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  FIRMAS: EDUARDO GARCÍA CD
 
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Gestión de la Información
Publicado el 17 de Septiembre de 2006
 

Información, bendito tesoro

Eduardo García
Consultor Narconon International en USA
Certified Chemical Dependency Counselor en USA
Miembro de la NAFC
(National Association of Forensic Counselors en USA)

Eduardo García El tema de la información es algo apasionante en el mundo en que nos movemos. Información es algo que nos rodea, nos empapa. Es parte de nuestras vidas y es algo querido y necesario.

Sin la información adecuada no sabríamos usar ese nuevo ordenador que nos hemos comprado. Posiblemente a los pocos días de manejarlo, el aparato se rendiría y tendríamos que aplicarle primeros auxilios o enterrarlo acompañado de unas lágrimas de decepción.

Si uno tiene información acerca del trabajo que está haciendo, puede ser exitoso (si la usa). Si el médico tiene información acerca de una determinada enfermedad, puede curarla. Si no la tiene, no podrá hacer nada. Y así podríamos continuar con cada faceta de nuestra vida.

La información CORRECTA puede ser la clave para el éxito en cualquier parte de la existencia relacionada.

Por el contrario la información incorrecta, y su uso, aún pensando que es correcta, nos dará un deterioro del tema al que estamos aplicándola.

Usted puede recibir como información que el motor de su coche se vería mejorado en gran medida si cada vez que va a la gasolinera añade al depósito un chorrito de su detergente para la ropa preferido. Esta información puede venir acompañada de diferentes razones, aparentemente lógicas, de por qué es adecuada. Puede venir de fuentes que considera fiables y así usarla. Como consecuencia el motor de su coche iría deteriorándose y deteriorándose hasta morir. La información falsa puede ser tan convincente y venir de autoridades tan fidedignas, que los achaques que el coche tendría serían atribuidos erróneamente a causas completamente diferentes. Como consecuencia el automóvil no mejoraría, por el contrario, el deterioro sería cada vez mayor.

Éste puede parecer un ejemplo tonto por lo obvio que es. Es obvio porque usted ya sabe que poner detergente en el depósito de gasolina de su coche es nocivo. Usted tiene de antemano la información correcta.

Pero a nuestro alrededor encontramos innumerables ejemplos de situaciones acerca de las que consideramos que tenemos los datos correctos, cuando no es así. Datos incorrectos introducidos como correctos, unas veces por ignorancia y otras por motivos más oscuros.

¿Como diferenciar entre la información correcta de la incorrecta? ¿Es esa una tarea posible ante la incesante, y a veces apabullante, cantidad de información que recibimos continuamente?

¿Cómo diferenciar, en temas en los que no se es un experto, entre esos dos tipos de informaciones?

Decidir tener la valentía de observar y pensar por uno mismo puede ser el punto de partida hacia una vida con menos frustraciones y que valga la pena vivir.

Cuando vemos un área de la existencia empeorando ¿Qué tipo de información estará siendo aplicada? ¿Qué debería ocurrir cuando aplicamos información adecuada?

Abandonando todo tipo de prejuicios miremos a nuestro alrededor. ¿Tenemos más o menos criminalidad? ¿Aumentan o disminuyen las drogas en nuestra sociedad? ¿Estamos proporcionando a nuestros hijos una verdadera educación, o estamos creando una generación hipnotizada por los videojuegos y por los fármacos?

De las respuestas a éstas y otras preguntas similares podremos deducir si las soluciones adoptadas oficialmente están basadas en información correcta o incorrecta.

Pero es necesario mirar. Es necesario ver. Y es necesario decir: ”Esto es lo que yo veo”.

La existencia no tiene que ser necesariamente desdichada. Y la información, la valentía de observar y desechar datos no válidos basándonos en nuestra observación y no en lo que se pretende que aceptemos, juega un papel decisivo en ello.

Vale la pena.

¡Usted puede hacerlo!

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