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  FIRMAS: TRINI MILAN VELA CD
 
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Formación
Publicado el 11 de Septiembre de 2006
 

Aprender con las tecnologías de la información y la comunicación

Trini Milan Vela
Directora de Servicios educativos
Profesora-consultora de Multimedia y Comunicación
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Trini Milan Hasta hace muy poco, aprender a leer y a escribir se relacionaba directamente con la tiza y la pizarra, con el papel y ese olor a imprenta que tanto nos gusta a los lectores empedernidos, pero hete aquí que nuestros hijos prácticamente no han conocido estas sensaciones sino que leen en una pantalla, sea de televisión, de ordenador o de game boy. Las pantallas son sus libros, los iconos audiovisuales son sus referentes. Internet, la televisión, son el tejido de nuestra vida en este momento.

Por lo tanto, si nos planteamos cómo se transmiten los conocimientos a las siguientes generaciones, cómo se forman los próximos trabajadores, no tenemos más opción que tener en cuenta las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Éstas son un medio de comunicación, pero también de interacción y de organización social. En todo el planeta los núcleos consolidados de dirección económica, política y cultural están también integrados y se trabaja en red. Son las nuevas formas de relación económica y social de la sociedad actual y futura. Los sistemas educativos que existen en el mundo han tenido que adaptarse con más o menos rapidez a esta nueva situación. Y es así que los resultados del éxito o fracaso escolar se demuestra que estan directamente relacionados con la implantación de las TIC en el currículum escolar. Y no sólo por medio de la maquinaria informática o audiovisual, sino, sobretodo por la inclusión de los conceptos y conocimientos que proporcionan a los estudiantes herramientas para moverse en la nueva sociedad en red.

Por ejemplo, la brecha digital, es decir la idea de que Internet está creando un mundo dividido entre los que tienen y los que no tienen Internet en este momento, está dejando de ser un problema. La división social se produce más por la capacidad cultural y educativa de utilizar Internet. Esta capacidad de aprender a aprender, la capacidad de saber qué hacer con lo que se aprende, esta capacidad es socialmente desigual y está ligada al origen familiar, al nivel cultural, y sobretodo al de la educación recibida; es aquí donde se encuentra en este momento la brecha digital.

Por lo tanto, ¿cuál es el papel del sistema educativo tradicional en este contexto absolutamente innovador de aprendizaje?

Estamos hablando de un nuevo paradigma que revoluciona todos los conceptos: los componentes de aquello que tenemos que aprender para tener éxito en la vida; el sistema que la sociedad nos da para que sus ciudadanos se integren en ella y la capacidad de este sistema y sus profesionales para responder a estos retos.

No es tarea fácil. Y sobretodo porque algunos gobiernos, y estamos hablando sobretodo de países desarrollados, ni se plantean que este pueda ser un tema a debatir. Esto se ha demostrado con los últimos informes sobre resultados escolares como el Informe Pisa, donde se ve que aquellos que han actuado coordinadamente y han empezado a tomar decisiones, obtienen resultados positivos mientras que aquellos países que no lo han hecho, tendrán verdaderos problemas para conseguir resultados exitosos en su sistema educativo, y por lo tanto en la preparación de sus ciudadanos.

Apuntaré algunas de las estrategias necesarias, desde mi punto de vista, para poder responder a los retos educativos y las TIC.

Teniendo en cuenta que los estudiantes son la materia prima con la que contamos en el sistema educativo, hay que trabajar sobre tres ejes fundamentales: los medios instrumentales, los medios profesionales y los contenidos.

Los edificios escolares estan quedando obsoletos a marchas forzadas, la maquinaria y las nuevas formas de trabajo propician otros espacios. No es casualidad que cada vez más, las empresas no esten organizadas espacialmente en despachos, se organizan en grandes salas donde las pantallas tienen un papel fundamental al lado de las personas que se organizan en grupos heterogéneos para trabajar, lo mismo tiene que suceder en la escuela, donde la tradicional aula, con pupitres y sillas, tiene que dar paso a espacios donde los grupos de estudiantes, ante pantallas más grandes o más pequeñas, interactúan para conseguir resultados de aprendizaje.

Para hacer esto hay que tener unos profesionales de la educación que estén preparados en los nuevos contenidos, y también en los nuevos instrumentos. No puede ser que pase, como está sucediendo ahora, que los estudiantes sepan más de cómo funciona Internet que su profesor de lengua. Y esto requiere una renovación de formación inicial y continuada en los profesionales docentes, que está pendiente. La primera que tiene que modificar conceptos es la misma universidad, para después ir descendiendo al resto del sistema.

Finalmente, los contenidos. En algún momento se ha hablado de niños audiovisuales, o de niños digitales, casi siempre con un sesgo peyorativo que a mi entender no es acertado. La cantidad de conocimientos e información de la disponen los niños y niñas de los países desarrollados en este momento es inmensa, y en nuestra mano está el que sea asimilada de forma coherente y ordenada para que ellos la puedan utilizar razonablemente bien. Y eso se conseguirá cuando en los curriculums a estudiar, se contengan elementos de conocimiento audiovisual así cómo de las estrategias que necesitamos para movernos en el mundo virtual de internet, como asignaturas fundamentales, no como añadidos. La consulta de bases de datos, de documentos de bibliotecas y mediatecas, el intercambio de información, todo esto es la auténtica formación que nos estan demandando los mercados, la sociedad, los estudiantes, que no pueden esperar más a que el sistema cambie.

Hablaba Umberto Eco, en su ensayo “Apocalíticos e integrados”, de que ante esta gran modificación social y del conocimiento, unos estan absolutamente a favor, y otros totalmente en contra, que la información es tan abrumadora que tendremos que decidir. Esta decisión es la que hay que tomar. Procesar la virtualidad, transformarla en realidad, constituir la sociedad red a partir de la educación en red. Saber que la formación por lo tanto será continuada y para toda la vida, que los contenidos cambian a la velocidad de la luz, igual que los medios tecnológicos. Retos todos ellos que estan aquí, sólo falta voluntad de encararlos, tanto por los responsables políticos, como por los profesionales que los deben implementar.

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