| |
La Fundación no se identifica necesariamente ni se hace responsable de las opiniones vertidas en la sección FIRMAS. |
|
| Gestión del Conocimiento |
 |
| Publicado el 17 de Junio de 2008 |
| |
Ojalá
Javier Martínez Aldanondo
Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria
 |
 |
Mayo es un mes muy particular. Florece la primavera con todo su esplendor en el hemisferio norte mientras, al mismo tiempo, estalla el otoño sin clemencia en el cono sur. La capacidad de asombrarse es un elemento primordial para aprender y este mes ha sido pródigo en historias asombrosas: |
1. A lo largo de mayo me ha tocado participar en varios eventos, en algunos como ponente y en otros como asistente.
- Una empresa de servicios me pidió abordar el “aprendizaje como herramienta de mejora de los resultados” durante su convención comercial donde reunió a los 750 responsables de sus equipos comerciales con el objetivo de transmitirles “Qué es ser un buen jefe, un buen líder”. Por descontado, nadie puede esperar que tras una convención, estas personas vayan a comportarse como lideres ejemplares. Una declaración del Gerente Comercial me pareció demoledora: “El 90% del aprendizaje ocurre en el puesto de trabajo”. Esto significa reconocer que la mayoría de lo supuestamente “aprendido” en la universidad o incluso en los cursos ofrecidos por la empresa es prácticamente irrelevante. El gran dilema es ¿Qué estamos haciendo en nuestras organizaciones para ayudar a nuestros colaboradores a aprender cada día en su puesto de trabajo?.
- El V Congreso Latinoamericano Montessori me invitó a compartir con varios cientos de educadoras (casi todas mujeres) sobre Innovación en Educación. Ocurre que a la hora de aprender, los adultos somos como árboles torcidos a los que cuesta muchísimo esfuerzo enderezar. La inercia pesa demasiado. Sin embargo, cuando fuimos niños, éramos extraordinariamente dúctiles para aprender. Para nuestra desgracia, la escuela realiza una minuciosa labor de demolición que debilita dicha habilidad hasta el punto de que nos volvemos altamente incompetentes y pagamos un alto precio por ello en todos los órdenes de la vida. Me resulta llamativo el grado de acuerdo que existe acerca de lo que hay que cambiar en el ámbito de la educación mientras mismo tiempo, todo continua inmóvil. No puede ser casualidad.
Ambos eventos tenían como objetivo Aprender. El mismo objetivo que los miles de seminarios, talleres, congresos, conferencias... que se celebran cada día en todas partes. Si decides dedicar un tiempo no menor en dejar de lado otras tareas, desplazarte y sentarte a escuchar a un experto en determinada materia, debe ser porque definitivamente te interesa lo que allá va a suceder. Es espectacular el volumen de gente que se mueve alrededor de estos eventos y los recursos que se invierten (muchos de ellos cobran precios desorbitados sobre todo si el ponente es un gurú reconocido). Se trata de una instancia de Gestión del Conocimiento puro donde una o varias personas que saben mucho tratan de transferir lo que saben a otros que vienen casi siempre a escuchar y, como mucho, tomar notas. Sin embargo, en estas situaciones se produce un doble fenómeno bastante peculiar. Primero: ¿Qué sabe el ponente de su audiencia, sobre qué les interesa, qué les preocupa, qué desafíos tienen, qué aspectos quieren mejorar? Casi nada, tan sólo cuantos serán y, con suerte, cuál es su procedencia (ámbito empresarial, académico, etc). En varias ocasiones he tratado, aunque sea mediante una encuesta previa, de averiguar a qué se dedica la gente que me va a escuchar, con qué tiene mas dificultades, en qué creen que necesitan mejorar, pero ha sido siempre imposible. Segundo: ¿Qué saben los asistentes acerca de lo que se van a encontrar? ¿Qué les van a contar, para qué les servirá, si les será útil, si se acordarán…? De nuevo en este caso, casi nada, sólo el nombre de la charla y el ponente. ¿Se puede esperar que ocurra lo que todos esperan que ocurra, es decir, que los asistentes Aprendan? Sería un milagro que lo que el ponente explique sea exactamente lo que el asistente necesita. Pero aunque ese milagro ocurriese, igualmente es imposible aprender en esas condiciones ya que escuchar no significa aprender. En todo caso Aprendes cuando practicas lo que el ponente te cuenta. El problema es ¿Qué puedo hacer con lo que escucho en una conferencia o leo en un artículo? Tanto en el caso de la Convención Comercial como en el Congreso Montessori, a los organizadores tan sólo les cabe pensar para sus adentros “OJALÁ aprendan, OJALÁ todo este esfuerzo, todo este tiempo, todo este dinero invertido sirva para algo …”
2. Mayo es un mes futbolístico por excelencia. Se deciden la mayor parte de las ligas más importantes del mundo, se proclama el campeón de la Champions League, de la UEFA, la Copa Libertadores se acerca a sus rondas finales, etc. En la liga española, el Real Madrid ha ganado el título por segundo año consecutivo pero los principales periodistas especializados están realizando sesudos análisis para explicarse el rotundo fracaso del FC Barcelona quien hace solo 2 años maravilló al mundo con un juego y un equipo que parecía destinado a marcar una época. La principal conclusión a la que han llegado es que el FC Barcelona no ha sido capaz de aprender del desmoronamiento sufrido por su eterno rival, el Real Madrid que pocos años atrás vio como se derrumbaba su equipo de los “Galácticos”, construido para devolver al equipo la grandeza que hizo que fuese considerado el mejor club del siglo XX. Sin embargo, nadie aprende en la cabeza de otro y el FC Barcelona repitió milimétricamente los errores que produjeron la debacle del equipo madrileño con escasos años de diferencia. El entrenador ya ha sido despedido y se está renovando drásticamente la plantilla tratando de olvidar los malos hábitos adquiridos y partir prácticamente de cero. Parece que la lección aprendida es “fichar bien y vender antes de la decadencia”. Mis amigos socios y aficionados del FC Barcelona se lamentan diciendo “OJALÁ hubiésemos sacado conclusiones y aprendido de lo que le pasó al Real Madrid ya que hubiésemos tomado las decisiones adecuadas para evitar este descalabro”. No parece fácil aprender cuando las cosas les suceden a otros.
3. Conversando con los responsables del Área de Gestión del Conocimiento de una empresa industrial, me relataban que en su sector resulta habitual realizar “paros” en las distintas instalaciones para realizar mantenimientos y revisiones programadas que son críticos para garantizar la continuidad del negocio. Recientemente, cuando una planta se preparaba para realizar dicho paro, se dieron cuenta que el experto que debía liderar dicho proceso… ya no estaba en la empresa ya que se había jubilado el año anterior. Ante la ausencia de dicho experto, nadie estaba en condiciones de asumir su lugar y liderar el trabajo de manera que fue necesario ir a buscarlo a su casa para comprobar si estaba disponible. Por suerte, fue posible contar con su participación y el proceso se pudo llevar adelante sin inconvenientes pero casos como estos demuestran que la mayor parte de las organizaciones no sólo no disponen de un mapa de su conocimiento crítico que especifique sus ventajas competitivas sino tampoco de un mapa de sus expertos que les permita anticipar situaciones tan delicadas como estas y no depender de que “OJALÁ el experto quiera ayudarnos a realizar este paro”. Muchas empresas saben que el impacto de perder a su Presidente o al Director General es mínimo si se compara con el daño provocado por la pérdida de aquellas personas que atesoran el conocimiento crítico.
4. Hace 2 semanas recibí un mail de una compañera de uno de los colegios a los que asistí en Madrid y que abandoné en 1978 cuando mi familia se traslado a vivir a San Sebastián. Me había localizado por la web, me invitaba a una fiesta de 25 años de graduación y me adjuntaba el blog del curso que lleva varios meses funcionando con una efervescencia digna de un grupo de adolescentes enamorados. Hace 30 años que no he tenido contacto alguno con mis ex compañeros y ex profesores y os podéis imaginar el impacto que me produjo leer el blog, contemplar fotos de cuando éramos escolares, asociar caras con apellidos, recordar aventuras ya olvidadas… Esa misma sensación fue la que sintieron la mayor parte de mis colegas, muchos desperdigados por el mundo y dedicados a las más variopintas profesiones. Lo más llamativo es que cuando leí con detenimiento los distintos posts, me llamo la atención que NINGUNO hace mención alguna a las asignaturas que tuvimos que estudiar, a las notas o a las clases. Todos los aportes, casi siempre cargados de contenido altamente emocional, se refieren actividades que sucedían fuera de los muros del aula, en los viajes, los partidos, las fiestas, los recreos, incluso en algo aparentemente tan monótono y trivial como el recorrido diario en autobús desde casa hasta el colegio. Tanto esfuerzo y tantas horas dedicadas a que estudiásemos y sacásemos buenas notas para que todo lo que recordemos y apreciemos de nuestra época escolar sea en definitiva las experiencias que vivimos. Puedo imaginar más de un cuarto de siglo atrás a nuestros profesores rogando “OJALÁ que estos niños estudien y sean hombres de provecho”.
5. En Chile, durante este mes, un semanario suele publicar desde hace años un Ranking de Colegios lo que sin duda es uno de los más flagrantes atentados contra la educación. ¿Por qué existe ese ranking, qué objetivo tiene? La respuesta es muy simple y por supuesto no es accidental: la educación, en lugar de ser considerada un bien público que consolida y cimienta el desarrollo futuro de un país, ha pasado a ser un negocio enormemente lucrativo y como tal, es objeto de un marketing despiadado. Este ranking persigue vender el “servicio educación” posicionando a algunos productos (determinados colegios) como mejores que los demás y trasladando a los padres el mensaje “Si quieres que tus hijos triunfen, no tienes otro camino que matricularlos aquí”. ¿Saben que la mayoría de los colegios someten a los niños (y en muchos casos también a los padres) a un examen para permitir su acceso? Un niño con problemas de aprendizaje, por leves que sean, es discriminado porque podría poner en riesgo las estadísticas del colegio y por tanto su posición en el ranking …
¿Creen que la mayor parte de los colegios del ranking están al alcance de cualquier bolsillo?. Evidentemente, se trata del primer peldaño para diferenciar a los niños desde abajo y por tanto de empezar a discriminar.
Un aspecto que me parece especialmente delicado es el criterio que se sigue para determinar que un colegio es mejor que otro: ¿Cómo se mide la calidad de la educación? Se utilizan los puntajes obtenidos en una serie de pruebas (SIMCE www.simce.cl y Acceso a la Universidad) que mediante tests tratan de medir lo que saben los niños. Como mencioné en una columna anterior, La Dictadura de la Educación, los tests son uno de los principales venenos del sistema educativo ya que produce un efecto en cadena donde los colegios enseñan aquello que pueden medir en los tests (en lugar de lo que los adultos sabemos es importante para la vida), los profesores son evaluados en función de las notas de sus alumnos y los niños, como si estuviesen en el circo, saben que lo único que importa es comportarse según las normas, estudiar lo que entra para el examen y dar la respuesta correcta que espera el profesor. ¿Para qué tanta geografía o tanta Física? Todo este montaje es incapaz de soportar una pregunta elemental ¿Para qué educamos a los niños? ¿Para aprobar exámenes? Es raro porque una vez terminamos la universidad, ya nunca más hacemos exámenes y por tanto no importa mucho cuanto sabemos de gramática o trigonometría. ¿Para sacar buenas notas? Es extraño porque un buen expediente académico no es sinónimo de una vida exitosa y feliz. Tres de los máximos exponentes del éxito profesional actual como Bill Gates (fundador de Microsoft), Steve Jobs (fundador de Apple) o Amancio Ortega (fundador de Zara quien acaba de superar a GAP como líder mundial por ventas entre las grandes cadenas textiles de moda) no sólo fueron malos estudiantes sino que o bien no terminaron la universidad o ni siquiera pusieron sus pies en ella. Si nos hubiesen enviado su curriculum o hubiésemos tenido la posibilidad de entrevistarlos para incorporarlos a nuestra empresa ¿Quién los hubiese contratado? ¿Dónde APRENDIERON lo que hoy hacen? Las empresas siguen obsesionadas en contratar personas con MBA que no dejan de ser en su mayoría personas muy competentes … en seguir las reglas y por tanto no suelen ser los más hábiles ni para innovar ni para aprender.
Si el objetivo es preparar a los jóvenes para la vida que les espera, entonces las asignaturas y las notas tienen muy poca importancia. Lo que es verdaderamente crucial es educarlos para CAMBIAR, es decir, para APRENDER. Por primera vez, nos empezamos a encontrar una sociedad donde la generación anterior empieza a ser incompetente para educar a la siguiente, donde los alumnos saben más que los profesores en algunos ámbitos y donde, en el trabajo, los subordinados saben más que el jefe. En este contexto, no resulta sorprendente que una de las competencias más apreciadas por los empleadores sea la capacidad de aprender de sus trabajadores. ¿Cuándo llegará la hora en que las autoridades dejen de dilapidar el tiempo en discusiones inútiles (generar nuevas leyes, discutir sobre la financiación, etc.) y se preocupen de cambiar de una vez por todas lo que realmente importa: lo que ocurre dentro de las aulas, Qué se enseña y Cómo. Lo que como padre de 2 niños de 3 y 4 años me preocupa es que “OJALÁ mis hijos sepan aprender” porque de otra manera pagaremos todos un precio muy alto.
Todo lo que haces depende del conocimiento que tienes. No puedes hacer lo que no sabes debido a que no lo aprendiste. Todos nacemos sin saber nada y por tanto necesitamos aprender. Lo que distingue a una persona de otra es su conocimiento. Las empresas saben que cuanto mejores profesionales tengan, mejor será la institución. Sobre el presente ya no puedes actuar porque es el resultado de lo que planificaste en el pasado. Por tanto tienes que aprender continuamente del pasado y planificar para afrontar el futuro con posibilidades de éxito.
Lo más importante para los ejecutivos de una empresa son los RESULTADOS. Y lo que más les debiese preocupar es cuando no se alcanzan dichos resultados. Es obvio que los resultados son la consecuencia del DESEMPEÑO de las personas que trabajan en una organización, de lo que hacen cada día. Y es todavía más obvio que si quieres mejorar los resultados, tienes que mejorar el desempeño (que en lugar de dar 15 km por litro, den 20 km por litro) y eso exige que cambiar algunos COMPORTAMIENTOS para que sean capaces de hacer cosas que hoy no son capaces de hacer. Ese cambio de comportamiento se llama APRENDER. Quien domina el Aprendizaje tiene un arma de enorme poder para afectar los resultados de una empresa.
La pregunta ¿Qué necesito aprender para hacer mejor mi trabajo? es demasiado importante como para depender de un OJALÁ. Los OJALÁS nos cuestan muchísimo. Podemos y debemos hacer las cosas considerablemente mejor por que es demasiado lo que esta en juego: La educación de nuestros hijos, los resultados de nuestras empresas y el bienestar de los ciudadanos.
PD: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define así OJALÁ. (Del ár. hisp. law šá lláh, si Dios quiere). 1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.
Subir |
|
|
|