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| Derechos Humanos |
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| Publicado el 26 de Julio de 2008 |
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El valor de la información en la lucha contra el racismo y la exclusión social
José Raúl Vaquero Pulido
Presidente de la Fundación Ciencias de la Documentación
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“Nada cambia sin transformación personal” W. Edwards Demings |
El 4 de abril de 1968, en la ciudad de Memphis (USA), fue asesinado Martin Luther King víctima de la misma violencia que intentaba erradicar en su militancia a favor de los derechos civiles de los negros y renuncia al racismo. Uno de sus principales logros, luchar contra la IGNORANCIA y la RABIA OFENSIVA-DEFENSIVA, tanto al dar a conocer la realidad del pueblo negro a la encorsetada sociedad norteamericana de finales de la década de los sesenta lo que permitió cambiar algunas leyes, como mostrar al pueblo negro norteamericano su fuerza social, política y cultural con la que hacer frente a tantos años de exclusión y sufrimiento, ya que solo el que conoce su propio mal se libera de él.
Vivimos actualmente en una sociedad con implacable pérdida de valores, donde el mercado es el gestor de los movimientos globales, girando todo entorno a los beneficios comerciales generados desde el consumo desmesurado, a pesar de tanta pobreza, lo que provoca en muchos seres humanos una sensación de vacío, o negación de su propio dolor, achacando en muchas ocasiones su desesperanza al otro, al diferente, al extranjero, al “negro inmigrante pobre”.
Frente a esta sociedad gris, manipulada y alienada, asistimos a una explosión – también global – de personas, asociaciones, fundaciones, instituciones al servicio de una solidaridad con los más pobres y oprimidos que sostienen que la lucha contra el racismo y la exclusión de la comunidad negra debe plantearse desde la transformación personal de los individuos de la sociedad mediante la información (Sociedad de la Información) – limpia de perjuicios y partidismos – que genere cambios mentales y nuevos conocimientos en las formas de acercarse a la historia y valores de los afrodescendientes de la sociedad en su conjunto, permitiendo una evaluación “no por el color de su piel sino por el conocimiento de su carácter”, tal como declaró Martin Luther King en su célebre discurso de 1963 “Yo tengo un sueño”.
Al no estar en la Sociedad de la Información no sólo se pierden oportunidades económicas (nuevas posibilidades de negocio nacionales e internacionales), sino también oportunidades culturales, políticas, educacionales, turísticas, sanitarias (es un hecho que los descendientes esclavos en EE.UU. padecen más enfermedades cardíacas que cualquier otro grupo racial en el país, fruto del estrés, depresión y baja autoestima que la carga de la historia les impone), ..., pero lo que es más importante para el objetivo de esta comunicación, se pierden oportunidades de luchar contra el racismo y las falsas informaciones que sobre los ciudadanos negros en general y los inmigrantes en particular se vierten a diario en el subconsciente colectivo de las sociedades autodenominadas “civilizadas”.
La Sociedad de la Información se fundamenta, como todos sabemos, en una parte en las Tecnologías de la Información, de otra en la Información que corre por las mismas en formas de bits codificados en ceros y unos (que no siempre tienen por qué reflejar la verdad), y de otra en las habilidades informacionales necesarias para transformar la información en conocimiento útil, permitiendo las convivencias en un mundo plural y diverso, donde las culturas minoritarias refuerzan sus rasgos más identificativos y los potencian como una forma de preservar la integridad de su existencia e identidad.
Estar en la Sociedad de la Información – y por ende en Internet y las nuevas tecnologías - es una forma amplificadora de mostrar al mundo la realidad multicultural de la raza negra, alejado de la imagen de SIDA, enfermedades contagiosas con sólo tocar “al negro”, pobreza, delincuencia, corrupción, marginación o inferioridad intelectual que los medios tradicionales e instituciones a veces presentan al gran público. Ningún ejemplo mejor para refutar estos datos de forma demoledora como el triunfo social del candidato presidencial demócrata Barack Obama.
Es por tanto tiempo de responsabilidades y acción, de análisis crítico de los errores cometidos, de desarmar el egoísmo ilusorio del que se cree separado del destino común de la humanidad pues atentar contra el otro es atentar contra uno mismo; en definitiva, es el momento de la fuerza del “individuo colectivo” (ciudadano global) INFORMADO que permitirá este cambio social de invisibilidad económica, política y cultural de la comunidad negra hacia sociedades más humanizadas y dinámicas donde primen en plena consonancia los principios universales de tolerancia, respeto y promoción de la dignidad de cada persona, reflejados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo 60º aniversario celebramos este año.
No debemos esperar a que la Sociedad reaccione por sí misma y busque contrastar las informaciones para encontrar la verdad sobre el mundo negro, el racismo y la migración. Tenemos que aprovechar las ventajas de la Sociedad de la Información para crear opinión y estilos en los adultos, así como para forjar modelos a imitar entre los más jóvenes, generando fuentes de información verdaderas y precisas, difundiéndolas en los canales informacionales de las redes sociales y tecnológicas públicas y privadas.
Pero ¿cómo estimular esta cultura informacional para que se puedan generar cambios sociales contra el racismo y la exclusión? Desde la Fundación Ciencias de la Documentación hemos diseñado un proyecto de impulso de participación ciudadana denominado “Información para el Cambio Ciudadano (InfoCC)” que aborda esta cuestión desde tres niveles de trabajo:
NIVEL POLÍTICO
Mientras parece ser que los gobiernos de los países más avanzados han comprendido la gran importancia y oportunidad que para el desarrollo de su estado del bienestar futuro supone la inversión actual en proyectos y programas de la Sociedad de la Información (por ejemplo e-gobierno, e-formación, e-justicia o e-salud), los países considerados dentro del mundo negro, con honrosas excepciones, parecen estar rezagados en esta carrera tecnológica donde el simple hecho de no estar aboca a toda su ciudadanía a una marginación y aislamiento mayor incluso a cualquier embargo físico posible.
Como siempre, el gran impedimento para el desarrollo de la Sociedad de la Información en estos países está en los aspectos económicos, principalmente centrados en la asfixiante deuda externa, en el alto precio de las redes de transmisión de datos, generalmente en manos de multinacionales extranjeras, y el excesivo precio de las computadoras y software a ejecutar en los mismos, lo que hace prácticamente imposible su desarrollo y evolución. Se han dado tímidos pasos en establecer mecanismos de financiación que subsanen los problemas económicos, como el “Fondo de Solidaridad Digital (FSD)” creado como propuesta del Presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, en la Cumbre de Ciudades y de Autoridades Locales sobre la Sociedad de la Información que se celebró en Lyon (Francia) en diciembre de 2003 y que actualmente es una Fundación Mundial de Financiación (www.dsf-fsn.org/cms).
Por tanto, desde el Proyecto InfoCC estamos trabajando para concienciar a políticos y legisladores de que el acceso y uso de una información pública / privada – útil, veraz, comprensible, pertinente, oportuna, comprobable y sencilla – por parte de los ciudadanos es imprescindible para el desarrollo de la democracia y del estado del bienestar, ya que está demostrado que la información correctamente suministrada y procesada genera conocimientos que aportan cambios en el comportamiento del hombre, y es a través de estos cambios que se impulsa el desarrollo de las sociedades. Para ello, es preciso primeramente dotar al país de leyes que regulen la generación, acceso y uso de la información, así como la creación y mantenimiento de fuentes de información, principalmente digitales bajo tecnologías abiertas y licencias libres para contenidos, conocidas y fácilmente accesibles por los ciudadanos de forma gratuita, preservando en todo caso los principios de secreto de estado en virtud de la seguridad nacional.
NIVEL PROFESIONAL
Cuando nos referimos a los profesionales, no estamos sólo hablando de profesionales de las Ciencias de la Información y Documentación los que tienen la responsabilidad de una gestión y transferencia ética de la información, sino que pensamos en cualquier profesional de instituciones públicas o privadas, relacionadas con el mundo negro global con responsabilidades sociales (ej: asociaciones, federaciones, fundaciones, ayuntamientos, departamentos, juzgados, etc). En este sentido, desde el Proyecto InfoCC hemos articulado una red de miembros mundiales multidisciplinales que intercambian ideas, investigaciones, experiencias, prácticas exitosas de forma abierta y tolerante sobre diversos temas, como Administración y Gobierno, Ciudadanía, o Derechos Humanos. Actualmente componen la red miembros individuales e institucionales de 20 países de todo el mundo.
Fundamental para el éxito profesional de esta iniciativa de lucha contra el racismo y la exclusión de los profesionales implicados, es mejorar el nivel de formación especializada de los mismos, por lo que se pondrá en marcha la CÁTEDRA INFOCC de dos años de formación (un 1er. año Diplomado Profesional abierto a todo el mundo, y un 2do. año Experto Profesional sólo Licenciados), donde los alumnos se capacitarán de forma online en disciplinas relacionadas con los aspectos sociales de las Ciencias de la Información y Documentación, abriendo un abanico de oportunidades laborales en nuevos campos empresariales y administrativos de África, Europa e Iberoamérica, y lo que es más importante, capacitando a los profesionales del colectivo negro a estar preparados en el uso y difusión de información especializada en medios masivos de comunicación, tanto online como tradicionales.
NIVEL CIUDADANO
Pero tampoco debemos olvidar que otro impedimento importante para el desarrollo de la Sociedad de la Información en estos países – generalmente del continente africano – también se encuentra en la pertinaz ignorancia de algunas políticas nacionales en lanzar procesos de “alfabetización informacional” de sus ciudadanos, capacitándoles en establecer habilidades documentales precisas y modelos mentales necesarios, ya que si es importante un público informado mucho más lo es un público formado en localizar, acceder, gestionar y difundir la información transformándola en conocimientos válidos para sus actividades cotidianas, permitiéndoles así evolucionar como personas y ciudadanos, donde de forma participativa y control democrático se asienten las bases de los cambios sociales.
De forma casi innata, más por necesidad que por placer, los colectivos emigrantes suelen entender que una de sus primeras “obligaciones” para con los suyos que dejaron miles de kilómetros atrás, es el envío de dinero, sustentando así sus economías domésticas, pero pocos son los que participan en introducir dentro del proceso de acceso al conocimiento, la información, la creatividad y la capacidad tecnológica a las personas de su entorno que se encuentran fuera del mismo. No hablamos sólo de enviar dinero para computadoras, software y conexiones, sino que hablamos – insisto en ello – de un proceso individual de transmisión, formación y alfabetización de lo aprendido tecnológicamente en los países avanzados de destino, a sus familiares de los países de origen, creando así una red de formación avanzada y cercana que permita superar las brechas internacionales que actualmente se han establecido. En resumen, compartir lo aprendido tecnológicamente con los que no saben y nos importan desinteresadamente, socializando la información como elemento clave para generar una democracia participativa con justicia y equidad en los valores otorgados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en el crecimiento nacional, al ser la información el combustible de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación (I+D+i).
CONCLUSIONES
Cuando hablamos del valor de la información en la lucha contra el racismo y la exclusión desde el cambio ciudadano, hablamos de una oportunidad única de evolucionar desde una Sociedad de la Información y la Diversidad hacia una Sociedad del Conocimiento y la Convivencia, en el que estén involucrados – sin rabia ofensiva-defensiva, ni carga vengativa que pueda representar la memoria histórica de la opresión – todos los actores de la Sociedad, pero con especial papel las diásporas negras que habiendo abandonado su lugar de procedencia se encuentran repartidos en países tecnológicamente más avanzados que sus países de origen, lo que les permitirá, y en mi opinión debería ser una obligación moral, ayudar en el empoderamiento tecnológico e informacional de sus países de origen.
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