrenable impulso de disfrutar de lo conseguido, de celebrar. Sin embargo el error te obliga a reflexionar, a analizar qué ocurrió, por qué, en qué te equivocaste, que debes corregir para hacerlo mejor la próxima vez, etc.
En agosto de 2008, Rafael Nadal está realizando la mejor temporada de su vida que le ha conducido a una proeza que pocos podían imaginar: arrebatar el Nª1 a Federer, considerado el mejor tenista de todos los tiempos. Este año Nadal no se ha conformado con ganar Roland Garrós y los habituales torneos del circuito europeo de tierra batida sino que se dio el lujo de ganar Wimbledon por primera vez (en una épica final) y lograr la medalla de oro en Pekín. Lo más interesante de observar el proceso seguido por Nadal en estos 20 meses, consiste en observar su evolución. Ha pasado de ser un jugador que sólo ganaba torneos en tierra a ganar torneos en pistas duras, incluyendo la hierba, algo que históricamente resultaba un obstáculo casi insalvable para los jugadores españoles. Para lograr estos triunfos, Nadal ha tenido que APRENDER para mejorar y ser capaz de hacer cosas que antes no podía hacer: Mejoró su servicio, mejoró su volea, su revés cruzado y adaptó su juego para evitar castigar su cuerpo, muy maltratado por las lesiones. En definitiva, hoy Nadal es Nª1 del mundo y nadie puede proclamar que se trata de un jugador que basa su estrategia en su fuerza física y mental. Su convicción, su deseo y su entusiasmo están fuera de dudas. Pero lo crucial del camino recorrido por Nadal es que evaluó sus resultados, decidió sobre cuales quería trabajar para mejorarlos, se fijó unos objetivos a alcanzar y hoy en día está justo donde quería estar, como Nª1 del mundo (de hecho ha llegado a semifinales del US Open, su mejor resultado en Nueva York, y por tanto con opciones de mantener el Nº1 hasta final de año). Indudablemente, la característica mas importante de Nadal es …su capacidad de aprender.
Selección Española de Baloncesto: Liderada por el mejor jugador español de la historia, Pau Gasol (miembro de Los Angeles Lakers), la selección española ganó una merecida e incluso esperada medalla de plata en Pekín. Sin embargo, el camino estuvo lejos de ser plácido y tiene su origen en… los Juegos Olímpicos de Atenas. En realidad, la historia comienza un poco más atrás, en el Campeonato del Mundo de Lisboa 1999 donde el equipo de Gasol, Navarro, Reyes y Raúl López derrotó en la final al equipo de EEUU dando inicio a lo que se ha denominado la generación de los Juniors de Oro.
En Atenas 2004, la selección española estaba haciendo un torneo impecable. Ganó su grupo invicta (derrotando entre otros a Argentina que posteriormente sería campeona olímpica) y mostraba signos indudables de fortaleza y calidad. Sin embargo, el rival en los cruces de cuartos de final resultó ser el que nadie deseaba y EEUU eliminó a España para decepción de todos los aficionados ibéricos.
En el año 2006, en un brillante torneo, España se proclamó de manera inapelable Campeón del Mundo en Japón a pesar de que Gasol no pudo disputar la final por lesión.
El año 2007 y para sorpresa de casi todos, España, la favorita unánime de aficionados y expertos, perdió la final del Eurobasket en Madrid ante la sorprendente selección rusa.
Vistos los antecedentes, las esperanzas para Pekín eran muchas pero las precauciones también eran considerables. Pocos meses antes de la cita olímpica y en medio de la polémica, se optó por cambiar al entrenador. Semanas antes de comenzar el torneo, existían dudas razonables sobre el estado físico de algunos de los puntales del equipo. Durante la primera fase del torneo, España ganó sus partidos sin brillantez pero con cierta claridad excepto el que le enfrentó a EEUU que supuso una debacle por lo abultado del resultado (derrota por 37 puntos). De nuevo surgieron algunos temores sobre la fiabilidad del equipo que quedaron completamente disipadas en los siguientes encuentros y sobre todo en el partido por la medalla de oro donde España hizo sufrir al equipo de EEUU hasta el último segundo.
Lo relevante de esta historia, que mezcla alegrías y sinsabores, es que la selección de baloncesto supo aprender de lo que le pasó en Atenas (eliminada en cuartos de final cuando era una de las favoritas para el oro) y también supo aprender de lo que le ocurrió en el primer partido de Pekín contra EEUU donde fue apabullado. La final olímpica fue un ejemplo de cómo sacar partido de las lecciones aprendidas en el partido anterior.
Selección Española de Hockey: En el mes de abril, de nuevo me llamó la atención otra noticia que leí en el diario. Explicaba que la Federación Española de Hockey había decidido gastar casi 1 millón de euros en construir en España una replica del campo de hockey de Pekín lo que permitía que la selección española fuese la única (aparte de la China) que contase con la ventaja de preparar el torneo sobre la extraña superficie que se escogió donde, entre otras cosas, la bola rodaba mal y los palos se hundían. El objetivo era entrenarse a conciencia para acostumbrarse al bote irregular de dicho campo. Durante el proceso, una larga lista de selecciones solicitó entrenarse en este peculiar terreno de juego, a lo que la Federación se negó sistemáticamente.
Resultado: España fue medalla de Plata en Pekín, fruto de un exquisito grupo de jugadores, un excelente entrenador y una esmerada preparación que ni siquiera descuidó el detalle de que los jugadores aprendiesen a jugar de memoria en un escenario casi idéntico al que encontrarían en la cita China.
David Cal: El piragüista, que ya fue doble medallista olímpico en Atenas (oro y plata), tenía un tremendo desafío por delante en los Juegos de Pekín puesto que perseguía superar aquellos resultados. Su plan consistió en una intensa preparación cuya penúltima etapa transcurrió en un embalse situado en una zona totalmente aislada y donde durante 2 meses y con la única compañía de su entrenador, trató de adaptarse a las altas temperaturas que esperaba encontrar en Pekín. Se sometió a una concentración a rajatabla en la ni siquiera llevó consigo el teléfono móvil. La estrategia era clara: Aprender a desenvolverse en un escenario igual de exigente climatológicamente al que le esperaba en Pekín. Una de las bases del aprendizaje consiste precisamente en que el entrenamiento se parezca lo más posible al trabajo y a la vida real para que la transferencia sea lo más directa posible.
Resultado: Obtuvo 2 medallas de plata en las 2 pruebas en que participó convirtiéndose en uno de los atletas mas laureados de la historia olímpica española. Mirándolo positivamente, tras participar en 2 olimpiadas, ha disputado cuatro finales y ha obtenido cuatro medallas. Su peor resultado es una plata. Ahora, tras tanto sacrificio y tanto entrenamiento solo quiere descansar. Y lo mejor de todo es que apenas tiene 25 años y, por tanto, mucha capacidad de aprender.
Gervasio Deferr: El gimnasta español es ya todo un veterano de 27años que acumula sendas medallas de oro en Sidney y Atenas. En Pekín sin embargo disputaba su primera final en su especialidad preferida: El ejercicio de Suelo. Gervasio Deferr sabía que no era el mejor gimnasta del mundo pero tenía muy claro cual era su estrategia para compensar esa pequeña desventaja: Automatizar el minuto y medio de acrobacias de su rutina hasta llevarlo a la perfección. Y eso ¿Cómo se logra? Practicando, repitiendo una y otra vez el ejercicio que realizaría en la final olímpica, ejecutándolo sistemáticamente hasta el punto de ser capaz de realizarlo con los ojos cerrados. Como el propio protagonista reconocía “Lo he repetido millones de veces”. Sabiendo que contaba con un déficit inicial debido a que su ejercicio tenía una nota de partida inferior a la de otros participantes, era consciente que su única opción pasaba por realizar una ejecución perfecta, sin fallos, sin errores. Y así fue. Y para eso, la única receta conocida es practicar y practicar. El miedo a equivocarse solo se puede combatir practicando hasta el límite. Resultado: Medalla de plata.
Kristel Kobrich: La que es considerada la mejor nadadora chilena de todos los tiempos, era una de las esperanzas de la delegación olímpica de su país en Pekín. Kristel participó en la competencia de Aguas Abiertas (10 Km.) donde tuvo que retirarse de la competencia cuando se llevaban recorridos 8,5 kilómetros y pese a que iba en la parte delantera del pelotón y con posibilidades de medalla. El motivo fue un desmayo sufrido en plena travesía y que por suerte fue advertido por su entrenador. Tratando de explicar lo sucedido, la protagonista reconocía "Fue error mío, me pasó la cuenta el cansancio, fue cuando quedaba una vuelta. Fue un error de hidratación. Estaba con el ritmo cardíaco muy alto y me costó bajarlo". Lo interesante de este caso es que ilustra a la perfección como funciona el proceso de aprendizaje. Kristel tenía cómo objetivo luchar por una medalla y desarrolló una estrategia que pensó le daría resultados. Sin embargo, claramente cometió un error al saltarse un puesto de hidratación durante la prueba, lo que le pasó factura posteriormente provocando su abandono. Es decir, su estrategia, inesperadamente, falló en ese punto dando al traste con sus expectativas. Lo más importante, sin embargo viene a partir de este momento y tiene que ver con la capacidad de Kristel de aprender de esta experiencia, lo que sólo podremos comprobar en la próxima competición. Las personas gestionamos continuamente el conocimiento adquirido previamente. Si en una situación similar vuelve a saltarse un puesto de hidratación, significará que no fue capaz de aprender la dura lección de Pekín.
Lo que puedes hacer está siempre en relación con el conocimiento que tienes. Y tu conocimiento es el resultado de lo que has aprendido a lo largo de tu vida. Les contaré las 2 últimas historias, en este caso personales:
- Hace poco una multinacional norteamericana nos solicitó diseñar un programa de aprendizaje presencial para un grupo de unas 75 personas que son sus responsables en Europa, Asía, Africa y Latinoamérica. Obviamente, todo debe ser el inglés lo cual elimina automáticamente del proyecto a quienes no tienen ese “Conocimiento”. Yo sostengo que no es posible aprender inglés mientras no salgas de tu país y te vayas a vivir a Inglaterra, EEUU, Australia, etc. Yo estudié inglés en el colegio, recibí clases con un profesor particular, fui varios veranos a Inglaterra e hice intercambios con ingleses y estadounidenses que vinieron a vivir varios meses a mi casa. Sin embargo, nada de eso me permitió poder afirmar que sabía hablar inglés. Tuve que ir a hacer el último año de colegio a un pequeño pueblo cercano a Chicago, donde no había ningún hispanoparlante a bastantes kilómetros a la redonda, para verdaderamente aprender inglés. De hecho recuerdo perfectamente el momento exacto en que fui consciente de ello y fue una mañana que al despertar me di cuenta que había soñado en inglés. A partir de ese momento, empiezas a pensar en ingles y tu inconsciente opera en inglés (el mejor ejemplo es que empiezas a insultar en inglés). Lo que aprendí en España indudablemente me sirvió pero allí nunca hubiese aprendido realmente inglés.
- Mi casa está situada a unos 45 minutos de una estación de esquí. Para acceder, hay que subir por una carretera estrecha y mal asfaltada de unos 30 kilómetros, plagada de curvas de 180 grados y pendientes que hacen que los coches sufran. Hace 1 año y sin conocer previamente el camino, me propuse llegar hasta arriba con mi bicicleta. Cada domingo a las 8 de la mañana me ponía en marcha para intentar la ascensión. El primer domingo logré avanzar hasta el kilómetro 7 donde, exhausto, las fuerzas me abandonaron y tuve que emprender el camino de regreso a casa con el rabo entre las piernas. El siguiente domingo lo intenté de nuevo y avancé un par de kilómetros más hasta que de nuevo las piernas no me respondieron más. Los domingos sucesivos se repitió la misma situación hasta que finalmente, al cabo de unos 2 meses, conseguí llegar hasta arriba. Las razones que explican el que pudiese progresar de la manera que lo hice son básicamente dos: Mi motivación por lograr el objetivo y mi obsesión por aprender para mejorar mis logros cada semana. De hecho la clave fue que durante la semana, entrenaba subiendo cuestas muy parecidas a las que me esperaban el domingo, aprendiendo sobre todo a sufrir y resistir la tentación de bajarme de la bici con la esperanza de que la recompensa merecería la pena.
La moraleja de todos estos casos es que el que algo quiere, algo le cuesta. En todos ellos, los protagonistas se fijaron objetivos concretos y a su vez, se trazaron planes para conseguirlos. Los resultados fueron dispares porque sólo hay 3 medallas y muchos pretendientes. El triatleta español Gómez Noya, campeón del mundo y favorito indiscutible quedo fuera de las medallas lo que le brinda una excelente oportunidad de aprendizaje para el futuro. Phelps que en Atenas fracasó en su intento de lograr 8 medallas de oro y batir la marca de Mark Spitz, aprendió de esa experiencia y obtuvo su recompensa en Pekín. ¿Qué será capaz de aprender, por ejemplo, Usain Bolt que contó sus apariciones por medallas de oro y records mundiales?
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