| Archivología |
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| Publicado el 13 de Marzo de 2008 |
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Gunnar Mendoza, a 14 años de su partida
Luis Oporto Ordóñez
Historiador, archivero diplomado en España
Director General Biblioteca y Archivo Histórico del H. Congreso Nacional
Docente de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz)
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Gunnar Mendoza Loza, nació en Uncía el 3 de septiembre de 1914 y murió en la ciudad de Sucre, el 5 de marzo de 1994. De sus ochenta años de existencia, 50 le dedicó íntegramente al Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, y desde ese cuartel general, aportó en varias vertientes a nuestra amada Patria: como archivista, papelista, historiógrafo, escritor, bibliógrafo y maestro. Estudió leyes, pero no obstante no haberse graduado, fue reconocido por las más importantes universidades bolivianas (vg. “San Francisco” de Chuquisaca, “San Simón” de Cochabamba, “San Andrés” de La Paz, y “Tomás Frías” de Potosí), con el título de Doctor Honoris Causa. |
El jueves 6 de marzo se realizó la Tertulia Archivística en homenaje al Dr. Honoris Causa, Gunnar Mendoza Loza. Fue una reunión muy especial, pues además de la nutrida audiencia, tuvimos la fortuna de contar con la presencia de nuestros invitados de honor: Javier (acompañado por su esposa) e Ignacio Mendoza, dos de los hijos del Maestro.
El evento debía haberse realizado en el Salón de “El Redactor”, pero esa noche las tres salas de la Vicepresidencia de la República se encontraban atestadas de gente que asistía a tres eventos distintos, lo que forzó a trasladar el lugar de reunión a la Sala de Lectura de la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Nacional, que se usa en casos excepcionales, pero esta vez el ambiente resultó ideal para el homenaje.
La Tertulia contó con la participación de numeroso público, que viene a se ya una característica propia de estos conversatorios, pues concitan el interés de compañeros y compañeras de trabajo, profesionales o investigadores, hecho mucho más remarcable, pues no circulan invitaciones expresas (impresas) ni llamadas telefónicas u otros canales persuasivos. En conclusión, a las Tertulias asisten los que están verdaderamente interesados.
La sesión empezó con sentidas palabras de Javier Mendoza, pues a pesar de haber transcurrido 14 años de su infausto deceso, la presencia del Maestro sigue viva y vigente en el mundo archivístico. Recuerdos de la vida familiar, del tesonero trabajo, de las enseñanzas del padre al hijo, fueron deslizándose en su discurso. En una interesante transpolación histórica, retrotrajo a Gunnar Mendoza al presente: “¿Qué hubiera opinado Gunnar Mendoza del momento actual?”, y por ese método, nos permitió conocer más detalles del sentimiento de patria que cobijaba en lo íntimo de su ser.
GUNNAR MENDOZA ES UN GIGANTE, PESE A LOS LARGOS 14 AÑOS DE AUSENCIA
En seguida presentamos al conferencista de la Tertulia, el amigo, colega y compañero Gonzalo Molina, quien nos obsequió con sus siempre sorprendentes hallazgos documentales. Creo que no estoy muy equivocado sobre la calidad del trabajo que realizó Gonzalo en su intervención profesional en el Fondo: Archivo de Gunnar Mendoza Loza (que hoy ocupa un lugar destacado en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, en la ciudad de Sucre). Considero que el trabajo de Gonzalo Molina se asemeja más a lo que hace un Curador (término que aun no ha ingresado a nuestro medio), que a un catalogador.
Gonzalo Molina no requiere presentación en nuestro medio. Simplemente diremos que egresó de la Carrera de Historia, es un excelente paleógrafo, papelista y muy buen catalogador de archivos históricos. Pero sobre todo hay que destacar su acuciosidad, su método, empeño y constancia, valores superlativos cuando se realiza la descripción de un archivo histórico, pues estamos seguros que nada se le escapará en esa labor.
Claro está que Gonzalo fue advertido que solo contaba con 20 minutos para su exposición. Y lo cumplió, de buen grado, contraviniendo su inveterada costumbre de extenderse por horas cuando habla de Gunnar Mendoza.
La síntesis apretada de la vida y obra del Maestro, fueron expuestas con propiedad esa noche. Los asistentes tuvieron una memorable velada ilustrándose sobre los desafíos que uno a uno fue respondiendo exitosamente el ‘Maestro de la Archivística Boliviana’ (dignidad conferida por el Cuerpo de Archiveros de la Nación en las Resoluciones de la II Reunión de Consulta, Cochabamba, 1982).
Pero el ‘plato fuerte’ de la noche fue el conjunto de imágenes que mostró el disertante como tercera parte de su conferencia. En otras palabras, la fotografía, de ser simple complemento, pasó a tomar identidad documentaria propia, con calidad informativa y testimonial. El ingenioso método permitió recorrer la vida y obra (que ya había relatado) en base registros recogidos por la magia del lente fotográfico: escenas trascendentales de sus momentos de gloria, tapas de libros, fotos de sus primeras creaciones intelectuales mecanografiadas, su primer artículo publicado en la prensa con una presentación en ‘sociedad’, por su padre, el insigne Jaime Mendoza; incluso fotografías de placas conmemorativas en soportes duros (aluminio, por ejemplo).
EL SER HUMANO NUNCA DEJA DE CONOCER. CADA DÍA APRENDE ALGO
Eso pasó aquella noche cuando el conferencista nos mostró diapositivas de los certificados de felicitación y reconocimiento al meritorio joven estudiante Mendoza, al que se identificaba en sus primeros años de escuela como ‘Jaime’ Mendoza y no como ‘Gunnar’. Queda la pregunta ¿por qué más tarde adopta ‘Gunnar’ y deja ‘Jaime’, a pesar del entrañable amor a su progenitor?
En un momento dado, los testimonios del relato dejaron de ser lejanos y ajenos, pues se tornó en remembranza propia de varios eventos a los que asistimos y atestiguamos, por ejemplo el acto multitudinario en el que la UMSA le confirió el título de Doctor Honoris Causa, en el Paraninfo Universitario, espacio que tanto simbolismo histórico encierra.
La Tertulia fue reconfortante, pues la información socializada, nos mostró que hay que seguir la senda abierta y ensancharla, para construir y responder a desafíos que dejó pendientes el Maestro. Y eso es lo que pretendemos hacer, pese a quien le pese.
Este fue un homenaje más al Maestro, pues nadie lanzó la consigna o pidió el favor. De la misma manera como lo hicimos en el pasado, lo seguiremos haciendo en el futuro, para que las nuevas generaciones no olviden sus sabias enseñanzas, para que más allá de la archivística, trascienda a su calidad humana y profesionalismo, pero sobre todo en homenaje a su vocación de servicio, su entrega total a la sociedad, valores que practicó en vida como si se tratara de un precepto evangélico.
EL MAESTRO ERA UN HOMBRE CONSUBTANCIADO CON LOS INTERESES DE LA MAYORÍA
Esa entrega indudable a la sociedad, ese sentimiento profundo de respeto al ‘otro’, explica por qué en el entierro del Maestro, al que asistió la crema y nata de la sociedad, en un lugar muy discreto estaba congregado un grupo de recatados mallkus y jilakatas [1], que en silencio y con reverencia, rindió postrer homenaje a quien en vida nunca discriminó al indígena, pues cuando requerían una copia de algún expediente colonial de tierras, fueron atendidos personalmente por el Maestro.
EN AQUELLOS MOMENTOS, MALLKUS Y KILAKATAS, SE SENTÍAN CIUDADANOS
En su trabajo profesional de Curador, Gonzalo Molina no dejó nada en el tintero. Citó por igual el manuscrito, la publicación de prensa, el libro, la ponencia presentada a congresos, etc. Pero también aclaró que no es un Fondo Cerrado, y eso explica por qué continúa reportando nuevos hallazgos, resultado de búsqueda continua y permanente, tales como grabaciones magnetofónicas, videos (que reposan en los valiosos archivos del Musef), piezas sueltas de tarjetas, noticias de prensa, en fin, a pesar de haber concluido su relación contractual hace tiempo. El compromiso de Gonzalo Molina, en este caso, rebasa lo formal y adquiere la dimensión de fuerte compromiso social.
Fue una noche inolvidable que culminó con las palabras de agradecimiento de Ignacio Mendoza, quien por circunstancias propias de la azarosa vida política de nuestra amada patria reside en esta ínclita ciudad de La Paz.

REFERENCIAS
[1] Autoridades originarias de las comunidades indígenas quechuas y aymaras.
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