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| Innovación |
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| Publicado el 2 de Octubre de 2006 |
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De la etapa de "Infomoción" a la cultura de la "Innovación"
Juan José Goñi Zabala
Director del Instituto Ibermática de Innovación
Profesor universitario en Deusto
Vicepresidente de APTES
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Nuestros días se caracterizan sobre todo por la avalancha de la información. Decimos “infomoción” porque estamos con la información en movimiento, eso si a gran velocidad, pero no sabemos mucho acerca de que el uso de la misma esté mejorando nuestra capacidad de conocer más y mejor y en consecuencia acercarnos a esa finalidad última del saber que es innovar, hacer las cosas mejor resolviendo problemas de toda índole tanto económicos como sociales. |
La presencia de nuevos acontecimientos asociados a la aplicación de las Tecnologías de la Información, es una noticia cada vez más frecuente y por contra menos novedosa. Parece como si nos adentráramos de una forma a veces inadvertida en unos nuevos tiempos, en los que se están produciendo cambios sustanciales en la forma del cómo hacer pero en menor medida en el que hacer.
Los progresos tecnológicos en dos áreas complementarias e históricamente separadas como son el tratamiento digital de todo tipo de información (datos, voz, imagen, sonido, movimiento), y su transporte a través de redes de comunicaciones electrónicas, dan lugar a nuevas posibilidades para los escenarios de trabajo, ocio y organización del tiempo de las personas.
Tras los tiempos ya consolidados de la producción y transporte de bienes físicos, escenario industrial por excelencia, llegamos de una forma extraordinariamente rápida a la producción, tránsito, almacenamiento, y acceso activo a la información y al conocimiento. Un ejemplo es la Red de Redes, Internet, que es uno de los paradigmas de este nuevo escenario de comunicación global a través de todo el planeta, derruyendo los obstáculos de tiempo y lugar. Éste y otros fenómenos como el progreso de la telefonía móvil, las empresas virtuales, la teleformación, la telemedicina, las comunicaciones inter e intraempresariales, etc. nos permiten apodar a esta nueva era como la de los tiempos de la “infomoción”.
“Mocion”: La acción y el efecto de mover, moverse o ser movido en relación con la información y el conocimiento convierten este nuevo potencial. La “infomoción”, en un factor económico de primer orden que va a posibilitar, sólo eso, una visión innovadora de los enfoques empresariales de todos los sectores y en especial en el de los servicios.
Todo esto está muy bien, pero necesitamos tener un sentido en el que orientar el potencial de la infomoción. La respuesta es construir una “cultura de innovación” orientada por unos fines sociales y económicos. La información y el conocimiento como objetivo y la tecnología como medio se han de posicionar como los recursos estratégicos de muchas organizaciones que tienen que innovar, porque tienen que revisar su misión e interpretarla a la luz de los nuevos medios. Por ejemplo, una institución educativa tiene que innovar haciendo mucho mas accesible el conocimiento a sus actuales usuarios y otros muchos que no lo son todavía. La tecnología lo hace posible, pero el que hace realidad es la capacidad de imaginar, desear y acometer la innovación, es decir de disponer de esa cultura transformadora que lo posibilita, o que lo limita en ausencia de ganas de cambiar. Los trabajadores del conocimiento, necesitan que las instituciones educativas innoven, e irán creciendo en número año tras año, demandando nuevos modelos de organización y estructura tecnológica para dar cobertura eficaz a sus necesidades continuas de formación.
La cultura de la innovación está aún lejana. Es un escenario de trabajo basado fundamentalmente en la información y el conocimiento, y entroncado en la actividad de las personas como fuente principal de riqueza, que romperá muchos de los paradigmas de la organización tradicional del trabajo y de la sociedad, nacida de los principios del diseño de las organizaciones industriales, provocando algunos cambios como:
- De estructuras jerárquicas a modos de trabajo en red, basado en competencias y conocimientos complementarios.
- De empleados como especialistas funcionales a equipos multidisciplinares, con un grado de actuación más amplio y mayores necesidades de información y conocimiento.
- De concentración de los medios de producción en fábricas y oficinas a la desconcentración de los lugares de trabajo, cooperación con clientes, teletrabajo, flexibilización de horarios, conciliación de la vida familiar y laboral, y trabajo simultáneo en distintas empresas.
- De unos ciclos de vida largos en los procesos productivos a una capacidad de respuesta rápida frente a cambios en mercados, productos y servicios.
- De recursos técnicos y financieros como base de la economía empresarial a los recursos humanos como factor clave de diferenciación, basados en organizaciones creativas, flexibles y en constante aprendizaje.
En lo más profundo de este cambio que va de la “infomoción” de nuestros días a la “cultura de la innovación” del futuro, se encuentra nuestra capacidad de repensar lo que queremos ser para redefinir las organizaciones en torno a los recursos humanos, la información y el conocimiento. El reto está en hacer que el conocimiento se transforme en valor de forma productiva, generando procesos tecnológicos que permitan añadir valor a los clientes. Esa será la clave del pensamiento de gestión de las empresas innovadoras.
Por ello, antes de pensar en la tecnología soporte de este nuevo devenir, es quizá previo domesticar la avalancha de la “infomoción”. Capturar, clasificar, producir, combinar, ordenar, almacenar, distribuir, relacionar e intercambiar información y conocimiento, de una manera sistémica en las organizaciones y entre las personas constituye una de las disciplinas del futuro. Pero no basta, porque antes de pensar en la infomoción tendremos que pensar en la Innovación, revisando el para qué hacemos lo que hacemos e introducir la cultura de la innovación como mecanismo conductor del cambio. Para que esta última disciplina se desarrolle armónicamente se requiere de la cooperación de tres factores:
- El factor humano como valor clave de la empresa. Nueva concepción del valor aportado por el trabajo y por los sistemas de motivación, vinculados con las capacidades creativas y relacionales de las personas.
- Nuevas organizaciones empresariales, basadas en la flexibilidad de cambio, en competencias actualizadas, en modelos de liderazgo cooperativo, y en procesos de alto valor añadido para los clientes.
- Las Tecnologías de la Información. Principalmente las telecomunicaciones y la informática.
Organizarse para la “innovación” es, por tanto, un camino de aproximación al escenario empresarial que se avecina en los próximos años y cuyos albores están ya presentes en nuestra sociedad plena de “infomoción”.
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