Fundación Ciencias de la Documentación Implícate | Contactar  
 
La Fundación | Fines | Actividades | Publicaciones
     
  FIRMAS: JOSÉ ENEBRAL FERNÁNDEZ CD
 
  La Fundación no se identifica necesariamente ni se hace responsable de las opiniones vertidas en la sección FIRMAS.  
Intuición
Publicado el 27 de Junio de 2007
 

Razón e intuición, para descifrar la información

José Enebral Fernández
Consultor de Nanfor Ibérica
Conferenciante de Káleidom ISB

José Enebral El refuerzo intuitivo nutre nuestra creatividad, perspicacia, prudencia, sagacidad, objetividad, empatía, perspectiva, penetración analítica… y por tanto el acierto en nuestras decisiones. En la observación del entorno y la consulta de información, nos amparamos en la razón y lo seguiremos haciendo, pero lo cierto es que la intuición nos acompaña cada día en el trabajo. Nos ayuda a leer entre líneas, a advertir riesgos, a identificar oportunidades, a confiar o desconfiar, a percibir realidades ocultas, a comunicarnos, a reaccionar en ocasiones especiales, a fluir en la tarea y a encontrar soluciones innovadoras.

Así como al final de los años 90 se abrió espacio a las emociones en la empresa, y pronto se relacionó la inteligencia emocional con el deseable liderazgo de los directivos, hoy, diez años después, en plena emergencia de la economía del saber y el innovar, parece ciertamente llegado el turno de la intuición genuina, cognitiva y emocional, que sin embargo resulta necesaria tanto en el perfil de los directivos como en el de los nuevos trabajadores del conocimiento, aprendedores permanentes.

Sabemos que muchos avances científicos en todos los campos se deben a la intuición, y que cabe vincular esta especial facultad con sonoros éxitos empresariales y casos de innovación. Grandes empresarios, entre ellos Masaru Ibuka (Sony) o Ray Kroc (McDonald´s), confesaron guiarse por la intuición como lo hace ahora Bill Gates; pero cabe insistir en que, en armonía con la razón, funciona cada día en diversos niveles operativos. Habría que obtener mayor provecho de este tándem —intuición y razón— en la economía emergente.

No se trata de que la intuición se imponga en la vida profesional, sino exactamente de que sea mejor aprovechada por la razón; de que, en beneficio del acierto en la solución de problemas o la toma de decisiones, aprovechemos nuestro saber inconscientemente atesorado. La razón interpreta y analiza cada señal intuitiva, y resuelve luego. Ha de asegurar su autenticidad: que no se trate, por ejemplo, de una mera ocurrencia o de un prejuicio. La fenomenología intuitiva es plural y compleja, y también lo es su entendimiento con la razón, pero felizmente la intuición se muestra generosa con quienes la cultivan de modo idóneo.

Casi todos reconocemos manifestaciones como las siguientes: una certeza profunda e inexplicable; una solución repentina para un problema persistente; una oportuna idea, inesperada y valiosa; una apuesta decidida por determinada dirección en que aplicar nuestro esfuerzo; un peculiar sentimiento de confianza (o desconfianza) hacia una persona, un asunto, un proyecto o una información; una sensación, mental o visceral, de advertencia sobre riesgos o peligros; una interesante abstracción o conexión, surgida súbitamente del estudio de una documentación…

La intuición resulta plural en sus manifestaciones, pero asimismo en las fuentes de que bebe y en la duración de las señales. En nuestro entorno empresarial, se nutre del inconsciente heredado y adquirido, pero también de la experiencia y la conciencia más escondida, sin descartar otras posibilidades. En cuanto a la duración de las señales, podemos hablar de impulsos fugaces, pero también de estados de fluidez intuitiva, como los estudiados por el profesor Mihaly Csikszentmihalyi hace unos diez años: hay veces en que parece que alguien nos dice qué hacer y todo nos sale bien.

Complemento para el conocimiento y la inteligencia, esta facultad nos acompaña cada día en la comunicación, el aprendizaje, la propia tarea, la solución de problemas, la toma de decisiones, la innovación, la sanción de oportunidades… Naturalmente, no es intuición todo lo que reluce, y hemos de distinguir bien los fenómenos intuitivos auténticos, de elementos tales como los prejuicios, temores, intereses, inquietudes, opiniones, conjeturas, o aprensiones. Cuando es genuino, el refuerzo intuitivo nos hace más perspicaces, sagaces, empáticos y creativos, y por todo ello hacemos una más idónea traducción de la información disponible a conocimiento aplicable.

¿Cómo cultivar la intuición genuina? Considerando fijos nuestro conocimiento e inteligencia, hay cuatro variables cardinales que nos caracterizan: intención, atención, intuición y actuación. Revisemos nuestras metas e intenciones, para mejor contribuir a la sociedad; hagamos un idóneo reparto de la atención entre los fines y los medios; catalicemos e incubemos respuestas intuitivas; conciliemos intuición y razón, y actuemos en consecuencia.

Subir Subir

 
  ARCHIVO  
     
  E-learning, una programación de la enseñanza  
  5 de Mayo de 2008  
  Hallazgos casuales en Internet  
  24 de Marzo de 2008  
  Y la información, multimedia  
  11 de Febrero de 2008  
  Una información más eficaz  
  19 de Diciembre de 2007  
  De la calidad de la formación online  
  4 de Diciembre de 2007  
  Conexiones y analogías  
  26 de Octubre de 2007  
  Cuatro movimientos muy importantes  
  24 de Septiembre de 2007  
  Razón e intuición, para descifrar la información  
  27 de Junio de 2007  
  Más sobre los nuevos trabajadores del Conocimiento  
  16 de Junio de 2007  
  ¿Seguidores, o profesionales del Conocimiento y la Innovación?  
  30 de Mayo de 2007  
  Del Conocimiento a la Innovación  
  9 de Mayo de 2007  
  Informados, inteligentes, intuitivos  
  5 de Abril de 2007  
  Aprender, con pensamiento crítico  
  15 de Marzo de 2007  
  Saber es Poder, verbo y sustantivo  
  22 de Febrero de 2007  
  El aprendizaje permanente  
  7 de Diciembre de 2006  
  La intuición, otra fuente de Conocimiento  
  16 de Octubre de 2006  
  El trabajador del Conocimiento  
  15 de Septiembre de 2006  
     
  Ver otros columnistas  

 

 
             
 
 
© 2008. Fundación Ciencias de la Documentación