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  FIRMAS: JOSÉ DOUGLAS LASSO DUQUE CD
 
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Archivística
Publicado el 10 de Mayo de 2007
 

Bienvenidos a Excol’07; un puente fraternal a la integración archivística

José Douglas Lasso Duque
Presidente de la Fundación Archiblios

José Douglas Lasso Dice un destacado profesor de la facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Argentina de Entre Ríos, Ángel Schenone: “Cuando se enseña un hecho o una realidad no bien comprendida y ese conocimiento no es alterado en el tiempo, porque no fue algo que se considere notorio o porque lo enseñado fue un simple bloque de "cultura general", lógicamente la idea que se conserva del mismo es aquella primaria, muchas veces errónea, no bien recibida y lamentablemente ignorada en mayor grado en lo concerniente a su veracidad y evolución. Al hablar de archivos y archivistas, tristemente, en muchos casos ocurre lo comentado”.

Reflexionando sobre la gestión y participación de Archiblios en Excol’07, sobre todos los objetivos e ideas centrales que motivaron esta cita a todos los estamentos públicos, privados y universitarios que le competen, y que lamentablemente en el ámbito público, de las entidades culturales y archivísticas que les corresponde esta función en Colombia, no atendieron la convocatoria, unos por celos y otros por sectarismos infundados. No obstante, la participación académica de la Universidad Nacional, la Universidad Autónoma, la Universidad Javeriana, la Universidad del Valle y la Mesa Sectorial de Archivos del SENA, con el auspicio de “ARCA” Proyecto de Articulación Congreso-Academia, la Secretaria de Cultura del Departamento de Cundinamarca, y el patrocinio de la JUNTA DE ANDALUCIA, Consejeria de Cultura y demás importantes Provincias Españolas, además de una legión de archivistas, nacionales y de Iberoamérica; Bolivia, Perú, Ecuador, Republica Dominicana y de los Estados Unidos, entre otras, personalidades y entidades, nacionales y extrajeras, que incrementan sin medida esta convocatoria: Dra. Emilia Curras Puente. Antonia Heredia Herrera y José Raúl Vaquero Pulido, y demás ilustres conferencista y asistentes.

Desde luego nos sentimos muy optimistas y halagados de haber generado conjuntamente con la Fundación Ciencia de la Documentación de España y Archiblios de Colombia; tal interés desde el Primer Encuentro Hispanoamericano de Directores de Archivos de la Administración Pública y Privada, del 26 de Julio de 1986, que tanto beneficio le ha dado a la causa archivística y a sus profesionales: los Archivistas Colombianos.

Veinte años después nos enfrentamos a grandes retos, y durante el transcurso de estos años a nuevas funciones, diferentes caminos y desarrollos tecnológicos, por lo que debemos ir perfilando los nacientes desafíos que nos aguardan.

Al igual que todas las delegaciones mundiales que estarán presentes, es nuestro propósito, lo ha sido siempre, acoger y hermanar la idea de crear y organizar la independencia y gestión de la actividad de las Ciencias de la Documentación y muy especialmente la Archivística en el marco de un nuevo paradigma hermenéutico, pedagógico y epistemológico en el método archivístico.

Hoy vivimos en la era de la globalización informacional, inmersos en un nuevo tipo de sociedad: La de la información y administración del desarrollo del pensamiento humano que conduce a una nueva era en la historia del conocimiento. En este sentido, se requiere de equipos activos de trabajo que se comprometan a investigar e incrementar procesos de acciones continuas en diversos tipos de organizaciones archivísticas que permitan, en este caso, a los archivistas cimentar su "status" profesional en todo el contorno y contexto de las Ciencias de la Documentación e Información, y de la Administración de Documentos teniendo muy en cuenta a sus profesiones afines y auxiliares.

Es una era en que la concepción del mundo es menos intrínseca y unilateral, y su visión es mucho más amplia en la interpretación y aplicación de las leyes fundamentales del movimiento, de la esencia y el ser, con una metodología científica acorde con los tiempos que nos atañen; Las Ciencias de la Documentación y la disciplina profesional archivística tienen como deber fundamental mantenerse en un proceso constante de estructuración y conocimiento cualificado y cuantificado debidamente eslabonado.

Estamos en la era en que los profesionales de la documentación y la información son al mundo actual, lo que los ingenieros fueron a la era de la industrialización y lo que es hoy de la física a la cuántica; en que se están generando y estableciendo nuevos campos del saber, nuevas disciplinas profesionales, nuevas formas de pensamiento Se trata de que este concepto tan básico sea aplicado a las Ciencias de la Documentación, Información y la Archivística; que su desarrollo corresponda a una realidad concreta en la vida archivística de nuestro país e Iberoamérica, y del quehacer de los archivistas para racionalizar estos cambios en el escenario socio-cultural; económico, jurídico y administrativo.

Colombia, fundamentada en su Carta Política de 1991 y en la Ley General de Archivos -594 de 2000-, propone un procedimiento integral de gestión de documentos para la administración pública y privada, estableciendo la obligatoriedad al Estado de organizar los archivos a todo nivel y a los funcionarios de velar por el cuidado y conservación de los documentos a su cargo. Esta norma, que se basa en los dos enunciados fundamentales de la archivística: el principio de procedencia y el orden original. Disponiendo que todos los archivos del Estado deben organizarse a partir de dichos postulados y sus reglamentaciones, partiendo de los delineamientos de los nuevos métodos y aplicaciones al sistema del ciclo vital de los documentos para un archivo total; a instancias del Consejo Internacional de Archivos (Ica/Cia-UNESCO), y a las recomendaciones de sus tres últimos Congresos de 1996, 2000 y 2004; de nuestra Carta Política y de la Ley General de Archivos.

La formación estructurada, gradual y profesional en las Ciencias de la Documentación y la archivística, es una necesidad mucho más inminente de lo que nosotros creemos. Hay que pensar fundamentalmente en los vacíos que se deben llenar en la planificación de los archivos públicos y privados, en lo curricular de la academia universitaria y tecnológica, hacia una formación con criterios y métodos pedagógicos vigentes, en los cuales se involucren concatenadamente el campo teórico-conceptual y el campo práctico en general. No se deben dejar de lado las necesidades y requerimientos de la industria, la administración, el derecho, la tecnología, la estadística, la calidad, la ética, la psicología, el desarrollo económico y socio-cultural de nuestras Naciones Iberoamericanas.

Debemos concientizarnos de que la tarea educativa de la archivística debe involucrarse con todo lo que nos señala la filosofía conceptual de que los archivos son de gran valor para el desarrollo del nuestras sociedades, y representan un Patrimonio Nacional inserto en la historia de la humanidad. La racionalización y fomento de las ciencias de la documentación y su actualización no debe dejar de lado en estas lides el desarrollo presente y futuro de la Archivística y su reglamentación profesional.

En el campo práctico, en que casi todo está por hacerse, la racionalización esta en el establecimiento de sistemas de información social y cultural integrado de acuerdo con el real desarrollo científico y tecnológico y a los requerimientos que se generen a corto, mediano y largo plazo.

Para el desarrollo del Derecho, de la Jurisprudencia y sus agentes, constituye una exigencia fundamental la comprensión del fenómeno y de la realidad social para regularlos, manejarlos, de tal manera que cumplan a las claras con su deber histórico en el arte y el saber de gobernar, de legislar, y administrar justicia social.

Iberoamérica y en especial el Cono Sur, se enfrenta hoy al reto e incertidumbre que le depara la adecuación de sus diferentes aparatos educativos, académicos, tecnológicos, productivos, coercitivos y científicos que tienden a tomarse espacios receptores de las ciencias ante el reto de la globalización informacional y de la administración del desarrollo del pensamiento. Aquí entra en juego un campo considerado hasta ahora con mucha seriedad: las Ciencias de la Documentación e Información, y la Informática, cuyo fundamento es coordinar, ordenar y exponer las razones del valor del documento administrativo, del documento histórico y su importancia en la transmisión y administración de la información. La protección a que tienen derecho los archivos y nuestro Patrimonio Documental. Entra también en juego la necesidad apremiante de aportar soluciones a los mayores problemas de manejo y control que plantea unas sociedades cada día más complejas y globalizadas, y la necesidad de que esas medidas sean siempre de protección y actualización de acuerdo con los adelantos científicos, administrativos y tecnológicos.

La legislación y las bases jurídicas de la aplicación de las Ciencias de la Documentación e información tienen ya una Doctrina Internacional trazada por el Consejo Internacional de Archivos, la UNESCO, la OEA., y la Asamblea General de la Naciones Unidas, ONU; que determinó ya hace muchos años, las garantías fundamentales y la protección al derecho a la libre circulación de las ideas, siempre y cuando éstas no atenten contra la dignidad y los derechos humanos; en un proceso en el cual todo debe ensayarse para leer el mundo, para interpretar su realidad, para resolver sus problemas y enfrentar los retos que depara la ley de la lucha constante contra las casualidades indeseables y calamidades naturales, y en la cual está la razón de ser de gran parte de las ciencias y el saber.

En Colombia, los archivistas tenemos la Ley 594 de 2000 –Ley de Archivos-, desarrollada con el objeto de establecer las reglas y principios generales que regulan la función archivística del Estado; como instrumento jurídico y normativo privilegiado para que exista una política eficaz de archivos; legislación para ser puesta en práctica y cumplirse. Creo, y espero que mis colegas archivistas así lo sientan, que todavía las autoridades competentes no se han enfrentado al inatajable reto de colocar al país a la altura de esa realidad y en la unificación de criterios, gremiales y académicos, para sentar precedentes jurídicos, procedímentales y penales en materia del Derecho y sus alcances e implicaciones para que la Ley se ejecute.

AMIGOS Y COLEGAS ARCHIVISTAS PRESENTES EN EXCOL'07

El nuevo discurso de las ciencias de la documentación e información y la archivística, se debe tratar con altura y seriedad, con la trascendencia histórica que encierra, pero en ningún momento como un mito inalcanzable.

Acepto que este debate requiere claridad y discusión ahora y siempre, pues encierra también los retos de la postmodernidad globalizada, de nuestras economías y la cultura social; de la paz y felicidad plena de los hombres como la razón fundamental de ser de las ciencias y del conocimiento del mismo. “El hombre y su entorno social”.

Por ello debemos unirnos al clamor de que nuestros talentos nacionales y las riquezas de nuestros países deben tener el primer lugar cuando se abran mucho más las puertas de las ciencias de la documentación, la información y la archivística, pero con un juicioso y serio criterio político de Estado al cual poco a poco nos vamos encaminando.

Tampoco las ciencias de la documentación e información, lo son todo, ni debemos hacernos al mito de que pueda serlo, pero es la base fundamental para el desarrollo de las ideas y del progreso de nuestra disciplina profesional.

Finalmente, permítanme citar parte de la Presentación de un estudio de la Dra. Aída Luz Mendoza Navarro, “Que Significa Ser Archivero en el Siglo XX1”, editado por Guillermo Núñez Soto. Lima, Perú. 2006.

“La formación del archivero, permanentemente, concita el interés no sólo de quienes están directamente involucrados en el tema, como los docentes, el personal administrativo conductor de un centro de formación, y los alumnos; justificadamente, los archiveros en general, se preocupan por la formación, científica y académica de los futuros archiveros que se integrarán al ejercicio de la profesión. Las opiniones al respecto, sin duda, ayudarán a optimizar la formación, a hacer los reajustes necesarios en los programas curriculares para lograr mejores y competitivos profesionales. Cualquier idea debe ser bienvenida, todo aporta, inclusive la critica en tanto se dirige a poner en el tapete lo que a nuestro entender debe modificarse, sin embargo los alcances, las recomendaciones y opiniones no siempre son apreciados por quienes se encuentran al frente de una organización encargada de la formación de los archiveros. Por el contrario, muchas veces nos encontramos con respuestas nada agradables porque se combaten las ideas con expresiones y actitudes negativas que a nada positivo conduce. En ese contexto es mi deseo que se entienda el sentido del trabajo que ahora entrego, éste puede ser tomado como un punto de partida para lograr que otros especialistas, con mayor experiencia y experto en la formación de profesionales también colaboren con sus propios aportes, estoy segura que de ese modo en algún momento se logrará el consenso y los ganadores serán los archiveros que puedan optar por una sólida e integral formación profesional”.

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