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Sociedad de la Información
Publicado el 20 de Septiembre de 2006
 

Liberalización del Conocimiento

Esther Pérez Verdú
Gerente de Canarias7 Digital

Esther Pérez La nueva era de la información nos abre muchas puertas hacia el conocimiento. Las comunicaciones se encuentran en su momento óptimo, favorecidas por la banda ancha y la portabilidad de los formatos de lectura. La necesidad de los seres humanos por expresarse, unido a la mayor penetración de Internet en los hogares, nos lleva a un nuevo concepto de socialización.

Comunicarse ya no es una tarea complicada que depende de la cabina de teléfonos más próxima. Ahora podemos conectarnos a Internet desde prácticamente cualquier lugar y con gran cantidad de dispositivos portátiles. El móvil es un instrumento que forma parte de nuestra vida cotidiana, casi tanto como las llaves de casa y ya es casi imposible encontrar a alguien que se resista a utilizarlo. Las PDA van ganando terreno y los ordenadores van siendo cada vez más pequeños.

Esta nueva era de libertad de comunicación ha dado lugar al movimiento social conocido como Web 2.0, término con el que se engloban una serie de características que cumplen determinadas páginas web. La denominación está alcanzando tal punto de éxito que los más arriesgados la plantean incluso como una forma de pensar y de actuar.

El "pensamiento 2.0", por seguir con la nomenclatura al uso, consiste en estar abierto a todo. Siguiendo con la filosofía que se está imponiendo en Internet, el equivalente humano sería una persona receptora de información, que es capaz de etiquetarla y de compartirla. Debe divertirse e incluso jugar con ella (en el sentido didáctico de la palabra), con el fin de transformarla en conocimiento útil para la sociedad de la que forma parte.

Así, a primera vista, este tipo de persona resulta bastante interesante. Después de bastante tiempo viviendo con la información sesgada, filtrada y controlada por unos pocos medios, hemos pasado al polo totalmente opuesto. Redes abiertas a todo aquel que quiera mirar o curiosear. En resumen, gran cantidad de datos al alcance de todos, aunque no siempre están categorizados correctamente y no siempre se encuentra lo que se busca.

Ya no tenemos que fiarnos del periódico de turno ni del informativo televisado o radiado. Antes de sacar una conclusión, podemos consultar en Internet otras fuentes de información y creernos la que nos parezca más veraz. Ejemplos tenemos muchos, desde el resultado de las últimas elecciones en España, hasta los datos de la devastación de los huracanes, pasando por los horrores de las guerras. Aumentan los puntos de vista y el de los periodistas no es el único a tener en cuenta. Tal fue el caso de los blogs en la guerra de Iraq, que nos acercaron las vivencias de los protagonistas en primera persona.

Pero ¿estamos preparados para tanta información? Esta gran cantidad de datos no siempre se traduce en un mayor conocimiento. Si echamos un vistazo al tipo de información demandada en la Red, los resultados son apabullantes. En los periódicos digitales, las noticias más vistas son las de sucesos y las de deportes. Los blogs más visitados son los de temática parapsicológica. Y, en general, las páginas de sexo siguen siendo las más buscadas en Internet.

Generalizando un poco, podemos llegar a la conclusión de que el ser humano es depravado, morboso y con pocas inquietudes intelectuales y sociales. Podemos caer incluso en la tentación de "guiar" a los usuarios hacia otro tipo de información que consideremos más culta y más interesante, convirtiéndonos en adalides de La Verdad y de lo que es realmente Conocimiento.

Pero esto sólo nos llevaría de nuevo al "pensamiento 1.0". Caeríamos de nuevo en la trampa de seleccionar y sesgar. Volveríamos a hacer que la información esté en manos de pocas personas, que son las que deciden qué debe o no conocer el resto.

En el otro lado de la balanza nos encontramos páginas web de pensadores y grupos de investigadores, que comparten sus conocimientos con la sociedad y se prestan a responder todo tipo de preguntas de cualquier usuario. Lo principal es que la gente comparta su información, llegando a la cima de la filosofía 2.0.

Debemos aceptar, pues, esta nueva era de la información con todo lo bueno y todo lo malo que tiene. Debemos forjarnos ese nuevo "perfil 2.0" que nos obliga a seleccionar lo que nos llega, para intentar discernir si es cierto o no. Debemos preparar a las nuevas generaciones para este nuevo tipo de pensamiento y conseguir que lleguen a un conocimiento mayor de la realidad que les rodea, cambiando incluso los modelos de aprendizaje.

Considero que la verdadera revolución de Internet empieza con lo que se ha dado en llamar Web 2.0 y con este nuevo tipo de pensamiento. La libertad total de la información, que llevará a su vez a una libertad total del conocimiento.

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