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  FIRMAS: LUIS OPORTO ORDÓÑEZ CD
 
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Archivología
Publicado el 10 de Abril de 2008
 

El uso social de la documentación en los archivos: El caso del Archivo de la Minería Nacional

Luis Oporto Ordóñez
Historiador, archivero diplomado en España
Director General Biblioteca y Archivo Histórico del H. Congreso Nacional
Docente de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz)

Luis Oporto El pasado miércoles 2 de abril se realizó la Tertulia Archivística en el Centro de Documentación dependiente del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia, ubicado en la Avenida Camacho de la ciudad de La Paz. Comparto con ustedes mis impresiones sobre este método dialogal que se desarrolla en los últimos tiempos.

1. LA TERTULIA ARCHIVÍSTICA, UN DIÁLOGO PARA AVANZAR Y CONSTRUIR

Desde diciembre de 2007 se han puesto en marcha las Tertulias Archivísticas, un brazo operativo de la Lista Archivistas-Bolivia que modera Juan Carlos Fernández. Desde entonces se han visitado varias instituciones: la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Nacional, la Biblioteca Municipal de la ciudad de La Paz (dos sesiones), el Archivo del Banco Central de Bolivia, la Biblioteca Patrimonial “Arturo Costa de la Torre”- Archivo Municipal “José Rosendo Gutiérrez” y el Centro de Documentación de Minería.

La noche de la última tertulia archivística, fue singular, por varias razones:

a) El vasto conocimiento del disertante sobre la historia de la minería boliviana,
b) La masiva presencia de universitarios de la Carrera de Historia de la UMSA,
c) El local de la tertulia: el Centro de Documentación de la Comibol,
d) La lección magistral sobre el uso y valor social de los recursos documentales, que fue el tema de la charla.

Edgar "Huracán" Ramírez, director responsable del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia, acogió a los contertulios, acompañado por sus colaboradores, Freddy Aguilar, Liz Quiñones, Carola Campos Lora, Ronel Carreño y Luis Rúa.

Archiveros y archiveras, historiadores, ex funcionarios de la Comibol y universitarios conformaron una audiencia privilegiada, porque escuchar a Edgar Ramirez constituye siempre una gratificante experiencia. Pocas veces este hombre habla en público. Su última intervención fue como comentarista de la exposición de Enrique Dussel, en un seminario que provoco polémica.

Paulatinamente la sala de lectura del Centro de Documentación fue colmando su capacidad, y la gente seguía llegando al recinto. Incluso faltando unos minutos para que concluyera su magistral exposición, un grupo de estudiantes universitarios logró ingresar al local.

La Tertulia Archivística se abre paso como una modalidad renovada de dialogo para construir y avanzar.

El método del intercambio de información en un contexto de charla franca y amena, constituye un eficaz mecanismo para la retroalimentación, pues en el ejercicio confluyen varios actores: el profesional y el estudiante, el maestro y el discípulo, el científico y el empírico, hombres y mujeres. A esto se suma la informalidad expresa, que permite que cualquier persona emita su criterio, su opinión, su comentario. A veces uno se inhibe de exponer su punto de vista en público, pero puede hacerlo por el correo electrónico.

2. EDGAR "HURACÁN" RAMIREZ, PARADIGMA DEL LÍDER CONSECUENTE Y REVOLUCIONARIO

Uno nunca termina de aprender, pues la vida es una cátedra permanente, como sucedió en aquella memorable velada.

De viva voz, en un testimonio autobiográfico (que nadie, lamentablemente, grabó), Edgar Ramirez confesó que es el tercer archivo que organiza:

El primero fue el Sistema de Información y Documentación Sindical (SIDIS), que recogió la documentación de los sindicatos mineros para formar un archivo general.

El segundo fue el salvataje y organización de los saldos del archivo histórico de la familia Aramayo, en Tupiza (hoy es uno de los fondos del Archivo Histórico Regional de Tupiza, organizado por Iris Villegas).

Finalmente, el Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia.

En una digresión forzada debo mencionar que Edgar Ramirez es uno de los intelectuales más destacados de Bolivia, aunque se lo conoce más como dirigente sindical, pues en esa su faceta fue máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana y de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia. Por ello sufrió el rigor de la cárcel y el exilio, del que sobrevivió milagrosamente, pues estuvo confinado en una isla desierta del litoral chileno. Salvó la vida por segunda vez de una muerte anunciada a la que le condenó uno de los gobiernos neoliberales, cuando lo confinaron en el Mutún. Era el único obrero en ese impresionante yacimiento de hierro. Deambulaba por la selva, debiendo buscar la forma de sobrevivir a su propia expensa. La parca lo acechó en espera de darle el golpe letal y artero.

NADA DE ESTO CONOCE EL COMÚN DE LA GENTE

Enfermo, casi en etapa Terminal, fue evacuado luego de fuerte presión que desató sobre el gobierno, un grupo de organizaciones de base (que nunca olvidaron a su líder) y organismos internacionales humanitarios. Salió más muerto que vivo, con secuelas que lo acompañarán toda la vida, pues su salud nunca llegó a recuperarse. A causa de ello, recientemente estuvo, nuevamente, al borde de la muerte.

Desde el Mutún, la Comibol lo envió a Tupiza, bella ciudad del sur del país, como obrero de limpieza, y de allí a los Almacenes de El Alto, como obrero de carga ("era q’epiri de la Comibol" menciona). De esa forma los gobiernos descargaban con sarcasmo su vendetta, porque este obrero jamás se acogió a los bonos extralegales que Paz Estenssoro y Paz Zamora pagaron a los mineros en 1986, como condición de su retiro ‘voluntario’.

Posteriormente, cuando el gobierno aprobó la Ley de Resarcimiento de Victimas de Violencia Política (es decir cuando el gobierno tuvo que aceptar el dictamen de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que obliga al Estado boliviano reconocer un resarcimiento económico a las victimas de las dictaduras), entre los pocos ciudadanos que fueron apresados, torturados, exiliados y vejados, Edgar Ramirez decidió NO acogerse a este beneficio económico.

Edgar Ramirez y otros connotados luchadores sociales, despreciaron esos gestos de los gobiernos, considerando que ellos no fueron víctimas, sino que lucharon por sus ideales y el probado compromiso superior con los intereses de la mayoría de la sociedad. En la curiosa visión de estos legendarios líderes, las víctimas fueron los gobiernos represores y dictatoriales, pues ellos cayeron uno a uno, gracias a la movilización de las organizaciones sociales, liderados por estos luchadores sociales:


- Banzer cayó por la lucha emprendida por un puñado de mujeres, esposas de dirigentes mineros, en 1976.

- Garcia Meza cayó por la presión de las organizaciones sociales a nivel nacional, a la que luego se sumaron políticos comprometidos, hasta forzar su renuncia, en 1981.

Pero no solamente los dictadores asolaron al país con sus medidas antinacionales, también los gobiernos democráticamente electos desde 1985, se esmeraron en desnacionalizar al Estado. La historia les dará el lugar que les corresponde.

Cierro la digresión.

3. USO SOCIAL DE LA DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA. ESTUDIO DE CASO: HISTORIA DE LA NACIONALIZACIÓN Y DESNACIONALIZACIÓN MINERA

En las Tertulias Archivísticas los anfitriones hablan de los archivos a su cargo, de su historia institucional, de su alcance y potencial, de su importancia para las instituciones, la sociedad y la investigación científica, y para ello organizan una visita guiada en sus instalaciones, lo que constituye un privilegio, pues son los propios directores que ofician de cicerones. Sin duda, es una lección que enriquece y eleva la autoestima, pues vemos que los archivos han alcanzado un nivel organizacional expectable, en muchos casos notable y destacable, que parten de iniciativas personales, junto a las de tipo institucional, con lo que se logran excelentes resultados.

En el caso de la tertulia realizada en la COMIBOL, Edgar Ramirez nos ofreció una larga, enjundiosa, didáctica y original forma de explicar el proceso de nacionalización de las minas. A lado tenia un arsenal de fuentes primarias, procedentes de los numerosos Archivos de la COMIBOL.

¿Qué nos mostraba con esa forma discursiva? Sin duda una lección magistral sobre el valor de las fuentes, el uso social de las mismas y su ieludible presencia a la hora de la reconstrucción del proceso histórico.

Allí tuvimos a Edgar Ramirez en una de sus facetas poco conocidas: la de conferencista magistral, pues en el pasado fue conferencista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, institución que le invitó para calificar (como miembro del Tribunal) tesis de maestrías de varios postulantes. Ciertamente, no todos vencieron esa prueba y reprobaron. Foros mundiales, tuvieron su palabra y enriquecieron sus visiones sobre America Latina.

La nacionalización de las minas, explicada paso a paso en sus palabras, parecía un capitulo ajeno de la historia contemporánea. La sabia que alimentó esa exposición, emanó del conjunto de documentos, únicos en su género, procedentes de los archivos mineros. Los datos salían a raudales: quiénes intervinieron, cuáles los objetivos, cuál fue el papel de los obreros, cómo la clase dominante detuvo, mediatizó y se apropió del proyecto revolucionario. Explicó la composición social del MNR en ese momento estelar de la historia (Ala radical de izquierda, Ala conservadora nacionalista, Ala derechista solapada, Ala reaccionaria). Cómo la COMIBOL soportó, generosamente, la economía nacional (entregando divisas y volviéndolas a comprar a precios mayores; adquiriendo combustible a precios diferenciados, y los impuestos y regalías que debía dejar al Tesoro General de la Nación), cómo fue copada políticamente, cuál el papel de los gobiernos, la importancia nacional de la empresa (v.g. el presidente de la COMIBOL tenia rango de ministro de Estado y formaba parte del Gabinete), el papel de los obreros en la administración de las minas gracias al "Control obrero con derecho a veto". En fin, una historia inédita.

Luego vino la segunda parte: la explicación sobre la desnacionalización. La audiencia no se movía de su sitio, pese a lo avanzado de la hora. Se trataba de una lección sociológica, histórica, antropológica, que difícilmente se volverá a repetir. Una explicación dialéctica sobre el significado de los numerosos planes de reestructuración de la Comibol, generalmente realizados por 'consultores' extranjeros (como la Ford, Bacon & Davis), que a simple vista parecían recomendar medidas para 'reactivar' y 'fortalecer' a la COMIBOL, pero en la contra lectura de Ramirez, se veía que tenían el objetivo final de hundir a la empresa estatal minera. Demostró, con documentos de primera mano, cómo paulatinamente se le fue restringiendo su accionar, se crearon entes 'especializados' para prospectar y estudiar la geología, por ejemplo; luego vinieron las 'recomendaciones' para entregar yacimientos a cooperativas mineras, a locatarios, a arrendatarios, y, las más ricas a poderosas empresas privadas, como COMSUR, que pagaban un cánon de alquiler de US$ 700 dólares anuales (demostrado con documentos primarios en la mano). La pregunta del siglo: ¿cual era esa mina? La respuesta contundente: 'Porco'. ¡Literalmente, la audiencia cayo de espaldas! ¡Porco la fabulosa mina de Gonzalo Sánchez de Lozada! Pero eso no era todo, pues luego demostró que el magnate ni siquiera llegó a honrar esa pigricia de 700 dólares, simplemente no pagó.

Recién se comprendía porque la historia de la COMIBOL está estrechamente asociada a la represión militar de las minas. La masacre fue una constante, y no podía ser de otra manera, pues la avanzada clase social revolucionaria por excelencia que fue la minera, no podía permitir el expolio de las riquezas del subsuelo y que estas beneficiaran a un grupo de industriales, capitalistas y políticos. Había que oponerse, y esa oposición fue duramente reprimida.

Los actos de desnacionalización fueron sistemáticos, constantes y consistentes, hasta lograr el objetivo trazado. De tal manera que la socavada empresa estatal de la minería fue debilitándose hasta hacerse notablemente inviable. El golpe de gracia vino con la imposición de la 'política de libre mercado', que desde 1985, ahogo todo intento de la minería estatal para sobrevivir. En septiembre de 1986 se produce el cierre de los centros mineros industriales, con la correspondiente diáspora de la clase minera, que expulsada de su hábitat natural, invadió las ciudades, llevando consigo los dólares que proporcionaron organismos internacional para el pago de bonos “extralegales”.

La otrora empresa industrial minera estatal, se convirtió en una empresa administradora de contratos de riesgo compartido (Joint ventures). Los ricos yacimientos mineros fueron entregados a voraces empresas mineras privadas. Las cooperativas, que en el pasado inmediato fueron las que abrieron la brecha, se encontraron frente a una política suicida, pues laboran parajes sin tecnología, herramientas, equipos ni capital, arriesgando la vida a cada minuto. En ese tipo de organización empresarial, unos cuantos llevan la parte del leon, y el resto vive en un régimen de supervivencia.

Hoy la empresa minera privada es concesionaria de las reservas minerales más ricas del mundo.

4. EL VALOR DE LOS ARCHIVOS PARA CONOCER EL PASADO, COMPRENDER EL PRESENTE Y PLANIFICAR EL FUTURO

La exposición de Edgar Ramirez fue extensa e intensa, pero lo que destacamos es su concepto sobre el uso social de la documentación de los archivos. Dicho sea de paso, es el único ejemplo (al menos en Bolivia) que a tiempo de darse la expropiación de las empresas de los tres barones del estaño (Simon I. Patiño, Mauricio Hochschild y Carlos Victor Aramayo), por decreto ley, se determinó asimismo la expropiación de los recursos documentales generados por esas empresas a lo largo de su historia, pero lo que es mas singular es el hecho que hubiese sido incorporado como bien de patrimonio dominial, es decir lo que estipula el actual artículo 139 de la CPE.

Notable lección de archivistica.

Corrientemente se entiende al archivo como una institución de servicio público, así como a la investigación científica. Pero en la exposición de esa noche hemos podido observar el valor de las documentaciones que subyacen en los archivos para diversos fines:

· Para reconstruir el pasado
· Para comprender el presente y lo que es mucho más importante,
· Para planificar el futuro.

Documentaciones históricas que parecieran haber perdido esas funciones estratégicas, se perfilan como esenciales para planificar el desarrollo social de un Estado, para diseñar una política pública, para definir el futuro de la sociedad.

No hay buenos ni malos en la historia, lo que tenemos son representantes de intereses de grupo que toman el control del país y buscan concretar objetivos históricos en beneficio propio. Unos para construir una burguesía nacional, como fue el caso del MNR, desde 1952; otros para construir un país mas solidario, justo y equitativo, incluyente y socialmente redistributivo (como fueron los gobiernos del Gral. Torres, del Dr. Siles, y el del actual presidente Evo Morales).

Las documentaciones de las instituciones, expresan esos proyectos históricos.

Quizás por eso se entiende la vehemencia de las conclusiones de la disertación de Edgar Ramirez:

"las documentaciones no se pierden o destruyen por la mera negligencia de los funcionarios o las autoridades, sino que detrás existen decisiones para que eso suceda. La destrucción o desaparición de documentaciones esta estrechamente ligada a los intereses de clase".

COLOFÓN

La noche se hizo corta para escuchar a Edgar Ramirez, pese a lo avanzado de la hora el grueso de la audiencia todavía logro visitar las instalaciones y revisar los documentos.

Por supuesto que quedó pendiente observar in situ los 15.000 metros lineales de documentos que están perfectamente organizados en el Alto, los que fueron salvados de la destrucción inminente por un puñado de trabajadores y obreros de la COMIBOL, al mando de Edgar "Huracán" Ramirez.

Hoy, gracias al apoyo institucional de la Comibol y del propio gobierno, se ha levantado una infraestructura edilicia, especialmente diseñada para el Sistema de Archivo de la Comibol, que tiene todo lo que un archivo moderno debe poseer, desde las oficinas de la administración, hasta los laboratorios científicos para la conservación del papel, pasando por la Escuela de Archiveros y los Depósitos en sus distintos alcances. No solamente se levanta esta infraestructura en la ciudad de El Alto, sino que ya se ha licitado la construcción del edificio del Archivo de la Comibol en Oruro, y está en diseño final el de Potosí, así como las restauraciones de las Casas de Gerencia de Catavi, Quechisla y otros centros mineros.

De esa manera la audiencia determinó continuar la sesión de la Tertulia Archivística, el próximo 19 de abril, para visitar las instalaciones del Sistema de Archivo de la Minería Nacional en la ciudad de El Alto. Está ubicada en la prolongación de la Avenida del Aviador, colindante con el Politécnico de la Fuerza Aérea (a la altura de la Cruz Papal). Sin duda se trata de una ocasión única para constatar el avance sustantivo de la archivística boliviana.

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