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| Biblioteconomía |
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| Publicado el 1 de Diciembre de 2006 |
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Bibliotecas en Iberoamérica y en Europa
Emilia Currás
Dra. en Ciencias Químicas. Documentalista Científico
Colegiada Distinguida del Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Madrid
Posee la Cruz de Caballero del Gobierno de Colombia
Académica de las Academias de Doctores de Madrid, de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de las Letras de Brasilia
Medalla de Oro de FEDINE
Mujer del Año 2004
Ha recibido varios homenajes
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Es magnífica la labor que hacen las bibliotecas en Iberoamérica. Son como casa de cultura y asesoramiento. En Brasil, aún más. Allí son como el refugio del ciudadano, lugar de consulta y asesoramiento, hasta en la mínima cosa que necesitan. |
Esa idea de la biblioteca abierta al ciudadano, al lector, al estudiante, es algo que ayuda a la formación del propio ciudadano. Sabe dónde acudir en caso de necesidad.
También, o quizá principalmente, son sitios donde se cultiva la cultura. Se organizan charlas, conferencias, conciertos, talleres...
Vosotros necesitáis al libro, la lectura y la escritura ya en la época de Gutemberg, donde el libro se fabricaba con cierta facilidad y se difundía prensa escrita. Todo ha sido mucho más fluido desde un principio.
En la vieja Europa las cosas son muy diferentes. El libro es algo precioso y preciado, que hay que conservar y cuidar para la perpetuación de la cultura y la historia de los pueblos. ¿Quién sabía escribir y quién sabía leer? Escribir un libro, independientemente del mensaje o ideas que llevase dentro, era una árdua tarea. Se debía hacer a mano, muy cuidadosamente. Suponía crear algo único, que no se podía dejar al alcance de la mano de cualquier inculto.
En la época del apogeo de Babilonia los escribas tenían la misma categoría que los sacerdotes. Eran los custodios de la historia del país, de los relatos de sus guerras y victorias. Llevaban cuenta de la economía y la administración.
Más tarde, con el florecimiento de la cultura griega y egipcia, aumentó el gusto y la difusión de los libros. Los escribas están considerados como esclavos, dedicados casi únicamente a copiar libros. Durante las guerras, la captura de los escribas era el botín más preciado. Hacían falta para mantener el negocio del libro. En los años gloriosos de la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, un negocio próspero lo constituía la exportación de libros. En Roma, los estacionarios tenían copistas para copiar libros y poderlos vender e intercambiar. Suponía un negocio importante.
Luego vinieron las grandes catástrofes cívicas y naturales. Se perdieron muchos libros, lo que favoreción la idea de la importancia de la conservación y custodia de los libros. En la Biblioteca de El Escorial, sin ir más lejos, los libros estaban atados a los estantes con cadenas.
No se ha fomentado la divulgación y difusión del libro, de ahí, el poco interés, que tenemos en España, por acudir a las bibliotecas. En Inglaterra y Alemania es otra cosa, pero aquí...
Ahora se quiere fomentar la lectura y abrir las bibliotecas a la gente, organizando actividades diversas... Los cambios observados son dignos de tenerse en cuenta, aunque con pocos resultados... En vista de lo cual, a imitación de los países del Norte de Europa, establecen el "canon por préstamo de libros". Bueno, bueno. Cosas veredes.
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