| Archivología |
 |
| Publicado el 30 de Octubre de 2006 |
| |
Bibliotecas sobre temática indígena en Bolivia
Luis Oporto Ordóñez
Historiador, archivero diplomado en España
Director General Biblioteca y Archivo Histórico del H. Congreso Nacional
Docente de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz)
 |
 |
El paradigma indigenista – o indianista — en Bolivia, ha cobrado notoriedad y actualidad remarcables, al extremo que una carga mediática inusitada se ha volcado sobre el tema, desde el minuto de conocerse la decisión del electorado de elegir al actual Presidente de la República, Evo Morales AIMA, en las elecciones de diciembre de 2005. |
Eso nos ha llevado a reflexionar sobre el caudal informativo sistematizado existente en Bolivia sobre el tema indígena, y sobre todo la que es o fue acopiada por las bibliotecas. En otra arista vemos que el tema es de actualidad en los medios de prensa, y por su importancia, muchos periódicos publican sendas notas y extensos reportajes sobre este tema que, fuera del país se observa con el tinte de lo exótico (Folk), que sin embargo dentro del país está íntimamente ligada a la coyuntura política.
En Bolivia existe un puñado de bibliotecas del más alto nivel cuyo objeto y sentido de vida es el tema indígena, pero en su larga trayectoria muchas bibliotecas se han perdido irremediablemente, por ejemplo ¿quién conoce el destino de la biblioteca del extinto Instituto Boliviano Indigenista que no ha dejado huella alguna?
En el caso de La Paz (sede de gobierno), la relación es bastante completa:
Una de las primeras bibliotecas en ocuparse del tema indígena en la ciudad de La Paz fue la Biblioteca del Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios (MACA), creado como resultado de la revolución nacionalista de abril de 1952. Sus fondos bibliográficos, se han refundido en la hoy denominada Biblioteca “Martín Cárdenas”, del Ministerio de Desarrrollo Rural, Agropecuario y Medio Ambiente. Se puede decir, sin embargo, que esta es una biblioteca técnica más que indigenista o indianista.
Entre las más importantes está la Biblioteca del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (musef), que en el pasado recogió de forma sistemática la experiencia indígena boliviana, en todos los formatos posibles, desde el libro clásico hasta el registro de imágenes en movimiento, formando un formidable corpus documental y bibliográfico, que hoy presta invalorables servicios a la comunidad científica. Por añadidura, el MUSEF, gracias a la Reunión Anual de Etnología (evento instaurado por Hugo D. Ruiz, en 1987), recoge la mayor parte de los trabajos de campo sobre temas etnográficos que son compilados en los Anales de la Reunión Anual de Etnología.
La Biblioteca del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, formada por el antropólogo jesuita Xavier Albó, refundida en la Biblioteca de la Universidad de la Cordillera (de la que es socio el ex vicepresidente aymara, Víctor Hugo Cárdenas, 1993-1997), es su complemento perfecto, siendo de altísima calidad informativa.
La Carrera de Lingüística e Idiomas dependiente de la Universidad Mayor de San Andrés, conformó el Archivo Lingüístico, repositorio de característica singular pues recoge expresiones de las lenguas originarias, documentando sus transformaciones tanto en el ámbito rural como urbano; con ello, se puede afirmar, está conformando un laboratorio científico.
Por último, el Taller de Historia Oral Andina, fundado hace 25 años por la socióloga indigenista Silvia Rivera, quien recientemente obtuvo un premio internacional por su trayectoria de lucha indigenista. El THOA ha recogido la memoria comunitaria y se ha especializado en historia oral y en la organización de los archivos comunitarios. Allí empezó su carrera el hoy prestigioso Doctor por la Universidad Andina, Esteban Ticona Alejo, y también laboró allí extinto historiador Roberto Santos, quien dejó como legado la sistematización del Calendario Histórico Indígena de Bolivia, que hoy cuenta con dos ediciones, ambas agotadas.
En Oruro (ciudad minera del altiplano central), trabaja desde hace varios años el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), organizado por el laico oblato Gilberto Pawels, que ha dedicado su vida entera al acopio de fuentes documentales y bibliográficas sobre los pueblos andinos y el medio ambiente. Notable, es en este caso, su labor editorial que es incluyente y amplia en lo que respecta a temáticas y autores.
En Cochabamba (ciudad enclavada en los valles centrales del país) hay que señalar a la Biblioteca Etnológica Boliviana, organizada por el Dr. Hans Van Den Berg, cura agustino que apostó por Bolivia desde sus años mozos, actual Rector de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. Durante largas décadas, en ese impresionante reservorio reunió con la paciencia de un benedictino, la totalidad de crónicas coloniales y colecciones completas de las publicaciones de los misioneros en los Colegios Fide, amén de la mayor parte de escritos sobre el tema indígena. Su importancia es mayúscula, pues con ese bagaje bibliográfico compuso su impresionante e insuperada Bibliografía Aymara, en tres tomos, absolutamente agotados. A eso se suman las numerosas bibliografías que ha publicado, referentes a los pueblos indígenas de las tierras altas y a los kallawayas.
En Tarija, la bella tierra del sur del país, en otros tiempos existía el Centro de Estudios Regionales para el Desarrollo de Tarija (CERDET), que era la única referencia documental sobre temas rurales e indígenas. Es también importante señalar al Centro Documental Eclesiástico de la Orden de los Franciscanos, anexa al Archivo Histórico Franciscano, que consigna en sus impresionantes colecciones, obras de las escuelas de propaganda Fide, entre ellas la del insuperable Bernardino Nino, José Cardús y Doroteo Ginannechini, que han documentado con rigor la penetración a las lejanas y desoladas tierras del Chaco, sin descuidar las consecuencias de la labor evangelizadora, que ha dado pie a la leyenda negra de la civilización.
En Santa Cruz de la Sierra (ciudad situada en los llanos orientales, que ha saltado a la palestra con la bandera de la autonomía, cobijando a su interior a la agrupación radical “Nación Camba”) ha sentado sus reales la formidable Biblioteca Indígena de la ONG “Ayuda para el Campesino Pobre del Oriente Boliviano” (APCOB) que, bajo la dirección de Jürgen Riester, un etnólogo alemán, ha recogido de forma sistemática la tradición oral mítica-mágica de los pueblos indígenas del oriente boliviano, haciendo partícipe de la autoría de los numerosos libros que ha editado, a los propios indígenas. Esta sí es una biblioteca indígena, en mayor proporción que las otras.
Finalmente, en el Beni (departamento amazónico de Bolivia, situado al norte del país), en esta relación –hecha a vuelo de pájaro—incluyo al Centro de Investigación y Documentación para el Desarrollo del Beni (CIDDEBENI), que entre sus componentes destaca su acercamiento intrínseco a la población indígena, apoyando en una época a la revitalización histórica de los Cabildos Indigenales del Beni y más tarde, con una clarísima inclinación política, apoyó y asesoró a la “Marcha por la Dignidad y el Territorio” que el año 1990 protagonizaron los pueblos indígenas amazónicos, invadiendo pacíficamente la sede de gobierno, hecho que cambió la dura relación entre el movimiento indígena y el Estado, pues desde entonces, los indígenas tienen presencia real en el Poder Ejecutivo. Su repertorio sobre las poblaciones indígenas de esa región, es voluminosa.
Al margen de lo anotado existen otras iniciativas como el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de la UMSA, que sostiene, organiza y fomenta la creación de bibliotecas en el ámbito rural, como aquella que se está organizando en Patacamaya (población de lengua y origen aymara), enclavada en el altiplano paceño.
Seguramente existen otras numerosas bibliotecas indígenas en Bolivia, y con seguridad los colegas irán reportando sobre su existencia para completar esta breve información, pues no se trata de un inventario exhaustivo. Para concluir hay que mencionar que las bibliotecas anotadas (excepción la del IDR) han conformado la Red Etnológica Boliviana, que hasta la fecha tiene editados dos volúmenes con los Catálogos Etnológicos de las Tierras Altas y Bajas de Bolivia, el primero en impresión en tinta y el segundo en disco compacto.
A manera de colofón diremos que la UMSA sigue siendo un gran laboratorio de experimentación, pues día a día se va consolidando la biblioteca del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Carrera de Antropología-Arqueología, que tiene material sobre este tema, aunque su orientación sea más bien de tipo académico y en ese sentido, formativo.
Lo innegable es que se ha hecho ya mucho camino al andar, recogiendo datos sobre los pueblos indígenas, y al mismo tiempo sistematizándolos para disponerlos al acceso público, que es la labor fundamental que le da sentido al quehacer bibliotecario.
Subir |