Fundación Ciencias de la Documentación Implícate | Contactar  
 
La Fundación | Fines | Actividades | Publicaciones
     
  FIRMAS: LUISA ARANA RUEDA CD
 
  La Fundación no se identifica necesariamente ni se hace responsable de las opiniones vertidas en la sección FIRMAS.  
Gestión del Conocimiento
Publicado el 28 de Septiembre de 2006
 

Innovación, Calidad y Conocimiento

Luisa Arana Rueda
Dtra. Dpto. Formación y Gestión del Conocimiento
Instituto Andaluz de Tecnología

Luisa Arana De todos es sabido que para innovar es necesario conocer. Cuando abordamos la innovación a nivel individual, el conocimiento y experiencia propia de cada persona constituyen la base para la creación de ideas y soluciones innovadoras.

Ahora bien, cuando hablamos de la necesidad de innovar de las empresas y de su capacidad para ello, debemos de ir más allá de la suma de las capacidades de las personas que las integran y centrarnos en el conocimiento organizacional.

Pero, si el conocimiento reside en la mente de las personas ¿a qué nos referimos cuando hablamos de conocimiento organizacional? La respuesta sencilla es, el conocimiento organizacional es el que reside en la “mente de la organización”.

El individual es un conocimiento tácito o implícito y, por tanto, sólo es accesible a otros de forma indirecta. El organizacional es conocimiento explícito, es decir, ha sido codificado de forma que está preparado para ser accesible a los demás. Este conocimiento se encuentra en documentos, rutinas organizacionales, procesos y bases de datos principalmente y forma parte del Capital Estructural de la empresa.

Cuando gestionamos el conocimiento, pretendemos articular mecanismos que propicien la transformación de conocimiento individual y no fácilmente accesible en organizacional y compartido, de manera que se incrementen los activos intangibles de la empresa y, en consecuencia, el valor de la misma.

Y, ¿cómo identificamos qué conocimiento es necesario explicitar y gestionar? Debemos discriminar el conocimiento que gestionamos, no gestionar cualquier conocimiento, sino sólo aquellos de valor para la empresa por estar ligados al logro de sus objetivos estratégicos, su misión y que favorecen la sostenibilidad y aumento de sus ventajas competitivas.
Hoy día, y así lo reflejan los distintos estudios realizados, parece haber acuerdo con estos planteamientos y los empresarios han comprendido las ventajas y la necesidad imperante de gestionar el conocimiento en sus organizaciones. Sin embargo, vemos continuamente como al referirse al sistema de gestión del conocimiento que poseen se alude a las herramientas que se utilizan para ello, y se habla de la intranet, de portales corporativos, de sistema de gestión documental, de CRM, entre otros. Por otra parte, las empresas que no gestionan el conocimiento aducen como principales motivos el alto coste económico o la no disposición de la tecnología necesaria.

Tan cierto es que la aparición y desarrollo de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) ha contribuido a una mayor facilidad en el uso y creación del conocimiento, como que un sistema de gestión del conocimiento no se traduce en la posesión de tecnologías o herramientas informáticas.

Como sistema de Gestión, debe estar integrado con el resto de sistemas existentes en la empresa (Calidad, Recursos Humanos, Medioambiente, I+D+I, PRL) con la meta fundamental de lograr eficiencia en todos los aspectos relacionados con la organización, aportando valor y facilitando la generación de nuevo conocimiento aplicable.

En este sentido, la gestión del conocimiento puede integrarse fácilmente en los procesos de la organización ya que, para poder operar en cada uno de ellos de forma efectiva, debe entrar en juego el conocimiento de valor existente en la misma. Al ser los procesos las verdaderas unidades naturales de las organizaciones, gestionar el conocimiento proceso a proceso no sólo es posible sino también muy recomendable.

Bajo este enfoque, y partiendo siempre de tener identificados los factores que constituyen el Capital Intelectual de la empresa, ya que gestionado el conocimiento perseguimos el aumento del mismo, la metodología a seguir consistiría en:

  1. Identificación del flujo de conocimiento actual en los procesos: análisis del ciclo del conocimiento (captura, representación, distribución, acceso), en cada una de las actividades que lo integran, principalmente de los conocimientos directamente relacionados con el capital intelectual de la empresa.
   
  2. Identificación de las áreas susceptibles de mejora, ocasionadas por la interrupción del ciclo del conocimiento.
   
  3. Búsqueda de soluciones que garanticen que se completa el ciclo del conocimiento. Estas soluciones deben tener en cuenta tanto el capital intelectual de la empresa como sus condicionantes en cuanto a estructura organizativa, cultura, infraestructura y recursos humanos.
   
  4. Identificación del flujo óptimo de conocimiento en cada proceso. Que se representará de forma gráfica y solapada a cada diagrama de proceso.
   
  5. Determinación de indicadores de Capital Intelectual, que permitan comprobar que se realiza una eficaz gestión del conocimiento. Con ellos se comprueba si, gestionando el conocimiento, se incide en el incremento del Capital Intelectual de la empresa y, por ende, en el valor de la misma.

Los conocimientos clave de cada proceso deben, asimismo, quedar reflejados en su ficha correspondiente.

Esta metodología, aplicada a cada proceso, debe ser complementada con acciones de socialización donde se favorezca el intercambio de conocimiento tácito o implícito de las personas de la organización.

Subir Subir

 
  ARCHIVO  
     
  Innovación, Calidad y Conocimiento  
  28 de Septiembre de 2006  
     
  Ver otros columnistas  

 

 
             
 
 
© 2008. Fundación Ciencias de la Documentación