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  FIRMAS: LUIS OPORTO ORDÓÑEZ CD
 
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Archivología
Publicado el 26 de Septiembre de 2006
 

La formación de Archiveros en Bolivia

Luis Oporto Ordóñez
Historiador, archivero diplomado en España
Director General Biblioteca y Archivo Histórico del H. Congreso Nacional
Docente de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz)

Luis Oporto La historia de la archivística boliviana estuvo jalonada por interesantes esfuerzos por sistematizar la memoria. En el nivel anecdótico diremos que entre los pocos funcionarios que se designa en 1825, a pocos días de declararse fundada la república, figura el oficial de archivo, con una remuneración significativa. También en ese mismo sentido vemos el interés del Mariscal José Antonio de Sucre, encargado de la presidencia de la república, ordenó por decreto implantar el número correlativo en la correspondencia oficial, tradición que se arrastra hasta hoy.

En 1846, el Mariscal José Ballivián, implanta la obligatoriedad de la publicidad en ciertos archivos públicos, que no solamente debían exhibir en lugares abiertos sus documentaciones, sino facilitar su consulta y el servicio fedatario. En 1858, se introduce una cultura archivística por medio de la ley del notariado, que termina con el régimen de los escribanos e implanta el del Notario. Fue sabia aquella ley que se ocupaba de todos los incidentes que pudieran suceder en la administración de estos archivos públicos.

Al finalizar el siglo, en 1883, se crea el Archivo Nacional de Bolivia con una sección de Archivo General que en los hechos incorporó en la memoria nacional a la antigua documentación producida durante el régimen colonial.
Como podemos ver, los archivos se organizaron antes que los archiveros. Así, el desarrollo de la archivística y la capacitación de los archiveros tuvo caminos distintos, pues los archivos empezaron a organizarse antes que los archiveros.

Hasta donde se ha podido establecer, el polígrafo León M. Loza fue el primero en realizar cursos de divulgación archivística en Oruro. Por otra parte, en su condición de director general de Archivos y Bibliotecas, le dio fuerte impulso a esta rama, presentando un proyecto de reglamentación de archivos y bibliotecas que luego fue aprobado por decreto supremo durante el gobierno de Bautista Saavedra (1940).

En 1961 Gunnar Mendoza, recién llegado de EE.UU. (donde se formó bajo la dirección de T.R. Schellemberg), introduce las corrientes científicas archivísticas, y realiza cursos de formación, dirigidos a difundir los principios archivísticos de ordenación y descripción., junto a Guillermo Ovando Sanz en Potosí. Ese mismo año Adolfo de Morales imparte archivística en los Cursos de Invierno de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura en La Paz. El mismo Mendoza, en 1976, con el auspicio del Programa para el Desarrollo de los Archivos y Documentos Públicos, financiado por la OEA, organizó el primer curso de archivística, descripción y paleografía, con el concurso de Alberto Crespo Rodas y Guillermo Ovando Sanz, Manuel Vásquez y otros profesores. Los universitarios obtenían valor académico en sus certificados de notas. En aquella memorable ocasión, participaron decenas de funcionarios de la administración pública, lo que sirvió como acicate para que una asamblea conformada por más de cien personas que habían tomado el curso, fundara la primera Asociación de Archiveros de La Paz, que contaba como asesores a historiadores de la talla de Alberto Crespo Rodas.

En 1978, el Archivo Nacional de Bolivia, con el apoyo del Instituto Boliviano de Cultura, canalizó el apoyo de la UNESCO, que envió al Profesor Pedro José Barbáchano, experto en restauración. El especialista viajó a la remota región de Cachuela Esperanza, acompañando a los historiadores Jorge Cortés Rodríguez Fernando Cajías de la Vega, para resguardar el valioso archivo histórico que dejó en aquellos parajes la empresa gomera de Nicolás Suárez. El equipo de rescatistas logró trasladar la documentación hasta la población de Guayaramerín (frontera noreste con el Brasil) dejándola bajo custodia en instalaciones del Palacio de Hombres Notables del Beni. Barbáchano retornó a Sucre, donde impartió el Curso de Formación de Restauradores en Materiales de Archivo y Biblioteca, en octubre de 1978. Allí se formaron los primeros restauradores de papel, procedentes de archivos de toda la República. Sin duda la mas consecuente en esta rama fue Lidia Gardeazabal, quien desde aquella época alcanzó notable especialización y experticia, siendo la restauradora más experimentada del país y tiene a su cargo la Escuela Taller de Restauración que sostiene el Archivo Nacional de Bolivia con el apoyo del Gobierno Municipal de Sucre y la cooperación española.

En esa misma época, los historiadores incorporan, por primera vez a nivel académico, las materia de Archivística General, Fuentes Primarias y paleografía, en la malla curricular de la carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz. En la década de los 80’s la Carrera de Historia elaboró un proyecto para titular historiadores con mención alternativa en Archivística que sin embargo no prosperó, debido a que un grupo de historiadores priorizó la formación de investigadores y docentes a la de archiveros. En todo caso, de estos cursos superiores salieron varias generaciones de archiveros que actualmente desempeñan funciones en importantes archivos históricos y en menor medida en archivos administrativos. En las recientes Jornadas de esta Carrera, amplió su malla curricular con el objetivo de formar curadores de archivos históricos y restauradores.

La Carrera de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la UMSA, fortaleció su propia malla curricular, abarcando la formación archivística, cuya fortaleza radica sobre todo en los archivos administrativos. Actualmente otorga la mención de Licenciatura en Archivología, con una malla curricular que se ajusta a las exigencias del mercado. Como resultado de esta exitosa gestión, se han titulado alrededor de una decena de licenciados en Archivología quienes paulatinamente se han ido incorporando en importantes archivos de la Administración del Estado, así como en sectores privados. Estos archiveros están asociados en el Colegio de Profesionales en Ciencias de la Información de Bolivia.

En la década del 90, se implantó en Bolivia la Ley de Administración y Control Gubernamental, introduciendo en el Estado el sistema del control posterior a la ejecución presupuestaria, bajo un régimen draconiano de responsabilidad administrativa, ejecutiva, civil y penal. La moderna administración de la cosa pública, basó su estrategia de éxito en el acceso oportuno e inmediato de la información, con la que se garantizaba una actuación administrativa transparente y eficaz.

En ese contexto, la Contraloría General de la República, en una especie de asociación estratégica con la Cooperación Técnica Alemana (GTZ), asumió la tarea de capacitar funcionarios públicos, tratando de inducir una nueva cultura organizacional en la administración documentaria, amparándose en el DS 23934 que implantó las bibliotecas y archivos en los ministerios del Poder Ejecutivo. Poco hizo, sin embargo, pues no encontró un nexo directo para imponer directrices por medio de uno de sus sistemas. Se había generado un notable vacío jurídico. Concretamente se realizaron dos cursos de archivo para los servidores públicos.

El Archivo Histórico del Congreso Nacional , incorporó en su Plan Operativo Anual, el desarrollo del Programa Permanente de Asistencia Técnica, destinada a capacitar archiveros del Estado, buscando cerrar la brecha tecnológica que existe entre archivos muy tecnificados y otros que desconocen del todo las herramientas básicas.

A nivel privado la capacitación de Secretariado Profesional fue asumida por los institutos formación técnica, que imparten directrices para la gestión documental y la organización de archivos de oficina. Estos son numerosos y están desplegados a lo largo y ancho del territorio nacional. En La Paz, los más emblemáticos –y antiguos—son Lincoln Institute, Instituto Trama, Instituto de Técnicas Secretariales, Instituto Arrieta; y entre los más recientes Itencom, SEC, San Martín de Porres, entre muchos otros. En los últimos 20 años aparecieron otras instituciones de capacitación en administración de empresas que imparten cursos especializados en organización de archivos. Entre los más importantes mencionamos a la Fundación del Instituto para el Desarrollo de Empresarios y Administradores, el Instituto Boliviano de Estudios Empresariales y Bussines Consulting Group. Si bien el alcance es limitado a técnicas de archivo, su importancia es esencial pues las secretarias que egresan de estos centros de formación, desempeñan funciones en todas las instituciones del país, estando bajo su responsabilidad la organización de los archivos administrativos.

Otra vertiente de formación especializada de los archiveros bolivianos, son los cursos internacionales. Entre los más importantes menciono a la Escuela Taller de Archivos Iberoamericanos (Alcalá de Henares, Madrid, España) auspiciada por la Dirección de Archivos Estatales de España (suplió en esto a la antigua Escuela Nacional de Documentalistas, Madrid, España). En las décadas del 70 y 80 era un referente esencial el Centro Interamericano de Desarrollo de Archivos, con sede en Córdoba (Argentina) y la Escuela de Archiveros del Perú. Desde los 90, tomó ese lugar el Centro Regional de Capacitación Archivística en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que sostiene la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana, donde además se forman numerosos archiveros iberoamericanos, además de los bolivianos.

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