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| El profesional de la Documentación |
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| Publicado el 20 de Noviembre de 2006 |
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Luces y sombras de una profesión apasionante
Emilia Currás
Dra. en Ciencias Químicas. Documentalista Científico
Colegiada Distinguida del Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Madrid
Posee la Cruz de Caballero del Gobierno de Colombia
Académica de las Academias de Doctores de Madrid, de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de las Letras de Brasilia
Medalla de Oro de FEDINE
Mujer del Año 2004
Ha recibido varios homenajes
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UN POCO DE HISTORIA
Siempre me gusta empezar los temas que trato refiriéndome a su evolución histórica en el tiempo para poder situar mejor el citado tema en el momento presente y estudiar su evolución hacia un futuro próximo. |
Quisiera establecer una pequeña diferencia entre el devenir histórico de los bibliotecarios y el de los documentaristas. No se quiere decir que existan diferencias abismales entre ambos. Como tampoco entre ellos y los archiveros. Precisamente, he postulado siempre, que se trata de una sola profesión con tres especialidades distintas.
Lo que sucede es que los bibliotecarios han existido siempre, desde el principio de los tiempos. También los archiveros han existido siempre; mientras que los llamados documentaristas -y observen que digo “documentarista” siguiendo la tendencia de alemanes e italianos, que toman el nombre derivándolo de “bibliothekaren”= “bibliotecarios”- son una especie nueva de profesionales. Han surgido como consecuencia de los desarrollos industriales y científicos producidos en los últimos dos siglos. Quizá, sería mejor decir sólo: siglo y medio.
Volviendo a la evolución histórica de los documentaristas, principalmente en España, hay que hablar de mi propia experiencia personal.
En España, las grandes empresas investigadoras e industriales estatales, son las que primero sintieron la necesidad de contar con personas dedicadas exclusivamente a la organización y la búsqueda documentales. El bibliotecario, en aquellos entonces, tenía otra misión bien consolidada. Después es cuando nos hemos ido acercando en funciones y tareas, hasta casi difuminarnos en el tiempo. Fuera de esas empresas estatales los documentaristas no existíamos. No estábamos catalogados como profesión en las listas oficiales. Éramos considerados como unos secretarios especializados, que compartían sus horas de trabajo con otras tareas de oficina. Aquellas empresas aludidas, -las nombraré para un mejor reconocimiento de sus méritos- fueron el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Piritas Españolas y, posteriormente, Hispanoil.
Venía yo de Alemania, donde también empezaban a elevar la categoría de los “dokumentaren”= documentaristas ofreciendo cursos especializados y utilizando el nombre de “documentación científica” para una materia muy ligada a la filosofía y a la organización del conocimiento.
Como se dice, venía de Alemania y pensaba que en España también se podría llegar a una situación semejante. También había pasado unos meses en la zona de Nueva York, visitando empresas químicas y farmacéuticas, para estudiar la manera de llevar las fórmulas químicas al ordenador –computadora-. En consecuencia, y auspiciada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, impartí un 1er Curso sobre Documentación Científica.
Posteriormente, en la Universidad Autónoma de Madrid, y ya en 1974, organicé una 1ª Semana de Documentación Científica, en marzo y, posteriormente, en junio de ese mismo año, un 1er Seminario de Documentación Científica donde ya se habló de bases de datos en línea.
Los primeros cursos sobre “Documentación” en la Universidad Complutense de Madrid, también fueron organizados por mí. Hoy cuenta con una, recientemente creada, Facultad de Ciencias de la Documentación. Por cierto, que la denominación “Ciencias de la Documentación” es un término ideado por mí. Y la primera sociedad de documentación española, SEDIC, también fue creada por mí con la colaboración de algunos compañeros. Fue creada contra viento y marea, pues contaba con la oposición de bibliotecarios y archiveros. Ahora, las cosas son diferentes, reina la armonía y todo es de color de rosa.
ACTUACIONES EN PERÚ
Y en 1968, auspiciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, fui invitada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, en su Facultad de Química, con la colaboración del Departamento de Ciencias Básicas, para impartir un “Cursillo sobre Documentación Bibliográfica”, que, permítanme decirlo, fue el primer curso, impartido en esta Universidad limeña, sobre temas bibliográfico-documentarios. Encontré el programa y he entregado una copia a la Licenciada Isabel Miranda.
En 1977 volví a Lima, invitada por el Instituto Científico y Tecnológico Minero y auspiciada por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, para impartir un “Seminario sobre Documentación Científica”, también primero de este tipo impartido allí. Se estaba, por aquel entonces, empezando a excavar para construir el embalse de Itaipú y tenían que formar personas capaces de manejar, organizar y localizar la documentación pertinente.
De Lima me traslade al Cuzco, invitada por el conocido Prof. Juvenal, para impartir, asimismo un curso en su Universidad. No me ha sido posible localizar documentación sobre este curso.
PROFESIÓN APASIONANTE
En el título de esta Conferencia se insinúa que es una “profesión apasionante”. Sí, es verdad, apasionante. Revelamos el mundo a los ojos de los demás. Traemos el más allá, al más acá. Descubrimos lo desconocido para bien de las gentes, el progreso y la evolución.
Quizá, se me diga: Bueno, no exageres!! Pues no es exageración, aunque sí puede ser llamativa la manera de exponer la cuestión.
Vamos a ver, ¿Qué hace un documentarista, en una empresa determinada?. Lo más importante de todo es prestar ayuda a las tareas propias de esa empresa. Sin una persona que proporcione los documentos básicos para desarrollar sus actividades…sin una persona que esté al día de los adelantos, sean científicos, económicos, sociales,… que se van produciendo cada día…sin una persona que mantenga un orden y una organización documental… no hay institución, del tipo que sea, que pueda desarrollar sus actividades con un mínimo de eficacia.
En tiempos, un documentarista, aunque tuviera una formación universitaria superior, estaba considerado como personal de “oficina”- administrativo. Menos mal, que las cosas han cambiado para mejor y, hoy en día, se están contratando, al menos en España, como “personal investigador”.
Nada funciona, tampoco en la Universidad, o quizá aquí más que en otros sitios, sin alguien que actúe de factor y actor…sin un documentarista.
SU FORMACIÓN
Lógicamente la base de su formación la constituirán temas que atañen a su propia profesión y que figuran en todos los planes de estudio y catálogos profesionales.
Hoy en día, no se pueden olvidar los útiles estudios teóricos, ni los temas de humanidades ni, por supuesto, conocimientos suficientes en informática. No hay que dejar de lado, tampoco, el conocimiento de idiomas.
Pero surge la eterna cuestión: ¿Debe ser un generalista o un especialista? La respuesta a está pregunta radica en el tipo de trabajo que realice nuestro documentarista, y de la actividad de la institución de la que se hable. Se ha escrito mucho sobre este tema, estudiado desde antiguo y ha sido objeto de controversias y desavenencias entre unos y otros. Hoy en día, podemos comprender que ambas facetas son necesarias. Una empresa química, o una socioeconómica, necesitará un especialista.
Se ha preguntado siempre ¿qué es más fácil aprender o adquirir habilidades, en Química, por ejemplo, o en cuestiones documentales? y han surgido; asimismo, las controversias y desavenencias… Y seguimos… sin ponernos de acuerdo. A mi modo de ver, todas las situaciones son admisibles y concordantes y compatibles.
De ahí que siempre me incline por utilizar las denominaciones que armonizan esta cuestión:
a.- unos serán los documentaristas-especializados.
b.- otros serán los profesionales-documentaristas
Pongamos ejemplos:
a.- documentarista-médico
b.- médico-documentarista
En las Universidades españolas, principalmente en la Universidad Carlos III de Getafe (Madrid), han implantado unos estudios que conducen a formar ambos tipos de profesionales. Estos estudios han tomado como modelo un “Documento Base” que realicé, por indicación de Don Javier Laso de la Vega, y que fue consensuado por los compañeros más destacados de la época. Algunos han aumentado su prestigio con los años.
SUS CATEGORÍAS
Para tratar esta cuestión hay que volver a la función que un documentarista ocupa en una institución concreta. También hay que tener en cuenta el tamaño de esa institución concreta. En algunas instituciones una persona sola podrá llevar a cabo las funciones y actividades encomendadas. En otras, por el contrario, necesitarán más de uno, o varios. Y aquí es donde hay que colocar las categorías profesionales.
Siempre he pensado que un profesional de tipo medio juega un papel imprescindible en un centro de documentación-información. También es necesario un profesional básico, con formación superior. Todo ello bajo la supervisión, o dirección, de un directivo. De aquí viene lo de documentarista científico o information scientist. Se ha escrito tanto sobre esto!! En los documentos, que he entregado a Vds, se encuentra suficiente bibliografía que leer y consultar que no quisiera seguir haciendo hincapié en ello.
Solamente desearía recalcar que la profesión de documentarista, es una profesión apasionante, atractiva, moderna, actual… Se le podrían seguir aplicando calificativos semejantes.
Lo que se dice para los documentaristas se aplica, exactamente igual en la actualidad, a los bibliotecarios y archiveros, donde no hay que olvidar a los archiveros históricos y los archiveros de empresas.
LUCES Y SOMBRAS
Todo lo dicho hasta ahora, habría que encuadrarlo dentro de las Luces de una profesión con un futuro prometedor, con amplitud de miras y gran confianza en el mismo prestigio personal.
Si todo eso es así, ¿dónde se encuentran las Sombras?
Más me gustaría no tratar este tema, pues es algo peliagudo… Y es que las empresas aún se resisten a admitir en su catálogo profesional este tipo de personas. En toda Europa padecemos este mal. En unos países en mayor medida que en otros. Las instituciones científicas, investigadoras y docentes son las más receptivas; pero… las de tipo económico, abogacía, comercio, incluso la Banca, se muestran bastante reaccionarias. Me imagino que en Iberoamérica las cosas seguirán los mismos derroteros.
Sin embargo, se tiene la impresión de que se está hablando de una profesión en auge. En España surgen puestos de trabajo y se ve el panorama con cierto optimismo. Ahora bien, principalmente, ¿quién está contratando los egresados de las Escuelas y Facultades? La respuesta hay que buscarla en las empresas de servicios informatizados e informáticos como, por ejemplo DOC6, Epson, Sabini, EAG-Consultores. Es decir, las empresas que informatizan servicios informativo-documentarios y comercializan sus productos sacándolos a la venta competitiva y libre. También lo hacen por encargo. Al menos, se ve la luz por algún sitio.
iNFORMACIÓN - DOCUMENTACIÓN
Volviendo la vista atrás, sabemos que en tiempos, se sustentaba la Teoría de que la información era una consecuencia de la documentación. Se preparaban los documentos: catalogación, análisis, ordenación, etc…y de ahí se sacaba la información necesaria para aplicarla a la actividad para la que fuera requerida. Aún en mis primeros libros abogo por esta Teoría.
Con el tiempo, la difusión y modernización de las comunicaciones ha provocado un aumento de la llamada “información”, que no se puede por menos que darle la importancia que ha adquirido por méritos propios. Hoy, la información es la reina, la principal, y la documentación es una subsidiaria, sujeta a las exigencias de aquella.
Se estudia la información en su naturaleza primera, en sus principios filosóficos, epistemológicos, en sus connotaciones anímicas, en sus repercusiones socio-económicas, en sus influencias económicas. Se estudia bajo la Ciencia Sistémica, la Sistemática, así como se ordena considerando la Integración Vertical de las Ciencias. He dedicado varios libros y escritos a tratar estos temas. Se dice, y con razón, que estamos en la “Era de la Información” y se estudia como elemento primero en la “Sociedad de la Información”. Hay quien opina, sin embargo –y quizá me encuentre entre éstos- que, en realidad, atendiendo a la verdad de las cosas, lo que estamos viviendo es pasando por la “Era de las Comunicaciones” y por la “Sociedad del Conocimiento”. A todo ello contribuyen, de una manera decisiva, las tecnologías informáticas. Por lo que, asimismo hay quien nos sitúa en la “Sociedad Informatizada” y en la “Sociedad Digital”.
Nada se excluye. Todas las teorías, opiniones y criterios son ciertos y admitidos por la comunidad científica e, igualmente, por la sociedad socio-económica. Vivimos en un mundo plural y multivalente, donde nada se mueve solo, aislado. Existen interrelaciones mutuas y recíprocas entre las partes participantes. De ahí, que no se pueda prescindir de la integración vertical de las ciencias, ni de la ciencia sistémica o teoría de sistemas, como es más conocida ésta.
Participamos de la creencia de que la información es uno de los componentes primordiales de nuestra vida, sino quizá, el más importante. Es inherente a nosotros mismos. Por consiguiente, no es descalabrado pensar en elaborar una teoría epistemológica tomando como paradigma principal, precisamente, a la información. Por mi parte, y ya hace años, postulé un “Informacionismo” como medio de expresar aquella teoría epistemológica. Así pues, se termina esta Conferencia admitiendo, por mi parte, que estamos en la “Era del Informacionismo”.
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